Economía

Las pymes se juegan 60.000 millones en el envite digital

La ausencia de formación digital dejará más de 500.000 puestos sin cubrir en la UE

Las pymes se juegan en el envite digital más de 60.000 millones de euros, cuantía que equivale al 5% del PIB español. Por tanto, el saneamiento de sus cuentas y la creación de empleo a corto y medio plazo están ligados irremediablemente a cómo afronten este reto tecnológico.

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¿Han conseguido las pymes españolas adaptarse a la nueva era digital? ¿Han superado con nota ese examen? ¿Qué impacto tendrá sobre la economía española, si no se aclimatan a tiempo a la revolución tecnológica? Están constituyen, sin duda, las grandes incógnitas a despejar en los próximos meses sobre el futuro más inmediato de las pequeñas y medianas empresas, aquellas que sus plantillas no superan los 250 trabajadores. Las pymes se juegan en este envite digital más de 60.000 millones de euros, el equivalente al 5% del PIB. Por tanto, el saneamiento de sus cuentas y la creación de empleo a corto y medio plazo se hallan irremediablemente ligados a cómo afronten este reto tecnológico.

Sin embargo, la radiografía fija del momento por el que atraviesan las pequeñas y medianas empresas, que aportan el 85% del tejido industrial español, no es excesivamente halagüeña. Al contrario, refleja un estancamiento en su digitalización. Las empresas con más de diez trabajadores no consiguen despegar el vuelo. De hecho, la cifra en las que sus plantillas poseen conexión a internet, cinco de cada diez, permanece inalterable en los últimos años.

Algo similar ocurre con las que usan habitualmente los servicios en la nube. Tan sólo dos de cada diez lo hacen. También permanece prácticamente invariable el número de pymes que accede al comercio electrónico. Mientras que las sociedades que realizan análisis big data no sólo no aumentan, sino que retroceden en comparación al último año, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En la mayoría de los casos, su menor dimensión y recursos condicionan su capacidad para acceder a las soluciones y procesos de digitalización que ofrecen el mercado. Por si fuera poco, el desconocimiento de las ofertas y la ausencia de personal cualificado entorpecen su digitalización. Precisamente, la Comisión Europea advierte de que el próximo año se quedarán sin cubrir más de 500.000 puestos de trabajo en la Unión Europea por la falta de formación digital de los trabajadores.

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Apoyos institucionales

Las dimensiones de este problema aumentan exponencialmente en España, con sólo la mitad de ciudadanos con competencias básicas en tecnologías. Nuestro país se sitúa a la cola en cuestiones como la digitalización de las empresas, la capacidad de innovar y el alcance de la formación de los empleados. En estos momentos, sólo el 4% de las pymes invierten en formación digital, lo que impide su crecimiento. Este bajo porcentaje contribuye a la ausencia en el mercado de trabajo español de un perfil especializado en las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, el big data o la ciberseguridad. De hecho, hasta la fecha se han quedado vacantes 10.000 empleos digitales.

Estas dificultades se multiplican en las sociedades de menor tamaño. Las denominadas microempresas, de 1 a 9 trabajadores, son las que mayores obstáculos encuentran en el camino de su adaptación a las nuevas tecnologías. La ausencia de web les pasa una elevada factura a estos negocios en forma de pérdida de hasta un 25% de sus clientes potenciales.

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Esta coyuntura lastra la competitividad de España no sólo en la Unión Europea, sino en toda la Comunidad Internacional. De ahí que el secretario general de Cepyme, Pedro Fernández Alén, considere una necesidad vital para la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas la implementación de las nuevas tecnologías.

Mientras, la Confederación Española de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica receta contra este panorama económico poco favorable el desarrollo de políticas públicas, programas y apoyos institucionales y educativos para derivar el interés que manifiestan los más jóvenes por las tecnologías hacia el aprendizaje y la formación y, por ende, a su capacitación para convertirlos en auténticos expertos TIC.