Un partido para disfrutar

En los dos últimos años, el Atlético necesitó los penaltis para llegar a cuartos. El 2-4 de la ida hace pensar en una vuelta cómoda

En los dos últimos años, el Atlético necesitó los penaltis para llegar a cuartos. El 2-4 de la ida hace pensar en una vuelta cómoda

Una extraña tranquilidad se apodera del ambiente en el Vicente Calderón antes de la disputa del encuentro de vuelta de los octavos de final contra el Bayer Leverkusen. El 2-4 conseguido en la ida invita al optimismo a los rojiblancos, acostumbrados a sufrir mucho en la primera eliminatoria de la Liga de Campeones. En los octavos de final de los dos cursos anteriores sólo pudo marcar un gol, en la vuelta en su estadio contra el PSV.

El resultado anima al Atlético a pensar ya en su clasificación por cuarto año consecutivo para los cuartos de final. «Parece algo normal y no lo es. Hay que vivirlo con ilusión y darle la importancia que se merece. Haber estado en dos finales y volver a estar entre los ocho mejores de Europa es algo importantísimo. Por eso el partido merece respeto para acercarnos a lo que queremos», reconoce Godín.

El Atlético llega desahogado al partido, pero en las dos últimas temporadas se vio obligado a recurrir a los penaltis para superar la primera eliminatoria directa de la Champions. El curso pasado fue el PSV el rival que consiguió llevar al Atlético hasta el abismo después de que los 210 minutos de juego concluyeran sin goles en ninguna de las porterías. Y después de 16 lanzamientos, sólo Narsingh falló. La pelota se estrelló en el larguero y Oblak ni siquiera tuvo que intervenir. El portero esloveno había sido el héroe de la eliminatoria contra el Leverkusen en 2015. Aquel partido, además de para llegar a los cuartos de final, sirvió al Atlético para encontrar el portero que necesitaba después de la marcha de Courtois el verano anterior.

A los 23 minutos de juego, Moyá se echó la mano al muslo y pidió el cambio. Oblak esperaba su oportunidad desde el primer partido en Europa de aquella temporada. La derrota en Atenas ante el Olympiakos lo condenó al banquillo y no volvió a aparecer hasta la lesión de su compañero. En Liga disputó su primer partido esa misma semana contra el Getafe y, desde entonces, sólo una lesión esta temporada lo ha apartado de la portería.

Leverkusen ha vuelto a marcar esta temporada el camino del guardameta del Atlético. En el partido de ida, Oblak estuvo en el banquillo. Era el primer paso para su regreso, que se completó ese mismo domingo contra el Barcelona. «Es uno de los pilares fundamentales de este equipo. Lo ha demostrado en las últimas campañas y por suerte se ha recuperado muy bien de su lesión. Está físicamente muy bien, a su nivel. Para construir un gran equipo es necesario contar con un gran portero y él es uno de los mejores del mundo sin lugar a dudas», asegura Godín.

Oblak y su equipo afrontan el partido de manera diferente a como lo hicieron hace dos temporadas. Pero Simeone no quiere caer en la comodidad. «Siempre interpreto los partidos de una sola manera. No importa qué competencia sea, sino valorar la camiseta que tenemos puesta. Ya sea Copa del Rey, Champions, final de Champions o amistoso hay que jugar siempre con la misma intención y eso no va a variar», explica Simeone. «La mejor manera de afrontar el partido es ser fuertes y llevarlo donde mejor nos sintamos», añade. «Me preocupa todo de los partidos porque hay situaciones que son cambiantes y el equipo tiene que estar preparado para resolver todas las variantes que te presenta el juego», dice el Cholo Simeone.

«Sabemos que no somos los favoritos, pero vamos a aprovechar cada minuto», asegura Tayfun, el nuevo entrenador del Bayer. Cuando era futbolista de la Real Sociedad ya jugó en el Calderón. Marcó un gol, su equipo ganó y ese año fueron subcampeones de Liga. Pero él no juega. «Los jugadores no necesitan mi experiencia», dice. La remontada del Barcelona ante el PSG de Unai Emery no le sirve de estímulo. «Es un partido diferente. No jugamos en casa, jugamos fuera y el Atlético es un equipo que sabe sufrir», admite.

Sufrimiento es lo que quiere el Cholo de sus futbolistas, que no pierdan nunca la tensión. «Los cuerpos hablan. Enseguida veo cuándo el equipo está presente, con atención, si el estadio participa y todo eso hace que la posibilidad de estar dentro de los mejores ocho es más grande. La motivación es una cuestión interna, no te la da el entrenador ni nadie», explica.

Y la motivación para los futbolistas este año es conseguir, por fin, la ansiada Liga de Campeones. La primera para el Atlético, la mejor despedida para el Vicente Calderón.