Witiza y otro año incierto y peligroso

La inflación puede darle un disgusto a Sánchez si sindicatos y socios de Gobierno exigen alzas salariales sobre cuyos peligros ya ha advertido la vicepresidenta Nadia Calviño

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, durante la sesión de control al Gobierno celebrada este martes en el Senado.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, durante la sesión de control al Gobierno celebrada este martes en el Senado. FOTO: FERNANDO ALVARADO EFE

Witiza fue el penúltimo rey godo de España. Reinó entre los años 701 y 709 y tras ser destronado y morir, le sucedió don Rodrigo. Un libro de Historia de España del Plan de Estudios de Bachillerato de la República, aprobado en agosto de 1934, decía textualmente «oscuro e incierto se presentaba el reinado de Witiza». La frase se mantuvo en los manuales escolares hasta principios de los años 70, en un Bachillerato de estructura muy similar al republicano y mucho más exigente que el actual. Muchos siglos después, el nuevo año 2022, que ya está aquí, también se presenta «incierto y peligroso», tanto en el terreno político como en el económico y dentro y fuera de España.

La pandemia, mitigada por las vacunas, sigue más o menos enquistada y golpea, una y otra vez, a la economía que, además, después de muchos años, vuelve a encararse con la inflación, que ya parece menos «transitoria» de lo que creían gobiernos y bancos centrales hace solo unos meses. Son las grandes incertidumbres económicas a las que hay que añadir la montaña de deuda que acumula el primer mundo –250 billones de dólares más o menos– y que la recuperación, al menos en la Unión Europea, no acaba de consolidarse.

España, por su parte, tiene el problema de ser una de las economías que va más rezagada en la salida de la crisis. Hasta 2023 no recuperará las cifras de 2019 antes de la pandemia, como apuntan todos los expertos. El PIB, que cayó un casi un 11% en 2020, apenas crecerá un 4,5% en 2021, según las últimas previsiones del Banco de España presentadas por David Arce, próximo director general del Banco Central Europeo, que preside Christine Lagarde. Todos los expertos coinciden en cifras similares. Solo el Gobierno y la vicepresidenta Nadia Calviño insistían hasta ahora en que el crecimiento sería del 6,5%, aunque la semana pasada, ante la avalancha de evidencias, un documento técnico admitía ya un porcentaje inferior. El problema, sin embargo, es que con el nuevo escenario, los Presupuestos Generales alumbrados por la ministra María Jesús Montero son, en la práctica, papel mojado. Tienen, eso sí, y Pedro Sánchez lo explotará, valor político, pero no económico. Eso significa que los planes del actual inquilino de la Moncloa están en entredicho. Lo había fiado prácticamente todo a la buena marcha de la economía para mantenerse en el Gobierno y ahora eso ya no es evidente.

La inflación puede darle más de un disgusto a Sánchez. La «vice» primera Nadia Calviño acaba de decir, desde la ortodoxia económica, que «hay que evitar alzas de salarios que conviertan la inflación en estructural». Tan irreprochable como difícil de aceptar por parte de la clientela socialista y, sobre todo, por sus socios de Gobierno, con esa «vice» Yolanda Díaz que intenta hacer sombra al propio presidente, al que –digan lo que digan– cada vez pone más nervioso.

El líder del PSOE quiere agotar la legislatura hasta finales de 2023, pero una inflación alta, sin indiciación de salarios –suicida–, sería la gota que podría hacer que Unidas Podemos rompa el Gobierno y entonces, claro, elecciones.

Pedro Sánchez tiene prometida una reforma fiscal, que debería ver la luz este próximo año, que puede anclar a España en el pasado para décadas o lanzarla hacia adelante. Todo apunta que se impondrá la ideología sobre la eficacia fiscal, con un alza generalizada de impuestos –algunos ejemplificadores– y el endurecimiento o mantenimiento de otros –sucesiones o patrimonio– desaparecidos en todos los países de la Unión Europea y del primer mundo. Eso es, por lo menos, lo que se filtra, muy a cuentagotas, de los trabajos de la Comisión de Expertos para la Reforma Fiscal, que encabeza el catedrático Jesús Ruiz Huerta y de la que ya ha habido deserciones notables por desacuerdos con lo que ha pedido el Gobierno. Otra incertidumbre para 2022, una más, que se une a la vulnerabilidad de sectores como la hostelería, el transporte o el primario, muy relevantes en la economía nacional.

Es la diferencia esencial de la recuperación española con la de otros países del entorno, en los que sus economías no se sustentan sobre esos sectores ahora tan volátiles. Los servicios de actividades profesionales y la fabricación de productos informáticos, electrónicos y ópticos han repuntado con fuerza en España, como apunta un «Documento ocasional del Banco de España», publicado en inglés, pero su peso en el total de la economía es muy reducido. En definitiva, un futuro incierto y peligroso, como en tiempos de Witiza, pero que, como explicó Popper, «depende de nosotros mismos» también de Sánchez.

¡Feliz Año 2022!

Un «halcón», más o menos moderado, presidirá el Bundesbank desde enero

Joachim Nagel, 55 años, será desde enero el sustituto de Jens Weidmann al frente del Bundesbank y con asiento en el Consejo del Banco Central Europeo (BCE). Nagel, tildado de «halcón moderado» en comparación con su predecesor, ha sido elegido tras un acuerdo entre el nuevo canciller alemán Scholz y el ministro de Finanzas, Lindner, también partidario de una política monetaria menos alegre. Nagel defenderá esa posición en el BCE todavía partidario de posturas más acomodaticias.

Más crédito con la pandemia, pero menos margen financiero

El margen de intereses –diferencia entre los intereses cobrados y los pagados– en el negocio bancario descendió en cerca de 1.100 millones de euros entre septiembre de 2019 y septiembre de 2021, un descenso aproximado del 5%, según datos del recuadro «Evolución reciente del margen e ingresos por intereses en el sector bancario español», incluido en el documento del Banco de España «Evolución reciente de la financiación y del crédito bancario al sector privado».