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Intereses cruzados

La Razón
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El juego de intereses cruzados entre los bancos y los gobiernos les está saliendo bien a las dos partes implicadas. El respaldo del BCE a las operaciones de compra de deuda pública, reflejado en las dos macrosubastas de liquidez a tres años para las entidades, y el posterior «cortafuegos virtual» anunciado por su presidente, Mario Draghi, son los dos principales factores que explican la actual situación de bonanza en renta fija y variable. La subida en Bolsa de todas las entidades financieras de los países periféricos parece descontar algo más, y algunos analistas creen que el dirigente italiano podría lanzar un nuevo «guante» al sector después de limitarse a felicitarle las vacaciones al mercado en la última reunión antes de Navidad. A tenor de lo observado en las últimas emisiones del Tesoro Público, la banca española parece tener un colchón de liquidez importante para seguir acudiendo a la cita con la deuda española, y el repunte de la inversión extranjera augura un progresivo «efecto sustitución» en los tenedores de bonos y Letras. Los intereses que paga España por sus emisiones siguen siendo atractivos para bancos y fondos.