La dieta anti independencia del imperio Natur House

Félix Revuelta es uno de los 100 empresarios más ricos de España. Sobre la situación en Cataluña es claro: «El planteamiento debería ser catalanes sí, separatistas, no»

Nació en un pueblecito de Burgos llamado Hoz de Valdivielso y vino al mundo en casa de los abuelos maternos. «Mi infancia ha sido la de un niño de una familia humilde. Mi padre era guardia civil. Estudié con una beca en Los Escolapios porque no había recursos y cuando acabé el bachillerato, hice el servicio militar en la Guardia Civil». Félix lleva a España muy dentro de él y su exigente formación no podía caer en saco roto.

Tras terminar sus estudios, decide opositar al Instituto Nacional de Industria: «Empecé a trabajar como jefe de departamento y como me iba a casar y tenía que pagar las letras del piso y del coche me puse a hacer estudios económicos para empresas en crisis. Realicé uno de una compañía que se llamaba Dietisa, perteneciente a la familia Puigvert. Cobré por ello 25.000 pesetas y seguí con mi trabajo. Pero al cabo de dos meses el profesor Puigvert me preguntó si podía poner en marcha el estudio que había preparado. Resultó una apuesta complicada porque se trataba de una empresa medio en quiebra y negocié mal por pura inexperiencia. Pedí sólo el 10% de la compañía. Si hubiese pedido el 40% me lo habrían dado y me hubiera convertido casi en dueño de la empresa. Si fuera ahora pediría el 51%». Los antiguos «alimentos de régimen», considerados productos para enfermos, pasaron a estar orientados a gente sana y dinámica.

Sílabas de oro

Félix Revuelta convirtió Dietisa en la empresa número 1 de España y cuando Puigvert decidió vender a un grupo francés, se la jugó al todo o nada. Montó su propia compañía, el grupo empresarial Kiluva, nombre formado por las sílabas de los nombres de su mujer y sus hijos. Tenía entonces 38 años, experiencia en el sector y el dinero de su 10% de Dietisa que vendió a los franceses. «Monté la compañía y empecé a vender con éxito los productos en los canales de distribución habituales. Pero al llegar la crisis del año 1992 las cosas cambiaron. Me planteé crear un canal de distribución propio y monté la primera tienda de Natur House en Vitoria».

En 1997 el modelo estaba implantado: «Tenía un negocio en el cual disponía de recursos humanos ociosos que podía utilizar, ya que había casi 5.000 farmacéuticos en paro. Nunca me han preocupado las nóminas como empresario. Mi filosofía es que si algo va mal hay que solucionarlo, porque si cierras tu empresa lo pierdes todo». Cuando en 2005 se incorporaron sus hijos a la empresa pensó: «¡Ahora vamos a conquistar el mundo!». «Nunca me he acomplejado por tener dinero y ganarlo, pues lo he conseguido a pulso, con esfuerzo y sin trampas», asegura.

Dinero para crear

Su mayor éxito es levantarse cada día creando empleo. «Ahora quiero edificar una Ciudad Deportiva en Logroño. No sé cuánto vale, el dinero es lo de menos. Lo importante es ofrecer una oportunidad a quien no tiene acceso a la educación y el deporte. Los empresarios deberían hacer obra social para ayudar a los demás».

Se le ha visto muy implicado con el tema de las elecciones catalanas. Puede que alguno de sus llamamientos a poner freno a la independencia no hayan caído del todo bien: «Respeto a todos, pero no entiendo que los nacionalistas quieran forzar a una situación que no deseamos. En Cataluña hay un millón de personas a favor del separatismo. Pero hay otros seis millones que no y que nos sentimos españoles. El planteamiento debería ser catalanes sí, separatistas no».

¿Qué cree que sucederá en Cataluña si los independentistas llegan a un acuerdo? La independencia es ilegal. Las empresas que estamos radicadas en Cataluña pertenecemos al mercado de la Unión Europea y si hubiese una separación tendríamos que salir de allí para evitar los aranceles por exportar. El problema que sufre Cataluña viene de lejos. Se ha cedido mucho y se han ido envalentonado los separatistas nacionalistas». Tras las elecciones catalanas vienen las generales, a finales de año. Su opinión es también muy clara: «Me gustaría una continuidad de la derecha, son los que menos mal han hecho en el sentido económico. La derecha debería tener unas connotaciones diferentes y no avergonzarse de ser la derecha». Con respecto a Pablo Iglesias habla abiertamente: «Creo que es un error la imagen que ofrece Pablo Iglesias, pero como todo ha cambiado tanto y todo se repite... La coleta puede pasar, pero para ser político hay que ir bien vestido. Pablo Iglesias necesita un asesor de imagen que le vista y le dé un aspecto de seriedad. Parece que representa a un grupo de amigos que van al campo».