AVE, la red más larga de Europa sigue creciendo

47 ciudades están ya unidas por la Alta Velocidad, una apuesta «de país» defendida por todos los gobiernos. Casi todas las líneas cubren ya sus costes operativos. 357 millones de viajeros lo han utilizado desde hace 25 años

La Alta Velocidad ferroviaria española comenzó como un capricho del ex presidente Felipe González hace 25 años, para unir Madrid y Sevilla el 21 de abril de 1992. A sabiendas de que tarde o temprano llegaría por pura lógica la unión con Barcelona y de la rentabilidad electoral en el granero andaluz de aquella infraestructura icónica, González no dudó en la elección. El AVE podría haberse quedado en una costosa anécdota, pero los sucesivos gobiernos populares y socialistas han seguido aprovechando la extensa red ferroviaria y la tecnología española en este terreno hasta lograr que hoy la red de Alta Velocidad española sea la más extensa de Europa, con sus 3.100 kilómetros, y la segunda en todo el mundo, sólo superada por la China, con 20.000 kilómetros.

Sin embargo, si nos ceñimos al kilómetro de Alta Velocidad per cápita, España es líder mundial y seguirá siéndolo pese al meteórico plan de desarrollo de esta red de transporte que Pekín planea hasta 2020.

Para alcanzar este liderazgo, en estos 25 años se han invertido más de 52.000 millones de euros, con las obras aprobadas hasta ahora, un coste demasiado elevado para algunos expertos, que consideran que la red es excesiva en términos de rentabilidad. Pese a todo, los sucesivos gobiernos han considerado que el factor vertebrador del AVE y la progresiva reducción de costes en la construcción de las infraestructuras necesarias, de la operativa y del mantenimiento de la red son suficientes para seguir colocando raíles y traviesas. La apuesta de China por la Alta Velocidad –alcanzará los 30.000 kilómetros en 2020– indica que la apuesta está bien orientada.

Hoy utilizan los diferentes sistemas de Alta Velocidad 31,8 millones de pasajeros, el doble de los 15,7 millones de viajeros que empleaban este medio de transporte para los desplazamientos de larga distancia en 1991. Desde su inauguración, Renfe calcula que habrán utilizado la red de Alta Velocidad 357,5 millones de viajeros, tanto en trenes AVE como Avant (de medias distancias) y Alvia (con sistemas de rodadura desplazable), 35,2 millones de ellos el pasado año, un 5,3% más que en 2015.

Sólo el AVE (sin contar Avant y Alvia) fue utilizado por 267 millones de viajeros a lo largo de estos 25 años, 20,3 millones de ellos el pasado año, un 4,7% más que el ejercicio precedente, gracias a la exitosa política de rebaja de precios que ha logrado rentabilizar buena parte de las primeras inversiones realizadas.

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, tampoco alberga dudas de que la rentabilidad del AVE «no sólo se mide en términos económicos», sino en los de retorno social, con un ahorro en tiempo de más de 42 millones de horas sobre el tren convencional. A estas ganancias hay que sumar, además, los ambientales con lo que la proyección realizada por el Ministerio de Fomento indica unos beneficios que rondan los 4.000 millones de euros.

Pese a las reticencias de los especialistas, el AVE seguirá acaparando el grueso de la inversión del Ministerio de Fomento durante el presente ejercicio, 2.283 millones de euros sobre los 8.968 millones presupuestados.

La línea Madrid-Galicia se llevará 2.136 millones hasta 2020; el corredor norte, 3.269 millones; el AVE a Extremadura, 1.015 millones, y el corredor noreste, otros 445 millones de euros.

Para este mismo año, está previsto que la red crezca con la conexión Madrid-Murcia. Para el verano del próximo ejercicio se espera que esté concluido el corredor Madrid-San Sebastián con la frontera francesa, así como la conexión con Granada. Para dentro de dos ejercicios, se prevé concluir la línea a Galicia. Y en 2020 está contemplada la electrificación del trazado hasta Badajoz. La unión con Cantabria y Navarra aún no tiene fecha de inauguración.

El AVE español es también líder mundial en velocidad media comercial, dado que sus trenes circulan a una media de 222 kilómetros por hora, si bien alcanza los 248 kilómetros por hora en el caso del AVE a Barcelona. Así, son más rápidos que los de Japón (218 kilómetros por hora) y Francia (216 kilómetros por hora). La ocupación media se sitúa en el 85,8% y la puntualidad media se sitúa en el 95,6%.

La reducción del tiempo de viaje y la puntualidad son dos de las principales ventajas de este transporte ferroviario, las que le han llevado a ganar la batalla al avión en todas las relaciones en las que compiten.

A cierre de 2016, los trenes de Alta Velocidad copaban el 63% de los viajes directos entre la capital de España y Barcelona, el corredor de mayor movilidad de viajeros del país, frente al avión. Asimismo, la línea de Alta Velocidad fue la opción elegida frente al avión por el 89% de los viajeros para ir a Sevilla, por el 86,9% en el caso de los trayectos a Valencia, el 83,5% en el de Málaga y el 79,8% en el de Alicante, según datos de Renfe.