Sincrolab: estimular las capacidades cognitivas de niños gracias a una aplicación

Neupic/Roberto Soriano
Neupic/Roberto Soriano

Las aplicaciones informáticas aumentan en número y su naturaleza cada vez es más variada. Muchos de los últimos avances en inteligencia artifical son, por tanto, aplicados a la medicina y a tratar de ayudar a mejorar la salud de las personas a través de un formato alejado de lo tradicional.

Así lo piensa María Laorden, cofundadora de SINCROLAB, una aplicación dirigida a psicólogos y especialistas de la salud mental y de la educación que, a través de diferentes juegos, estimula las capacidades cognitivas de niños que presentan dificultades de aprendizaje.

Hace 8 años, Nacho de Ramón y María Laorden, ambos neuropsicólogos, se encontraban trabajando en un gabinete con niños que presentaban dificultades de aprendizaje. Ambos especialistas observaron la falta de aplicación de las nuevas tecnologías emergentes en psicología y la posibilidad de poder aplicarlas a sus conocimientos. “Veíamos que los niños debían entrenar más días de los que venían a terapia, pero todos los tratamientos eran muy caros. Entonces planteamos una herramienta que permitiera deslocalizar las terapias” explica Laorden.

Nacho y María decidieron desarrollar así SINCROLAB, un sistema basado en juegos que permitieran que los niños no pensaran que se trataba de un tratamiento y pudieran divertirse a la vez que hacían terapia. Los dos neuropsicólogos se basaron en las tareas de literatura científica que realizaban y las gamificaron para que todos los procesos cognitivos fueran desarrollados por niños.

Tras haber elaborado una versión con tres juegos, ahora sale al mercado una nueva versión de SINCROLAB con quince juegos. El proyecto está en fase de prueba en colegios tanto de educación especial como ordinaria.

“Nosotros vendemos el producto a colegios, gabinetes privados, fundaciones, asociaciones, y cualquier institución que esté relacionada con el mundo de las dificultades de aprendizaje o discapacidad intelectual, que estén interesados en potenciar las facultades cognitivas” indica la cofundadora de Sincrolab. Pero no sólo los niños son el destinatario de esta aplicación.

Actualmente, los investigadores están desarrollando un nuevo producto enfocado al público adulto donde el objetivo son personas que presentan trastornos degenerativos con el fin de paliar estas afecciones. Este nuevo producto estaría dirigido a residencias y centros de día que trabajen con estos pacientes.

La diferencia de este sistema con otros similares es que SINCROLAB es una plataforma dirigida a terapeutas, el niño nunca juega solo, sino que requiere de la supervisión de un terapeuta que maneje el sistema, lo que dota a la aplicación de un mayor seguimiento y rigor científico.

Además, según cuenta la cofundadora de la aplicación: “Contamos con un motor de inteligencia artificial muy potente en el que hemos trabajado mucho para conseguir refinar esas tareas de tal manera que realmente se adecuan a las necesidades de cada niño”.

SINCROLAB es un ‘software as a service’, el usuario paga por mes de uso, existiendo la posibilidad de que el terapeuta asuma el coste de la herramienta (a través de licencias mensuales por cada uno de los pacientes que tenga) o puede ser el padre el que se encargue de asumir esa licencia mensual.

El proyecto comenzó a desarrollarse con financiación propia. Actualmente, SINCROLAB busca nueva financiación para continuar mejorando la línea de producto y pensando en una expansión al mercado europeo y latinoamericano. En estos países no solo el idioma hace que sea más plausible acercar el producto. Para latinoamérica la psicología y neuropsicología española es un claro referente, por lo que lanzar en ese mercado la app puede tener una gran acogida.

“Al tener ganas, no ha sido complicado trabajar en el proyecto, sin embargo, sí se necesita tiempo para desarrollar una aplicación de este tipo. Pese a todo, el hecho de que sea algo vocacional, y la realidad de poder ayudar a otros niños, hace que merezca la pena”., aseguraba María Laorden.