Grecia tira de la caja de pensiones para disponer de 400 millones

El viceministro griego de Finanzas, Dimitris Mardas
El viceministro griego de Finanzas, Dimitris Mardas

Todas las especulaciones sobre la asfixia de Grecia se han cumplido. El viceministro griego de Finanzas, Dimitris Mardas, reconoció ayer que al Estado le faltan 400 millones de euros para cubrir sus necesidades de abril. De ese modo, el Gobierno heleno hace público con cifras concretas un problema de caja que arrastra desde su victoria electoral. En declaraciones a la cadena MegaTV, Mardas confesó que Grecia está «al límite» desde febrero, cuando las arcas públicas tan sólo disponían de 2.000 millones, según la Prensa local. En ese tiempo el Gobierno griego se ha visto obligado a extraer dinero de fondos de empresas estatales para hacer frente a sus pagos, tanto de los vencimientos de deuda como de los salarios y pensiones.

El último movimiento del Ejecutivo para sufragar los 400 millones que necesita para cerrar abril ha sido recurrir a a las aportaciones de algunas cajas de pensiones que se han ofrecido a prestar su dinero al Estado. Mardas precisó que además de los préstamos de estas cajas se están manteniendo reuniones con dos compañías públicas de gas para que «contribuyan, si así lo quieren». Además, se obligará a las entidades públicas a transferir sus reservas al Banco Central heleno, para prestárselas al Estado, a través de transacciones repo, es decir, mediante acuerdos de recompra a corto plazo que reportarán un interés del 2,5% en caso de que el Gobierno griego haga uso de ese dinero.

El decreto, según Mardas, servirá para recaudar 2.500 millones de euros «para cubrir cualquier necesidad que pueda venir», aunque subrayó que sólo «teniendo en cuenta los peores escenarios para mayo». Por su parte, el portavoz del Gobierno, Gabriel Sakellaridis, reveló la gravedad de la situación financiera. «Si no hubiéramos aprobado el decreto, nos faltaría dinero», dijo ayer en declaraciones a la cadena de televisión Antena.

Ante el aluvión de críticas por la propuesta, sobre todo entre los alcaldes, que llegaron a tachar la medida de «dictatorial», Sakellaridis pidió a los organismos locales que se dieran cuenta de la situación. Los ediles aprobaron el miércoles una resolución en la que se niegan a desembolsar fondo alguno hasta que no haya una decisión formal en una asamblea, además de exigir una reunión personal con el primer ministro Alexis Tsipras.

No obstante, esta práctica se lleva aplicando desde hace unos meses de forma voluntaria y que ha permitido al Estado satisfacer sus necesidades más inmediatas. Las operaciones de recompra (repos) consisten en pedir prestado fondos a organismos públicos por un periodo máximo de 15 días, que el Estado devuelve al interés vigente de la entidad griega, actualmente un 2,5%, mucho más elevado del 1% de la banca comercial.

Entre las entidades que han prestado ya dinero figura el Metro de Atenas, con 150 millones de euros, la prefectura de Ática, gobernada por Syriza, que prestó 110 millones o la Agencia de Empleo, que transfirió al Estado 80 millones de euros.

Algunos analistas han considerado la opción de las operaciones «repo» como un «suicidio» por sus elevados intereses. Sin embargo, al Gobierno griego no le queda más alternativa que hacerlo por sí mismo, al no poder financiarse en los mercados, por tener bloqueada la asistencia europea y tras la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de dejar de admitir deuda helena como colateral en sus operaciones de refinanciación ordinarias. Como contrapartida, el BCE ofrece provisión urgente de liquidez a los bancos griegos –única vía de financiación – a un interés también muy elevado, algo que los expertos perciben como una medida de presión. Según informó el diario alemán «Handelsblatt», la banca europea aumentó ayer el límite de la línea de emergencia de liquidez (ELA) en 1.500 millones, hasta los 75.500 millones.

Los datos del Banco de Grecia indican que hasta febrero se retiraron unos 24.000 millones de euros, mientras que en marzo, según fuentes del mercado, podrían haber salido unos 3.000 millones. En total, 27.000 millones de euros, que suponen alrededor del 15% del PIB griego. A causa de esa fuga de depósitos bancarios, sumada a la imposibilidad del sector de captar financiación en el mercado, algunas estimaciones apuntan que ya se podrían haber consumido 70.000 millones de la línea de asistencia ofrecida por el BCE.

Entretanto, Atenas espera desbloquear parte de los 7.200 millones de euros del último tramo del rescate. Esa decisión está sujeta a la lista detallada de reformas que el Gobierno griego debe entregar a los socios de la eurozona. De momento, según señaló ayer Bruselas, el listado no será presentado en el Eurogrupo informal del viernes en Riga. Berlín tampoco divisa grandes avances en las negociaciones.