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El 70% del agujero de la Seguridad Social son gastos ajenos a las pensiones

Discrepancia en las cuentas del servicio público. Presentan un saldo positivo de 2.983 millones en junio, pero la AIReF cifra en 17.000 millones las pérdidas previstas este año.

Discrepancia en las cuentas del servicio público. Presentan un saldo positivo de 2.983 millones en junio, pero la AIReF cifra en 17.000 millones las pérdidas previstas este año.

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La Seguridad Social está en quiebra certificada. El Tribunal de Cuentas se encargó de sellar el sarcófago al afirmar que ha perdido nada menos que 100.000 millones desde 2010. El dato es demoledor y genera entre los españoles la idea de que, cuando se jubilen, no cobrarán pensión o que ésta no será suficiente para garantizarles una calidad de vida durante su vejez como la de los actuales pensionistas.

¿Pánico o realidad? Lo cierto es que las cuentas de la Seguridad Social presentan un saldo positivo de 2.983 millones de euros a 30 de junio de este año, que es la diferencia entre unos derechos reconocidos netos por operaciones no financieras de 71.960,76 millones de euros y unas obligaciones reconocidas de 68.977,77 millones de euros. ¿Cómo es posible que las cuentas estén saneadas y que la AIReF pronostique un agujero en la caja de la Seguridad Social de 17.000 millones de euros? Estos 2.983 millones de beneficio crecen en un 9,47%, respecto del mismo periodo del ejercicio anterior. Del volumen total de derechos reconocidos, el 90,77% corresponde a las entidades gestoras y servicios comunes de la Seguridad Social y el 9,23% restante a las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social. En cuanto a las obligaciones (los gastos), el 91,54% ha sido reconocido por las entidades gestoras y servicios comunes de la Seguridad Social y el 8,46% por las mutuas colaboradoras. En términos de caja, la recaudación líquida del sistema alcanza los 70.737,42 millones de euros, con un incremento del 7,12% respecto al ejercicio anterior. Por su parte, los pagos experimentaron un aumento del 9,34%, totalizando 70.082,50 millones de euros.

Blanco o negro

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Las cifras de la Seguridad Social indican una mejora en la caja. De hecho, los presupuestos prorrogados de 2018 para este año en la Seguridad Social apuntan a unas transferencias de capital de 17.511 millones de euros, en línea con el agujero que la AIReF prevé para 2019, inferiores a los casi 19.000 millones de euros de déficit con los que cerró el pasado ejercicio.

En este sentido, las cotizaciones sociales aumentaron hasta junio en 4.500 millones respecto al mismo periodo del año anterior, un 7,94% más, hasta los 61.297 millones, por el incremento de la cotización de los ocupados en 7,77%, mientras que la cotización de los desempleados aumentó en un 9,7%. Además, la Seguridad Social sumó 10.042,20 millones en transferencias corrientes (+2,23% sobre el importe de la misma fecha de 2018). Un incremento motivado por los 693,35 millones aportados por el Estado para asegurar el equilibrio presupuestario. El resto de los ingresos patrimoniales apenas supusieron 25,33 millones hasta mayo.

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En el capítulo de gastos, las pensiones contributivas (invalidez, jubilación, viudedad, orfandad y en favor de familiares) alcanzaron los 54.809,15 millones de euros, cifra superior en un 7,17% al año anterior y se elevaron en 1.232,28 millones de euros, lo que representa un incremento interanual del 6,74%. En incapacidad temporal el gasto realizado alcanza un importe de 4.283,27 millones de euros, un 45,58% más por la imputación en los meses de enero, febrero y marzo de 2019 del pago delegado de noviembre y diciembre de 2018, por importe de 978,58 millones de euros, como consecuencia del cambio de criterio de imputación presupuestaria. Sin tener en cuenta este cambio, el gasto de la incapacidad temporal fue de 3.304,69 millones de euros, lo que supone un incremento del 12,32% respecto del mismo periodo del ejercicio anterior.

¿De dónde salen entonces los 100.000 millones que han hecho quebrar a la Seguridad Social? El agujero proviene de que entre 2011 y 2019, los ingresos por cotizaciones sociales apenas han aumentado en 9.600 millones, un 9% más, al pasar de los 105.311 millones recaudados en 2011 a los 114.915 millones previstos para este año. Por el contrario, los gastos en operaciones corrientes se han disparado en ese mismo periodo en casi 30.000 millones (un incremento del 26,21%, al pasar de los 118.159 millones a los 148.123 millones). Los desajustes de caja acumulados año tras año en este periodo muestran que el agujero habría alcanzado los 100.000 millones de no ser cubierto por el Fondo de Reserva (casi 78.000 millones retirados de la hucha de las pensiones desde 2012) y los créditos concedidos.

Ingresos insuficientes

¿Qué es lo que genera esta gigantesca espiral, con otros 17.000 millones de déficit previstos este año? Para empezar, que los ingresos por cotizaciones no son suficientes por la incorporación como pensionistas de los trabajadores del «baby boom» que se dio en España entre los años 50 y 70 del pasado siglo y del fuerte incremento de la esperanza de vida. Sin embargo, este cargo no representa ni la mitad del déficit de la Seguridad Social. De hecho, son los gastos ajenos al sistema de cotizaciones los responsables de casi el 70% del agujero.

Y es que la Seguridad Social debe abonar 2.354 millones en gastos de personas con cargo al sistema y no a los Presupuestos Generales del Estado. Asimismo, tiene un gasto previsto de 4.830 millones en complementos a mínimos del Régimen General y otros 2.290 millones en el Régimen de Autónomos, fuera del capítulo estrictamente contributivo, y otros 2.380 millones en pensiones no contributivas, que en realidad se deberían de llamar prestaciones no contributivas, ya que se reconocen a aquellos ciudadanos que, encontrándose en situación de necesidad, carecen de recursos suficientes aunque no hayan cotizado nunca o no alcancen el mínimo de cotización para alcanzar el derecho al cobro de una pensión contributiva. Un total de 11.854 millones que se abonan con cargo al sistema, aunque, estrictamente, nadie haya cotizado por estos conceptos, que podrían financiarse a través de los PGE, aliviando los crecientes gastos en pensiones.

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