Adiós a las monedas de 1 y 2 céntimos

La Comisión Europea ha abierto una consulta pública para saber la opinión de los ciudadanos

Puede que la calderilla tenga los días contados. La utilidad de las monedas de 1 y 2 céntimos puede ser objeto de debate porque tienen muy poco valor y a veces ocupan un espacio innecesario, pero su continuidad está en juego. La Comisión Europea se plantea su desaparición definitiva y estudiará detenidamente los impactos económicos, ambientales y sociales de la introducción de reglas uniformes de redondeo para tomar una medida a partir de finales de 2021.

Para facilitar la decisión, el Ejecutivo comunitario ha abierto una consulta pública para recopilar la opinión de los ciudadanos europeos. La iniciativa estará abierta durante un plazo de 15 semanas, por lo que si le tiene aprecio a estas monedas tiene la oportunidad de asegurar su continuidad. Desde enero de 2002 se han emitido 137 monedas de uno y dos céntimos por cada ciudadano europeo, lo que supone 45,8 billones de euros en calderilla.

Redondeo

La medida para erradicar la existencia de la calderilla es el redondeo. Es muy habitual encontrarse productos cuyo precio acaba en “,99”, algo más relacionado con el marketing que con su verdadero valor. Además, según un informe de la Comisión Europea, la producción de monedas de uno y dos céntimos de euro supone un gasto importante para la Eurozona, ya que equivaldría a una pérdida acumulada de 1,4 billones desde 2002.

Hay diferentes métodos de redondeo, pero los más utilizados son el que se aproxima a la cifra más baja, al alza, en ventaja propia en crédito o en ventaja propia en débito. Algunos países, como Finlandia y Países Bajos, han optado por el denominado redondeo sueco, que consiste en redondear a 5 céntimos, al alza o a la baja, en función de lo cerca que esté del cinco o del cero.

Cuidar el medio ambiente

Otro de los motivos para acabar con las monedas de menor valor es el impacto que su producción tiene sobre el medio ambiente. Las monedas de uno y dos céntimos están hechas de acero recubierto de cobre y para su fabricación se necesitan otros recursos como agua y compuestos químicos.