Los frugales exigen un superrecorte de las transferencias a España e Italia

Los países del Norte recrudecen su ofensiva para reducir las subvenciones a fondo perdido e incrementar el control de las ayudas a cambio de reformas

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El camino vuelve a ser pedregoso. Tras una primera jornada este pasado viernes, en la que la que los líderes europeos se parapetaron en sus posiciones -sin ningún atisbo de cesión- el presidente permanente del Consejo, Charles Michel, presentó por la mañana una propuesta para intentar desbloquear las negociaciones y llegar a una acuerdo sobre el fondo de Reconstrucción por valor de 750.000 millones de euros y el próximo marco financiero plurianual 2021-2027. Este primer documento pareció obrar el milagro y un cierto optimismo se palpaba en la cumbre. Todo indicaba que el deshielo había comenzado, pero parece que tan sólo fue un espejismo. El choque entre Norte y Sur del club comunitario se recrudeció durante la tarde.

Esta nueva propuesta de Michel presentada durante la mañana mantenía intactos estos 750.000 millones de euros pero rebajaba en 50.000 millones los fondos a través de ayudas a fondo perdido a favor de créditos reembolsables. Una petición de los países más golpeados por la pandemia como España e Italia para no seguir engordando la deuda y que también es apoyada por el eje franco-alemán.

En total, 450.000 millones de euros (frente a los 500.000 de la propuesta inicial) serían en transferencias mientras que 300.000 consistirían en préstamos a bajos tipos de interés gracias a la triple AAA de las instituciones europeas. A pesar de que este cambio suponía una cesión clara al grupo de los frugales liderado por Holanda y del que también forman parte Dinamarca, Austria y Suecia la delegación española se encontraba razonablemente satisfecha en este punto ya que se había mantenido la cuantía de los 750.000 millones del fondo y se había reforzado ligeramente la partida para el programa denominado Recuperación para la Resiliencia que pasaría de 310.000 millones a 325.000. Esto último, a cambio de reducir el montante del instrumento de Solvencia que intenta movilizar capital privado -a través de las garantía del presupuesto europeo- con el objetivo de auxiliar a las empresas en apuros cuyos países no puedan aumentar el gasto ante la debilidad de sus finanzas.

Pero a los países del norte no les pareció suficiente. Suecia propuso, en nombre de los frugales, reducir los 325.000 millones de transferencias directas del programa denominado Recuperación para la Resiliencia a tan sólo 155.000 y una ejecución de las ayudas en tan sólo dos años y no cuatro, como estaba inicialmente previsto. No contentos con esto, también propusieron tijeretazos por valor de 190.000 millones de euros en otros fondos. Recortes y más recortes. La delegación española no está satisfecha con esta ofensiva de los frugales, pero evita desvelar sus líneas rojas sobre tamaño del fondo o porcentaje de subvenciones a fondo perdido.

"Estamos en una fase de estancamiento, está resultando más difícil de lo inicialmente previsto. Hay todavía muchas cuestiones sobre las que estamos debatiendo y no conseguimos llegar a un acuerdo", afirmó Conte en un vídeo publicado en las redes sociales para después reconocer el fuerte choque con los frugales, sobre todo con Holanda.

Freno de emergencia

Dentro de los guiños a los países frugales, Michel intentó dar algo de munición al primer ministro holandés Mark Rutte que durante la jornada del viernes se dedicó a decir Nee (no en neerlandés) por tierra, mar y aire. Holanda pretende supeditar la concesión de los fondos a cambio de reformas a un doble sistema de vigilancia en el que las capitales tienen que votar por unanimidad tanto la aprobación de estos planes de reformas como después su desembolso. En este examen se tendría en cuenta no sólo el destino del dinero, la doble transición energética y digital, sino también la puesta en marcha medidas para asegurar la sostenibilidad de las pensiones y la reforma laboral, en línea con las recomendaciones que suele efectuar la Comisión Europea dentro del procedimiento denominado Semestre Europeo. Una propuesta que abocaría a dar a un solo país derecho de veto y que amenazaría con el desembolso rápido del dinero para apuntalar la recuperación económica y evitar una severísima recesión este invierno. Rutte se fía de los análisis que hace el ejecutivo comunitario sobre las economías europeas, pero no de su celo para la vigilancia y recuerda, por ejemplo, cuándo España y Portugal se libraron de un multa multimillonaria en 2016 por incumplimiento de las normas de déficit.

Para contentar a Rutte, Michel propone que el sistema de vigilancia siga recayendo en la Comisión Europea pero otorga a todos países europeos el poder de presentar una queja en los próximos tres días a este primer análisis. Según el texto presentado ayer, un solo país podría obligar a uno de los socios cuyos planes de reformas no le convencen a comparecer ante el resto del club para dar explicaciones. Deberían dar su visto bueno los ministros de Economía y después los líderes europeos, aunque en este estadio no sería necesaria la unanimidad por lo que los halcones del Norte tendrían más difícil torpedear la llegada de los fondos que en la propuesta holandesa.

A pesar de esto, este “freno de emergencia” pondría en una difícil tesitura al país puesto en la picota y ralentizaría el proceso. Rutte ha acogido con júbilo esta mañana esta iniciativa. “Esto es un paquete y hay muchas cuestiones que resolver, pero las propuestas sobre gobernanza que ha lanzado Michel son un paso en la buena dirección”, aseguraban fuentes holandesas con euforia. La delegación española prefería ayer no mojarse demasiado sobre “este freno de emergencia”, aunque sostenía que la propuesta de Michel en ningún momento implica unanimidad defendida por Holanda.

Después de una primera discusión a Veintisiete sobre el nuevo texto, Michel ha levantado la sesión para favorecer las reuniones en diferente formato. Pedro Sánchez ha participado en un encuentro con sus homólogos de ,Austria, Holanda, Dinamarca, Finlandia ( también en la causa frugal), Francia, Alemania, Italia y Portugal y Grecia. Después ha mantenido encuentros bilaterales con sus homólogos portugués, francés. Se esperaba que Michel presentase una nueva propuesta para desatascar la situación pero esta finalmente no llegó. No obstante, el presidente del Consejo Europeo ha convocado para este domingo al mediodía a los líderes de la UE para seguir negociando en busca de una salida.