Un año lleno de deberes para la banca

Concentración, digitalización y sostenibilidad, retos del sector para ser rentable

Los bajos tipos de interés están afectando al negocio típicamente bancario de las entidades
Los bajos tipos de interés están afectando al negocio típicamente bancario de las entidadesAlbert GeaREUTERS

«Banking is necessary, banks are not» («La banca es necesaria, los bancos no»). Estas palabras del presidente de Microsoft, Bill Gates, pronunciadas en 1994, fueron premonitorias de la revolución digital en la que están actualmente envueltos todos los sectores, incluido el financiero.

Tras un 2019 marcado por el estrechamiento de los márgenes derivado de un entorno de bajos tipos de interés, la situación en 2020 no se prevé muy diferente. Los tasas negativas está afectando al negocio típicamente bancario, lo que se ha traducido en un descenso de los ROE (la Rentabilidad de sobre Recursos Propios). Y como muestra de esta afirmación, un botón. Este ratio en el caso de Banco Santander, BBVA o CaixaBank descendió, a cierre del tercer trimestre de 2019, cerca de dos puntos en relación al mismo periodo del año anterior.

Resultado de la banca
Resultado de la banca FOTO: M. Roselló La Razón

Así, la industria deberá tomar medidas para adaptarse al contexto desfavorable de este año, que también estará muy marcado por la desaceleración y el crecimiento de la morosidad. El informe «Los desafíos de la industria financiera para 2020», elaborado por el Instituto de Estudios Bursátiles (IEB), recoge las líneas de actuación a seguir para pasar el «trago» y que, tal y como revela, han de pasar por procesos de concentración, por la digitalización y por la aplicación de criterios de sostenibilidad.

La Asociación de Bancos Alemanes calculó que los tipos cero costaron sólo a la banca española el año pasado 7.500 millones de euros, lo que pone de manifiesto que ningún sector ha sufrido tanto por las tasas bajas como la banca. Estos menores márgenes, unidos a unas exigencias cada vez mayores de capital por parte del Bancos Central Europeo (BCE), avanzan, en opinión de Juan Abellán Marichalar, director del máster en Finanzas y Banca Digital de IEB, un proceso de fusiones y absorciones que reducirá el sistema financiero español a cinco o seis marcas. «El proceso de concentración es el primer gran reto que han de asumir nuestros bancos. Las entidades se encuentran ante un escenario difícil porque, por un lado, el regulador es más estricto en los requerimientos de capital a la banca europea, que debe competir con su homóloga norteamericana que rechaza los acuerdos de Basilea III. Por otro lado, la actual política de tipos de interés anula la rentabilidad de los bancos, lo que hace que sea prácticamente imposible mejorar el balance vía cuenta de resultados. Los más pequeños no podrán sobrevivir, las fusiones entre ellos son insuficientes , y la absorción de estas entidades por los tres ‘’grandes’’ implica unas necesidades de capital difíciles de satisfacer en el actual entorno», explica Abellán.

Aurelio García del Barrio, secretario general y director del MBA con especialización en Finanzas de IEB, también destaca la importancia de los procesos de concentración como clave para recuperar los ratios de rentabilidad. «Aunque la banca ha puesto su foco en los negocios generadores de comisiones y ha optado por estrategias, como la de comercializar hipotecas a tipo fijo o en la venta de seguros, fondos de inversión y planes de pensiones, lo cierto es que las medidas parecen insuficientes . La expansión de las políticas de bajos tipos de interés aboca a la banca a una nueva ronda de fusiones. Es la única forma de continuar siendo rentables», asegura García del Barrio.

Tecnología, al rescate

En este sentido, la tecnología se convierte en toda una oportunidad para una industria que en España siempre ha estado un paso por delante que sus competidores europeos. Las «fintech» están creando una variedad de servicios y productos innovadores y la banca se ha acercado a ellas. Así,tal y como recoge el análisis, el dato se ha convertido en el futuro del sector. «La gran diferencia entre el dato bancario y el de las ‘‘big tech’’, como Google, Amazon o Apple, radica en que la información que posee la banca sobre lo que compramos, dónde viajamos o nuestros gustos es real y completa, mientras que las de las ‘‘big tech’’, es aproximada y, en absoluto, de la misma calidad. De ahí, su interés por entrar en los servicios de pago y cobro. La banca deberá buscar cómo hacer del dato un negocio rentable, claro, transparente y no invasivo», destaca García del Barrio.

Los bancos están inmersos en proceso de transformación que le lleva hacia un modelo digital , en un proceso en el que la relación entre la banca y las «fintech» ha pasado de competitiva a colaborativa. Miguel Ángel Barrios Tomás, subdirector del Programa Directivo de Innovación Digital y Fintech de IEB y head of Entelgy Digital, destaca en este entorno la irrupción de los llamados neobancos, entidades cien por cien digitales, muy orientadas hacia el público «millennial» y «centennial», y cuyo modelo deberá tener muy en cuenta el sector. «La cuota de mercado de los neobanco es aún poco relevante, pero la tendencia y previsión de los analistas es que esto pueda cambiar a medio plazo y, si los bancos no reaccionan adecuadamente, pueden perder un número importante de clientes, principalmente de la banca minorista», señala.

Recuperar la reputación

Recuperar la reputación perdida es otros de sus desafíos del sector. Para lograrlo, cuentan con una gran baza: la banca socialmente responsable. «El mundo de las finanzas no puede permanecer ajeno a la sostenibilidad. La UE es quizá la zona del mundo más concienciada con un problema, en el que también ha involucrado, instándole a que haga sus deberes para solventar este desafío global», subraya Alberto Blanco, profesor del máster en Bolsa y Mercados Financieros de IEB y CEO de BidDail.

La cumbre de Naciones Unidas, celebrada el pasado mes de septiembre en Nueva York, ya fijó los principios del sector financiero ante la amenaza global. Así, las entidades asumieron que «solo en una sociedad incluyente basada en la dignidad de las personas y el uso sostenible de los recursos naturales pueden sus negocios y clientes tener sentido». Y es que, en este contexto, difícilmente la banca podría justificar la financiación de actividades contrarias al cuidado de nuestro mundo. «Los fondos de impacto o la inversión con criterios ESG o IRS han dejado de ser un nicho para unos pocos concienciados y, ahora, son una tendencia que, probablemente, se convierta en ‘’mainstream’’ debido a su creciente en imparable demanda», añade Blanco .

El nuevo año ha comenzado, doce meses por delante en los que el sector tendrá que hacer no pocos deberes.