De la Torre: las «black» eran de representación, pero sin justificar

Asegura que sólo dio órdenes sobre su uso a dos consejeros pero «por parte de su predecesor»

Enrique de la Torre, secretario general de Caja Madrid entre 1996 y 2009, en su declaración de ayer ante la jueza Ángela Murillo
Enrique de la Torre, secretario general de Caja Madrid entre 1996 y 2009, en su declaración de ayer ante la jueza Ángela Murillo

Asegura que sólo dio órdenes sobre su uso a dos consejeros pero «por parte de su predecesor»

El ex secretario general de Caja Madrid Enrique de la Torre se desmarcó de la tesis de gran parte de los acusados por los gastos realizados con las conocidas como tarjetas «black», quienes le identificaron como el directivo que les facilitó esos plásticos, con la indicación de que se trataba para gastos de libre disposición que no tenía que justificar, al asegurar que sólo las facilitó «en algún caso puntual», como a los ex consejeros Rodolfo Benito y Mercedes Rojo, a quienes indicó que era para utilizarla como gastos de representación, aunque no tenían que entregar justificantes de los mismos, pero que esta última referencia fue porque así se lo indicó su antecesor en el cargo. «Se me informó, yo creo de que por parte de mi antecesor, Juan Sánchez Moreno, que no era necesario que los consejeros aportasen ningún tipo de factura, porque todos los gastos estaban justificados a partir de las boletas que enviaba Visa y que tenían más valor que cualquier recibo emitido por un establecimiento», afirmó al respecto. Ayer terminaron de declarar todos los acusados y hoy comenzarán los testigos, entre los que destacan Jaime Terceiro, ex presidente de Caja Madrid y Francisdo Verdú, quien se negó a recibir la tarjeta.

De la Torre, quien tenía una tarjeta como directivo para gastos de representación, aseguró que no daba en ningún caso instrucciones sobre cómo debían utilizarlas los consejeros: «En general, no di ninguna instrucción sobre su uso. Por su cualificación –la de los consejeros–, todos sabían que eran tarjetas de gastos de representación», lo cual no impedía que no se tuviesen que justificar, y, además, tenían todas un límite. «Yo era secretario, un empleado, un subordinado, que no daba instrucciones ni a los miembros del Consejo ni a nadie, en todo caso, me las daban a mí».

Gran parte de su declaración estuvo dedicada a intentar hacer ver la diferenciación entre las tarjetas de que disponían los directivos, que formaban parte de su remuneración, un «instrumento de pago de parte de mi salario», y las de que disponían los consejeros o miembros de la Comision de Control, que eran para gastos inherentes al cargo que ocupaban, a la vez que aseguró que nunca tuvo control alguno sobre estos plásticos.

En cuanto a la denominación «black» para esas tarjetas, término con el que se las definía en un correo que envió a Jesús Rodrigo, su sucesor en el cargo, De la Torre –quien se enfrenta a dos años y medio de cárcel– aseguró al fiscal que con esa denominación se refería a que eran «neutrales a efectos fiscales, gastos de empresa deducibles» y que no tenían repercusión a efectos fiscales para los consejeros.

Los acusados que declararon ayer mantuvieron el mismo criterio: al recibirlas se les indicó que eran para gastos de libre disposición, en los que estaban incluidos los derivados por el ejercicio de sus cargos, y que no necesitaban justificación alguna. Así, por ejemplo, el exjefe de la Casa Real y ex consejero Rafael Sptottorno, aseguró que Blesa le informó poco antes de incorporarse a la entidad de que esos gastos formaban parte de su retribución, y que para su declaración fiscal siempre confió en que el certificado de retenciones proporcionado incluía esas cantidades. Además, destacó que como presidente de la Fundación Caja Madrid tenía otra tarjeta, destinada esa sí, para gastos de representación, «que debía justificar» periódicamente.