Cameron confiesa que tuvo acciones en el fondo de su padre en Panamá

El primer ministro británico mantuvo títulos por valor de 37.500 euros hasta cuatro meses antes de llegar a Downing Street en 2010

David Cameron hoy con unos estudiantes
David Cameron hoy con unos estudiantes

El primer ministro británico mantuvo títulos por valor de 37.500 euros hasta cuatro meses antes de llegar a Downing Street en 2010

Los «papeles de Panamá» han estallado finalmente en Downing Street. El «premier» David Cameron admitió anoche que poseyó acciones por valor de más de 30.000 libras (37.500 euros) en un fondo de inversión «offshore» creado por su padre, Ian Cameron. El líder «tory», que ha exigido en multitud de ocasiones mayor transparencia en los paraísos fiscales y ha querido abanderar la lucha contra la evasión fiscal de las grandes empresas, estaba contra las cuerdas desde que «The Guardian» publicó que su progenitor, fallecido en 2010, había utilizado los servicios del bufete Mossack Fonseca para blindar su empresa Blairmore Holdings de la Hacienda británica.

El jefe del Gobierno se había negado hasta ayer a realizar declaraciones al respecto. A principios de semana, preguntada sobre si las inversiones familiares en los polémicos fondos habían continuado, la portavoz del número 10 aseguró que se trataba de un «asunto privado». Más tarde, se emitió un comunicado especificando que, en la actualidad, ni Cameron ni ningún miembro de su familia directa –refiriéndose así a su mujer y a sus hijos– se estaban beneficiando. Sin embargo, ante la presión recibida, el líder «tory» anoche acabó confesando en una entrevista con la cadena ITV que fue titular junto con su esposa de 5.000 títulos de la citada sociedad registrada en las Bahamas.

La participación fue comprada en abril de 1997 por 12.497 libras y vendida por 31.500 libras en enero de 2010, es decir, tan sólo cuatro meses antes de convertirse en primer ministro. El beneficio de 19.003 libras fue 300 libras por debajo del mínimo no imponible de las ganancias de capital. Con todo, Cameron insiste en que se declararon los dividendos anuales que recibieron de la inversión y se pagaron los impuestos sobre la renta de cualquier devolución.

La confesión tiene ahora importantes consecuencias políticas. El electorado podría utilizar las municipales de mayo como voto de castigo. Por otra parte, los expertos no descartan que puedan tener su efecto en la campaña ante el referéndum de junio sobre la permanencia de Reino Unido en la UE, en la que el «premier» está completamente implicado pidiendo el voto por el «sí».

«Quiero ser lo más claro posible sobre el pasado, presente y futuro porque, francamente, no tengo nada que ocultar», recalcó. «Estoy orgulloso de mi padre, de lo que hizo, del negocio que creó y de todo lo demás», sentenció. «No puedo soportar ver su nombre arrastrado por el barro. Yo tomé un camino diferente a mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo, todos ellos corredores de bolsa, y no tengo nada que ocultar, por lo que estoy feliz de contestar cualquier pregunta», añadió.

Durante la entrevista, Cameron rechazó las supuestas sugerencias que apuntaban a que el fondo que creó su progenitor tenía el objetivo de evitar impuestos. «Se creó para que las empresas y particulares que querían invertir en dólares pudieran hacerlo», apuntó. Sin embargo, según «The Guardian», en sus 30 años de trayectoria, la compañía del padre del «líder» tory jamás pagó impuestos en Reino Unido. Contrató a «un pequeño ejército de residentes en las Bahamas, incluido un obispo a tiempo parcial, para firmar los documentos» que permitían a la empresa funcionar en un paraíso fiscal. Los «papeles de Panamá», según la BBC, revelan que la compañía buscaba garantizarse «la máxima discreción» utilizando las llamadas acciones al portador. Se trata de un instrumento habitual en operaciones en paraísos fiscales, ya que los títulos no incorporan el nombre del propietario. De hecho, han sido prohibidas en muchos países para combatir el lavado de dinero. El propio Gobierno de Cameron las prohibió en Reino Unido el año pasado.

Ascienden ya a nueve los líderes chinos cuyas familias se mencionan en los «papeles de Panamá». Desde la del actual presidente, Xi Jinping, hasta la del «Gran timonel», Mao, pasando por un antiguo primer ministro, un ex vicepresidente o el célebre Bo Xilai, ex ministro de Comercio condenado a cadena perpetua por corrupción en 2013. En todos los casos, los familiares o socios cercanos a ellos abrieron compañías en paraísos fiscales como posible maniobra para el blanqueo de dinero o la evasión de impuestos. A pesar de que el escándalo afecta cada vez más a China por ser el país que más ciudadanos aporta a la lista de titulares de empresas opacas del bufete panameño, su Gobierno persiste en su postura oficial de silencio y hermetismo. El martes, su portavoz de Exteriores, Lu Kang, tachó las filtraciones de «infundadas».

El presidente ruso, Vladimir Putin, acusó ayer a EE UU de estar detrás de las filtraciones recogidas por los «papeles de Panamá» y de pretender desestabilizar con ello la situación social y política en Rusia. «Lo que más le molesta a nuestros oponentes es la unidad y cohesión de la nación rusa, del multiétnico pueblo ruso», aseguró Putin, convencido de que el método que está empleando EE UU es el de «introducir la desconfianza dentro de la sociedad, hacia los órganos ejecutivos, los órganos de gestión», para lograr enfrentarles entre ellos y hacerles «más complacientes». Asimismo, el líder ruso rechazó rotundamente las acusaciones de corrupción a su entorno y se mostró «orgulloso» del músico Serguei Rolduguin, un amigo de la adolescencia y señalado por las filtraciones como poseedor de varias sociedades en Panamá para lavar unos 2.000 millones de dólares.