El Gobierno quiere ahora coches de hidrógeno

Industria considera que pueden representar “una enorme oportunidad” tecnológica y para la creación de empleo

Industria considera que puede representar “una enorme oportunidad” tecnológica y para la creación de empleo.

Más ecológicos que los eléctricos. Así son los coches de hidrógeno a los que ahora mira como una buena alternativa a los de combustión el Gobierno. Durante su intervención ayer en el XXIV Congreso de Calidad en la Automoción 4.0 celebrada en Pamplona, el director general de Industria, Galo Gutiérrez, aseguró que el hidrógeno aplicado a la automoción es una buena opción para España.

Aunque Gutiérrez aseguró que el Gobierno será “neutral” en su apoyo tanto a las nuevas tecnologías, como la del hidrógeno, el GLP, la electricidad, el biogas o el gas; como a las ya existentes de combustión, sí que consideró que el hidrógeno “puede representar una enorme oportunidad para España” en cuanto a creación de empleo y desarrollo tecnológico. Además, añadió, su producción puede servir de almacenamiento para excedentes de energías renovables.

Los vehículos de hidrógeno, aunque muy poco implantados en nuestro país, constituyen una alternativa todavía más limpia que los eléctricos, según la Comisión Europea. Su propulsión proviene de una pila de combustible, que suele ir acoplada a una pequeña batería eléctrica o supercondensadores. La energía se almacena en forma de hidrógeno comprimido a alta presión en un tanque a bordo del vehículo. La pila mezcla este hidrógeno con el oxígeno presente en el aire y lo transforma en la electricidad que mueve el vehículo, que por el tubo de escape sólo suelta agua y vapor de agua.

A diferencia de los vehículos eléctricos, los de hidrógeno, cuya autonomía ronda los 600 kilómetros, tienen un periodo de carga muy rápido. En apenas cinco minutos es posible hacer un repostaje, según asegura la asociación de hidrógeno de España (AeH2). Su gasto medio es de unos 8,5 euros por cada cien kilómetros, similar al de un vehículo de combustión.

Además de desconocida, esta tecnología se enfrenta al hándicap de que apenas hay estaciones en las que repostar. Según el Centro Nacional del Hidrógeno, en España ahora mismo sólo hay seis disponibles, en Sevilla, Puertollano, Albacete, Zaragoza, Huesca y Barbastro. Otros países han empezado a apostar de forma decidida por esta alternativa. En Alemania, por ejemplo, se han marcado el objetivo de alcanzar las 500 hidrogeneras para abastecer a 50.000 vehículos de este tipo. Y otros países como Suecia, Noruega, Reino Unido, Bélgica o Italia también han incluido en sus planes de movilidad estos coches y sus necesarias infraestructuras.

A pesar de las limitaciones, el sector es optimista a medio plazo. AeH2 calcula que, en 2030, habrá 140.000 coches de hidrógeno circulando por las carreteras españolas.