España no es país de alquiler

«Invertir en el ladrillo» y ahorrar para el futuro ha sido –desde hace muchas generaciones– algo muy español. En España ambas van de la mano pese a la mala prensa y los intentos de potenciar el alquiler.

«Invertir en el ladrillo» y ahorrar para el futuro ha sido –desde hace muchas generaciones– algo muy español. En España ambas van de la mano pese a la mala prensa y los intentos de potenciar el alquiler.

A los españoles no les gusta vivir de alquiler. Y para corroborar esto no es necesario que ninguna institución –pública o privada– nos lo diga. Y menos tras un reciente estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística francés (Insee). Pregunte, pregunte a su vecino, a sus amigos o a sus conocidos y tendrá la respuesta. Si acaso, por aquello de profundizar más en el asunto, el pequeño acento que tiene todo este tema es el económico: si usted o su vecino no vive en un piso en propiedad es porque no tiene dinero para pagarlo. Y este es ya otro tema. O no.

Y es que en eso del alquiler la cosa también va por barrios... o mejor dicho por países. El porcentaje medio de población que vive de alquiler en la Unión Europea es del 35,8%. El 54,1% de los alemanes –créalo– alquila su vivienda, mientras que en Holanda es el 50% de su población. Sólo un 41% de los alemanes cuenta con una vivienda en propiedad. Allí no existe la mentalidad de que «alquilar es tirar el dinero». Al contrario, comparado con España, Alemania es el paraíso del alquiler. Aunque hay que puntualizar que todo esto tiene su porqué. Unas razones construidas –nunca mejor dicho– a lo largo de los años. La calidad de las viviendas es mucho más elevada y el suelo mucho más caro que en España. En una ciudad como Berlín, por ejemplo, el metro cuadrado cuesta –o costaba, pues la burbuja inmobiliaria se ha acelerado en los últimos meses– cerca de 2.043 euros, mientras que el precio medio del alquiler es de poco más de 6 euros. Existe por tanto un abismo entre alquiler y venta que no hay en España. Ahora se entienden muchas cosas. Aunque insistimos: todo esto está cambiando el paraíso del alquiler que «era» Alemania. Un dato clave para entender todo la ideosincrasia española alrededor del alquiler es el futuro. Pese a que existe una leyenda negra sobre la despreocupación del español y su ansia por vivir el presente, el mejor ejemplo de que nos preocupa el futuro es la «inversión en el ladrillo». Frente al desconcierto sobre pensiones o ahorros para el futuro, los españoles, en un ejemplo claro de individualismo, confían en que su piso sea su mayor apoyo en su vejez. Poco cabe que objetar. Cambiar esta dinámica será cosa de generaciones. Y está por ver que sea un paradigma equivocado...