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España, pensiones adecuadas pero poco sostenibles

El sistema público español es el tercero menos viable del mundo, aunque de forma global ocupa el puesto 22 de un ránking de 34 países.

Protesta de pensionistas en Bilbao en demanda de mejores prestaciones
Protesta de pensionistas en Bilbao en demanda de mejores prestaciones

El sistema público español es el tercero menos viable del mundo, aunque de forma global ocupa el puesto 22 de un ránking de 34 países.

- Las pensiones españolas tienen un grado elevado de «idoneidad», pero el sistema público español es el tercero menos sostenible del mundo, sólo por delante de los de Austria e Italia, según el índice Melbourne Mercer Global, correspondiente a 2018, que utiliza 40 indicadores diferentes para analizar y clasificar las pensiones de 34 países relevantes de todo el mundo. España, que ha sido incluida este año por primera vez en este índice, ocupa el puesto 22 en la valoración conjunta de sus pensiones, pero asciende a la décima posición si se considera la suficiencia, calidad e idoneidad de sus prestaciones.

El Merlbourne Global Pension Index lo elabora desde hace diez años el Centro Australiano de Estudios Financieros (ACFS) de la Escuela de Negocios de Monash, en colaboración con el Gobierno del Estado de Victoria de aquel país y con financiación del Centro Finlandés de Pensiones. Es el único estudio global que permite comparar la situación y características de las pensiones de los países más relevantes de toda América, Europa, Asia y África. Para confeccionar el índice, al que todos los años añade países nuevos, los investigadores australianos utilizan información detallada de la edad actual y futura –en 2035– de jubilación, la tasa de reposición, la de fertilidad, la población activa y con empleo entre 55 y 64 años, la población con empleo con más de 64 años, la deuda pública y hasta 40 indicadores que, sin embargo, abarcan casi un centenar de datos sobre las pensiones y las circunstancias económicas y sociales que les influyen.

Los expertos australianos establecen seis categorías, con una clasificación de letras –de A, la mejor nota, a E la peor–, para catalogar a cada uno de los sistemas de pensiones de los países analizados. Además, los puntúan de 1 a 100, en donde 100 es la máxima puntuación. Pues bien, sólo dos países: Holanda (80,3 puntos) y Dinamarca (80,2), obtienen la máxima nota gA h, que significa que tienen unos sistemas de pensiones de primera clase, con importantes prestaciones de jubilación, que son adecuadas, sostenibles y con altos grados de integridad, lo que significa cumplimiento con las regulaciones, costes de mantenimiento adecuados e información transparente a los beneficiarios. En esta calificación, España, con 54,4 puntos, obtiene una nota gC h -entre 50 y 60 puntos, la quinta mejor o la tercera peor, y la comparte con países como Estados Unidos (58,8 puntos), Brasil (56,5), Austria (54), Polonia (54,3), Indonesia (53,1), Italia (52,8), Sudáfrica (52,7), Arabia Saudí (58,9), Malasia (58,5), Indonesia (53,1) y Hong Kong (56). Esa gC h de nota describe países con un sistema de pensiones que tiene buenas características generales, pero que también tiene grandes riesgos y/o deficiencias que deberían ser corregidas y que sin esas mejoras su eficacia y sostenibilidad a largo plazo puede ser cuestionada. Por delante de España, además de Holanda y Dinamarca en el ránking general aparecen los principales países europeos, pero también Canadá, Nueva Zelanda, Singapur y Chile, que reciben la nota gB h, entre 65 y 76 puntos sobre 100. Argentina, con 39,2 puntos en el índice general, ocupa el último puesto y recibe una gD h como nota, lo que implica que el sistema requiere reformas profundas y urgentes en sus pensiones, algo que también deberían acometer Japón, Corea del Sur, China, México e India.

Clasificación discreta

España sale muy penalizada por su muy mala puntuación en el apartado de sostenibilidad, con apenas 27,8 puntos sobre 100 (ver cuadro detallado), porque a la hora de valorar la cuantía, calidad e idoneidad de sus prestaciones, obtiene 68,7 puntos sobre 100, frente a 75,9 de Holanda, el país mejor clasificado en este apartado. Una calificación más discreta –68,6 puntos– tiene España cuando se valora lo que el estudio define como «Integrity», y que valora el cumplimiento de una serie de requisitos que se exigen sobre todo a los planes complementarios –privados o mixtos público/privados– de pensiones, con escasa implantación en el mercado español. En ese apartado, Finlandia figura a la cabeza con 91,1 puntos, 22,5 más que España.

Los expertos australianos hacen algunas recomendaciones para mejorar las pensiones en cada uno de los países, pero no son novedosas. En el caso español tampoco tienen soluciones mágicas, ya que que insisten en la necesidad de aumentar el empleo, retrasar la edad de jubilación y subir algunas cotizaciones. Paralelamente recomienda fomentar el ahorro y sugieren que se fomenten fórmulas alternativas –particulares o de empresa– de ahorro, es decir, más fondos de pensiones, que complementen las prestaciones públicas. En cualquier caso, la gran y novedosa aportación del estudio es que permite una comparación de las pensiones.