Iberia se revuelve contra el duro ajuste que exige IAG

El consejo de la aerolínea se decanta por una reestructuración más suave tras reunirse con Pastor La matriz pide ya un recorte de 350 millones

- El consejo de administración de IAG, el grupo aeronáutico resultante de la fusión entre las aerolíneas British Airways e Iberia, se enfrenta hoy a una de las reuniones más difíciles y, posiblemente, tensas en sus apenas dos años de vida. Según ha podido saber LA RAZÓN, IAG, con su consejero delegado, Willie Walsh, a la cabeza, está decidido a no ceder ni un milímetro en sus pretensiones de realizar un duro ajuste en Iberia para garantizar la viabilidad de la compañía. El holding sabía que, hasta ahora, contaba con la oposición frontal de la ministra de Fomento, Ana Pastor, partidaria de una reestructuración más «light», en línea con el preacuerdo que todos los colectivos de trabajadores, incluidos los pilotos, han suscrito con la compañía para iniciar las negociaciones cuando apenas falta una semana para que concluya el plazo que la compañía española de bandera había dado como definitivo: el 31 de enero. Sin embargo, y según aseguraron fuentes conocedoras del asunto a este periódico, desde ayer IAG cuenta también con un obstáculo más formidable: la propia dirección de la compañía española. Su consejo de administración, reunido ayer, se ha decantado finalmente por respaldar las tesis de Fomento.

Ajuste suave

El ministerio, que es el encargado de tutelar el funcionamiento de Iberia, y su titular, Ana Pastor, se han convertido en los más firmes aliados de los sindicatos al defender un acuerdo menos traumático que el planteado a principios de noviembre, que reducía la capacidad de la compañía española en un 15 por ciento, la flota en 25 aviones, el sueldo de sus empleados entre un 25% y un 30% y la plantilla en alrededor de 4.500 trabajadores.

La decisión de la dirección de Iberia se ha fraguado después de que la ministra de Fomento se haya reunido esta misma semana con representantes españoles en el consejo de administración de IAG para hacerles ver la importancia de Iberia en el transporte aéreo español y en la terminal T-4 del aeropuerto de Madrid- Barajas. El departamento observa con cierta consternación cómo la millonaria inversión que ha hecho el Estado para la construcción de esta terminal puede acabar sirviendo para bien poco si el tamaño de Iberia mengua de manera considerable, pues la aerolínea de bandera española es la principal usuaria de la misma. Además, al Ministerio de Fomento también le preocupa que la reducción de actividad en la T-4 acabe repercutiendo en la pérdida de más puestos de trabajo, al margen del ajuste de plantilla que haga la propia Iberia.

Pastor nunca ha ocultado su oposición frontal al duro ajuste planteado por IAG, que trata de que las pérdidas de Iberia no absorban los beneficios generados por British Airways. La ministra considera que la aerolínea juega un papel estratégico para la economía nacional.

Dura reestructuración

IAG planteará en Madrid, en la reunión de su consejo de administración, su desacuerdo con la plataforma que suscribieron primero los sindicatos de tierra y tripulantes de cabina de pasajeros –17 de diciembre de 2012– y después los pilotos con Iberia a través del Sepla. El grupo exige un ajuste de al menos 350 millones de euros con carácter estructural –definitivo–, necesario, a su juicio, para que la compañía deje de arrojar pérdidas, y que se haga de acuerdo con la nueva reforma laboral, que suaviza de forma sensible a favor de las empresas las condiciones de los despidos.

ERE en marcha

Iberia y los sindicatos firmaron, sin embargo, iniciar la negociación sobre la base de que los ajustes se realicen conforme al ya en marcha ERE 72/2001, que ofrece diferentes modalidades de reducción de plantilla, desde las bajas incentivadas hasta la recolocación, pasando por la reducción de horas trabajadas y, en consonancia, del salario.

El consejo de administración del grupo aeronáutico está integrado por 14 personas. La mitad están elegidos por Iberia –Antonio Vázquez, su presidente; Rafael Sánchez-Lozano, consejero delegado de Iberia; César Alierta, presidente de Telefónica; José Manuel Fernández Norniella, Manuel Lagares, José Pedro Pérez Llorca y John Snow, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos entre los años 2003 y 2006– y otros siete nombrados por British Airways.

Difícil papeleta

Sin duda, el papel más peliagudo en el encuentro de hoy lo tendrá Antonio Vázquez, presidente de IAG y de Iberia, tiene la papeleta más difícil: acatar lo que el consejo de administración del grupo que preside (IAG) acordó en noviembre o suavizar al ajuste en línea con lo que se ha «acordado» con los sindicatos y con los deseos de Fomento, que no de todo el Gobierno. Enfrente tiene al consejero delegado, Willie Walsh, impulsor del plan de reestructuración.