«Adquirir una hipoteca es la forma más fácil de tirar el dinero»

El desequilibrio entre la oferta y la demanda de viviendas para arrendar es más que evidente. Mientras los propietarios «no se sientan seguros» no habrá «un mercado de alquiler fuerte en España».

De izquierda a derecha, Luisa Ortega (Gilmar), Antonio Carroza (Alquiler Seguro), Isabel Bajo (CAF Madrid), Ramón Cubián (Ayuntamiento Alcobendas) y Sergio Cardona (FIM Ibérica) Ramón Cubián y Sergio Cardona
De izquierda a derecha, Luisa Ortega (Gilmar), Antonio Carroza (Alquiler Seguro), Isabel Bajo (CAF Madrid), Ramón Cubián (Ayuntamiento Alcobendas) y Sergio Cardona (FIM Ibérica) Ramón Cubián y Sergio Cardona

El desequilibrio entre la oferta y la demanda de viviendas para arrendar es más que evidente. Mientras los propietarios «no se sientan seguros» no habrá «un mercado de alquiler fuerte en España»

Encontrar una vivienda en España se ha convertido para muchos en un auténtico quebradero de cabeza. Las condiciones se han endurecido para aquellos que no quieren comprometer un tercio de su vida pagando una hipoteca y recurren a un alquiler que, en los últimos años, ha experimentado una auténtica burbuja. El incremento de la demanda y la escasa oferta disponible han desestabilizado un mercado que, además, no cuenta con una legislación vigente clara. La falta de profesionalización y la confusión que genera la mezcla de políticas sociales con las de vivienda fueron también dos de las conclusiones alcanzadas durante el debate organizado por LA RAZÓN bajo el título «Alquileres en España: ¿Misión imposible?».

Participaron relevantes expertos en la materia arrendataria como Antonio Carroza, consejero delegado de Alquiler Seguro; Isabel Bajo, presidenta del Colegio Profesional de Administradores de Fincas (CAF) de Madrid; Sergio Cardona, director de Estudios y Calidad del Fichero de Inquilinos Morosos (FIM); Luisa Ortega, responsable de alquileres de Gilmar, y Ramón Cubián, primer teniente de alcalde, portavoz del Gobierno Popular de Alcobendas y concejal del área de Urbanismo y Vivienda.

Desde inicios del siglo XXI, el alquiler en España ha experimentado un crecimiento exponencial. En el año 2003, únicamente el 6% de la población era inquilina y, hoy en día, esa cifra ha aumentado hasta situarse cerca del 20%. «En aquellos tiempos sólo vivían de alquiler los que no habían podido obtener una hipoteca», apuntó Antonio Carroza. Sin embargo, el aumento de la demanda no se ha visto correspondido con el incremento de la oferta. Según la responsable de alquileres de Gilmar, en España «ya no hay esa mentalidad de compra» y relacionó la subida de las mensualidades –sobre todo en Madrid y Barcelona– con el escaso incremento de las rentas familiares.

El nuevo decreto de alquiler negociado por el Gobierno y Podemos prevé la posibilidad de incluir un índice de precios en el que podrían participar las comunidades autónomas. Isabel Bajo puso encima de la mesa dos puntos que, en su opinión, son claves: estabilidad y precio. Sin embargo, matizó que estas dos variables «no se pueden alcanzar si el parque de viviendas se encuentra mayoritariamente en manos de particulares».

Para el primer teniente de alcalde y delegado del área de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de Alcobendas, la estabilidad y el precio no están enfrentados, ya que es posible que en una misma región los precios varíen según las zonas.

Políticas

«Se deben fomentar políticas de flexibilización para que existan más viviendas disponibles porque si no hay condiciones de esta naturaleza, el propietario no saca su inmueble al mercado», explicó. Por tanto, uno de los principales escollos que existen es la limitada oferta frente a una demanda en alza.

El consejero delegado de Alquiler Seguro afirmó que el 96% de las viviendas disponibles en España bajo esta fórmula comercial «se encuentra en manos de propietarios particulares, por lo que «sigue siendo necesario abogar por la profesionalización del sector». Al mismo tiempo, señaló que el alquiler está en su mejor momento y que nunca los jóvenes habían tenido tanta inclinación a ser arrendatarios. No obstante, cree que existe un exceso de proteccionismo hacia el inquilino, lo que supone una desigualdad entre las partes y «termina por enfrentar arrendador y arrendatario».

Morosidad

Uno de los principales temores de los dueños de inmuebles es la morosidad que, en los últimos años, ha aumentado debido al incremento de los precios. Curiosamente, en España cada vez se ejecutan más desahucios por impago de alquiler y menos por impago de la hipoteca. Según el Fichero de Inquilinos Morosos (FIM), se calcula que la deuda media alcanza los 6.000 euros, cifra que en las grandes ciudades como Barcelona o Madrid puede ampliarse hasta los 10.000 euros. En este sentido, el director de Estudios y Calidad del FIM declaró que cada vez son más los propietarios que quieren acceder a su base de datos para conocer si un inquilino es moroso o no.

El modelo actual español dista mucho del existente en el resto de Europa o en Estados Unidos, donde se disfruta de una mayor cultura de alquiler. Ésta no sólo se demuestra con números –alrededor del 30% de los europeos son inquilinos–, sino también con la existencia de un sector mucho más profesionalizado. «En Estados Unidos no se puede comprar o alquilar una vivienda sin la mediación de un profesional», reveló Luisa Ortega. Por otra parte, la presidenta del Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid señaló que, en gran parte del viejo continente, no se concibe que se entregue un piso si no está en perfectas condiciones.

Alquiler turístico

El alquiler de viviendas turísticas ha experimentado un boom en los últimos años. La llegada de las nuevas tecnologías, así como la existencia de una legislación endeble, han propiciado que las plataformas de este tipo estén a la orden del día. Este nuevo paradigma influye pero no es la única causa, y ha provocado muchas quejas por parte de vecinos que no quieren tener en su comunidad un trasiego constante de turistas. ¿Es posible alcanzar la conciliación entre las dos partes?

Antonio Carroza comentó que «es muy difícil tener una legislación que mantenga a todas las partes satisfechas». La mayoría de estos alquileres se encuentran inmersos en una comunidad de propietarios con sus normas establecidas y de obligado cumplimiento, por lo que Isabel Bajo confesó que «resulta muy desagradable cuando esas normas no son cumplidas por los turistas». «Al fin y al cabo todo radica en un tema de convivencia», sentenció Sergio Cardona.

Aunque algunos de los ponentes quisieron restarle importancia al alquiler turístico debido a que afecta a zonas concretas, sobre todo en las áreas centrales de las grandes ciudades, Isabel Bajo advirtió que, poco a poco, su ámbito de influencia va en aumento. Ramón Cubián reconoció que es un mercado en el que todavía falta de legislación, mientras que la responsable de alquileres de Gilmar vaticinó que, si bien se ha producido un estallido, «el propio mercado va a ser el encargado de estabilizarlo».

El alquiler en nuestro país ha pasado de tener un carácter residual a mostrar un futuro brillante. Sin embargo, actualmente es cada vez mayor el número de ciudadanos que aspiran a suscribir un contrato de arrendamiento que se enfrentan a precios inaccesibles causados por una oferta insuficiente . Tanto las administraciones como los profesionales especializados tienen mucho trabajo por delante para balancear un mercado que, en opinión de no pocos, se está convirtiendo en una nueva burbuja inmobiliaria.