IAG reducirá Iberia a la mínima expresión en caso de arbitraje

Pastor confirma que Fomento intervendrá si la huelga que arranca el lunes provoca el caos en el transporte aéreo

El conflicto de Iberia empieza a estallar antes incluso de que los trabajadores de tierra y los tripulantes de cabina de pasajeros inicien el próximo lunes la primera de las quince jornadas de huelga programas hasta el 22 de marzo.

El conflicto de Iberia empieza a estallar antes incluso de que los trabajadores de tierra y los tripulantes de cabina de pasajeros inicien el próximo lunes la primera de las quince jornadas de huelga programas hasta el 22 de marzo. Al mismo tiempo que la ministra de Fomento, Ana Pastor, se reunía con los representantes sindicales y la dirección de Iberia, IAG advertía de que si la resolución del problema acaba con la intervención del Gobierno imponiendo un arbitraje y el posterior laudo de obligado cumplimiento, reduciría la capacidad mucho más de lo que figura en el plan aprobado el 9 de noviembre por el consejo de administración, con el objetivo de que Iberia pueda ser viable en el futuro, según ha sabido LA RAZÓN. IAG no está dispuesta a comprometer ante sus accionistas las cuentas de resultados futuras por la imposibilidad de llevar a cabo los ajustes que han realizado la mayoría de las compañías aéreas en los últimos años.

Ana Pastor pidió ayer a la empresa y los trabajadores que hicieran un esfuerzo a lo largo de este fin de semana para evitar la huelga. En un último intento para evitar el conflicto, la ministra citó en su despacho a los sindicatos convocantes y a la compañía, que estuvo representada por la directora de relaciones Laborales, Margarita Sequeiro, y el director de Recursos Humanos, José Luis Romero. Acudieron a la reunión el secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Rafael Catalá, y la secretaria general de Transportes, Carmen Librero.

Durante la reunión, Pastor explicó que el Gobierno no tenía atribuciones para inmiscuirse en la gestión de una empresa privada, aunque aclaró que sí tenía la obligación legal y la responsabilidad de velar por la conectividad en España, por lo que aseguró que intervendría en el caso de que se diera «una grave alteración del transporte aéreo», tal y como ha sucedido en otras ocasiones. La ministra confirmaba así la noticia adelantada por este diario en su edición del jueves.

Los sindicatos han insistido en que la huelga resulta «imprescindible», aunque aseguran su voluntad de alcanzar un acuerdo. Los responsables de la compañía mantienen que los 15 días de huelga repartidos a los largo de tres semanas alternas no harán otra cosa que empeorar la situación de la empresa, que este año puede llegar a perder más de 300 millones. La presentación de un plan de reestructuración que conlleva una reducción de capacidad, flota, salarios y plantilla ha sido el detonante de esta nueva ola de conflictividad en la compañía española de bandera. La falta de acuerdo entre las partes al finalizar el plazo de negociaciones (31 de enero) llevó a la dirección de Iberia a presentar un ERE para 3.807 trabajadores, que saldrían de la empresa con una indemnización máxima de 20 días por año trabajado y un tope de doce mensualidades. Aunque la compañía flexibilizó las cifras del ajuste en un intento de alcanzar un acuerdo con los distintos colectivos, los sindicatos se han cerrado en banda y exigen un plan de futuro. En diciembre, cuando faltaba mes y medio para que expirara el plazo dado por la dirección de Iberia para lograr un acuerdo, CC OO, UGT, USO, Asetma, Sitcpla y CTA-Vuelo convocaron seis días de huelga, que no llevaron finalmente a cabo por la mediación de Fomento.

Iberia ha llegado a la actual situación (acumula unas pérdidas cercanas a los 900 millones desde el comienzo de la crisis y ha perdido cerca de un millón de euros diarios en los nueve primeros meses de 2012) como consecuencia de factores externos (elevado precio del petróleo y las altas tasas aeroportuarias), la competencia de las compañías de bajo coste y el AVE, pero también por graves problemas estructurales que tiene que ver con la falta de competitividad derivada de unos costes salariales muy elevados y una baja productividad en comparación con sus homólogas. Entre 2001 y 2011, la plantilla de Iberia se ha reducido en un 27%, pero los gastos de personal sólo han caído un 5%, por lo que el coste unitario medio se ha incrementado en este periodo en un 30%.

IAG ha exigido dar la vuelta a esta situación para revertir la situación financiera y pasar de 300 millones de pérdidas a 300 millones de beneficios en 2015.