Generales en Madrid

La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, interviene durante la presentación del balance de gestión de la legislatura, a 11 de abril de 2021, en Boadilla del Monte, Madrid (España).
La presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata a la reelección, Isabel Díaz Ayuso, interviene durante la presentación del balance de gestión de la legislatura, a 11 de abril de 2021, en Boadilla del Monte, Madrid (España).Marta Fernández Jara

Lo del 4 de mayo en Madrid es mucho más que una mera confrontación de elecciones autonómicas. Tanto por lo que está en juego como por los protagonistas, se trata de comicios con aroma de generales. Ayuso con su política económica ultraliberal, frente al modelo social-podemita de un Pedro Sánchez que, con sus acciones arbitrarias contra la capital del Estado, ha engrandecido mes a mes a la actual presidenta de la CAM, convertida en auténtica oposición al Gobierno central.

A Isabel Díaz Ayuso la tildaba de «tonta» la izquierda política, pero la líder del PP madrileño ha sabido sobreponerse con desparpajo y naturalidad a esa campaña esparcida con escaso éxito por los medios afines al sanchismo. Ayuso demostró saber gestionar con el hospital de IFEMA, primero, y ahora con el Zendal, y se ha mantenido firme en una política que ha intentado compatibilizar la lucha contra la pandemia con medidas contrarias al confinamiento total, y cuyo resultado ha sido mejor que el de otras autonomías, incluso del PP, que optaron por el cierre pleno de la hostelería. De manera que ese rasgo distintivo de Ayuso la ha hecho famosa no solo en España, sino incluso a nivel europeo, según han subrayado publicaciones tan prestigiosas como «The Economist» o «Le Figaro».

En lo estrictamente económico, Ayuso ha demostrado que hay alternativa a la política de dureza impositiva que enarbola Moncloa con bajadas en la fiscalidad autonómica, ayudas directas al comercio e incentivos a la actividad de autónomos y empresarios. De manera que Madrid se ha convertido en el motor económico de España frente a una Cataluña separatista ahogada por el déficit y la elevada deuda.