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El laboratorio de ideas del PSOE propone subir un 30% el diésel y un 20% la gasolina

A largo plazo plantea implantar GPS en todos los vehículos para cobrar impuestos variables en función del lugar, hora, distancia o tipo de vehículo

Dentro de la revolución verde que planea Pedro Sánchez si revalida la Presidencia del Gobierno, el aumento de impuestos a los carburantes ocupa un lugar destacado en su ideario. El socialista ha insistido desde que llegó a La Moncloa en equiparar los impuestos del diésel y la gasolina y su ministra de Transición Energética llegó incluso a asegurar que el gasóleo tenía “los días contados”. En este sentido, la Fundación Alternativas, considerada el laboratorio de ideas del PSOE, acaba de presentar un informe en el que propone un incremento sustancial de los impuestos a los carburantes.

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El estudio apunta que los impuestos de los combustibles en España se encuentran por debajo de la media europea. Por ello, propone en primer lugar la igualación de los tipos impositivos de gasolina y diésel. Con esto esperan aumentar la recaudación en 2.600 millones de euros a la vez que se reduce el consumo un 1,6%. En cualquier caso, una vez equiparados, también apuesta por una subida general de los tipos impositivos hasta alcanzar el nivel medio de países como Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. En total, la subida llegaría al 31% en el caso del diésel (incluido el gasóleo profesional) y del 20% en la gasolina. Considera que de esta forma se desincentivaría el uso del vehículo de combustión, cuyo uso caería un 6%, aunque a costa de casi 10.000 millones de euros que saldrían del bolsillo de los consumidores y los profesionales.

Posteriormente, alude a la posibilidad de seguir aumentando los impuestos año tras año, con alzas fiscales periódicas por encima de la inflación. Señala que de esta forma se “incentivaría” una movilidad más sostenible y se incrementarían los ingresos públicos. Más a largo plazo habla incluso de instalar sistemas de geolocalización en los vehículos para poner en marcha una especie de sistema de impuestos a la carta. Estos tributos serían variables y tendrían tres componentes: peaje de acceso a determinadas zonas o infraestructuras, gravamen de la distancia recorrida y tipos variables en función de la localización y la hora. Además, variaría en función del tipo de vehículo (características tecnológicas y antigüedad) y de la zona geográfica (para abordar las externalidades locales específicas como la contaminación y el ruido).

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