Wopke Hoekstra, el ambicioso “halcón” que despierta la ira del Sur

A un año de las elecciones, el ministro de Finanzas holandés se muestra inflexible con España y Italia para no alimentar a la ultraderecha

Dutch Finance Minister at work
El ministro de Finanzas holandes, Wopke Hoekstra, acusó a Italia y España de despilfarrar durante los años de bonanza económica/EFEBART MAATEFE

El ministro de Finanzas holandés, el democristiano Wopke Hoekstra, era un absoluto desconocido fuera de su país hasta que estalló la crisis del Covid-19. Su numantina oposición a los coronabonos que reclaman España e Italia para hacer frente a la emergencia sanitaria le han convertido en la bestia negra de la Europa del sur.

“Halcón” de la austeridad, Hoekstra soliviantó a sus colegas mediterráneos cuando en una reunión del Eurogrupo les acusó de no tener margen presupuestario frente a la pandemia por culpa de sus políticas despilfarradoras y reclamó a la Comisión Europea que investigara por qué Esapña e Italia no habían aprovechado los últimos años de bonanza económica. Unas declaraciones de las que el propio ministro holandés tuvo que disculparse una semana después por su “falta de empatía”. El primer ministro portugués, Antonio Costa, no se mordió la lengua y calificó las declaraciones como “repugnantes” y de una “mezquindad recurrente”.

Lo cierto es que Hoekstra, un abogado de 44 años que lidera a los democristianos de la CDA, el tercer partido del Parlamento, ha dado muestras de su ortdoxia financiara desde que sustituyó en la cartera de Finanzas al socialdemócrata Jeroen Dijsselbloem, que disfrutó de su momento de gloria cuando espetó a los países del sur que “no puedo gastarme el dinero en alcohol y mujeres y después pedir ayuda”. Unas declaraciones por las que el entonces también presidente del Eurogrupo no quiso disculparse ni ante el pleno del Parlamento Europeo.

Como ministro, el líder de la CDA se ha opuesto de plano a las iniciativas de Francia de crear un presupuesto y un Tesoro para la zona euro, así como para aumentar el presupuesto de la UE tras la marcha de Reino Unido, que deja un agujero de 11.000 millones de euros en las arcas comunitarias que los mayores contribuyentes netos no están dispuestos a cubrir. En su cruzada cuenta con lo que se ha llamado la nueva Liga Hanseática, que reúne a Irlanda, Países Bajos, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania en la defensa de una economía competitiva sin las trabas burocráticas de Bruselas.

En enero de 2019, en plena crisis entre Bruselas y el Gobierno populista de Matteo Salvini y el Movimiento 5 Estrellas, Hoekstra criticó a la Comisión Europea por su decisión de no iniciar un procedimiento disciplinario contra Italia por su déficit y deuda excesivos, lo que lamentó como “una oportunidad perdida de hacer lo correcto a largo plazo”.

A un año de las próximas elecciones, el Gobierno holandés no está dispuesto a conceder ninguna baza a la extrema derecha. Y es que lo que en el Sur se ve como solidaridad, los eurófobos lo tachan de claudicación en La Haya. “Es una necesidad compartida combatir la crisis y se requiere lógicamente la solidaridad de Países Bajos”, reconoció el martes antes su Parlamento Hoekstra, que insistió en que su país “está dispuesto a ayudar sin condiciones” a Italia y España para superar la emergencia sanitaria, pero no sus consecuencias financieras. Para ello, Países Bajos exigirá, como durante los rescates de la crisis del euro, reformas económicas, dado que no es justo que lo holandeses “trabajan hasta los 67 años, y en otros países solo hasta los sesenta”, zanjó el ministro. Como remachó anoche tras el acuerdo “in extremis” del Eurogrupo, “es una forma de asegurar que solidaridad y reciprocidad van de la mano”, sostuvo.

Lo cierto es que la postura inflexible del Gobierno del liberal Mark Rutte cosecha críticas también en casa. La oposición socialdemócrata y ecologista reclama más solidaridad con los socios mediterráneos, mientras que banqueros y empresarios recuerdan que un país netamente exportador como Países Bajos será el primer damnificado si el sur de Europa sucumbe en una grave recesión.

En la propia coalición cuatripartita formada por liberales de derechas (VVD), democristianos (CDA), liberal demócratas (D66) y calvinistas (UC), existen tensiones. Los dos últimos partidos abogan por brindar más ayuda a Italia y España. Sin duda el más dispuesto es el líder de D66, Rob Jetten, que lamenta que “las negociaciones están bloqueadas. Necesitamos un acuerdo y Países Bajos está siendo el coco, el hombre del saco”. “Países Bajos es un país exportador. Dos tercios de lo que vendemos va a países de la UE. Italia es el número 6 en la lista de países que compran nuestras cosas. Una crisis del sur de Europa es una crisis holandesa. Los economistas entienden esto", alerto Jetten.

Sin embargo, esto no parece preocupar al ministro de Finanzas, que anoche no le quedó más remedio que dar su brazo a torcer y aceptar finalmente que Italia y España pueden recurrir si lo necesitan al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), los temidos fondos de rescate, sin condiciones siempre que sea para combatir la pandemia. En uno de los momentos más tensos de la reunión entre los ministros de la Eurozona, Mario Centeno, el presidente del Eurogrupo llegó a espetarle a su homólogo holandés: “Soy profesor de economía, puedo discutir presupuestos y aranceles con usted, pero ¿qué parte no entiende de que es una emergencia? ¡Una emergencia!”.

De la empresa a la política

Hoekstra vive con su esposa y sus cuatro hijos en la ciudad de Bussum. Tras su formación universitaria como abogado e historiador, el ahora ministro ocupó distintos cargos en la empresa privada. Primero en la energética Shell para pasar a formar parte como socio de la reputada consultora McKinsey. Solo cinco años más tarde emprendería el gran cambio, su paso a la política por la CDA, y por la puerta grande, directamente al Senado. Y de ahí al Gobierno tras las elecciones de 2017.

En su currículo figura lo que podría interpretarse como cierta vocación solidaria, como miembro de la junta del Instituto de Amigos del Hubrecht y embajador del Centro Princesa Máxima de Oncología Pediátrica. Unas inquietudes que parecen verse superadas por su ambición de competir con Rutte para ser primer ministro tras las próximas elecciones.

De sus dos legislaturas como senador, Hoekstra destacó por romper la disciplina de voto de su partido y votar una ley para prohibir a los funcionarios que se nieguen a casar a parejas del mismo sexo, así como otra a favor del estado legal de las madres lesbianas.