La mayor obra de ingeniería en cien años lleva la «marca España»

Hasta 74 empresas españolas amplían con Sacyr el Canal de Panamá, cuyos materiales equivalen a 22 torres Eiffel y a dos pirámides de Keops

Una maqueta del proyecto
Una maqueta del proyecto

Hasta 74 empresas españolas amplían con Sacyr el Canal de Panamá, cuyos materiales equivalen a 22 torres Eiffel y a dos pirámides de Keops

Más de 100 años después de la inauguración del Canal de Panamá (data de 1913), el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) –liderado por la española Sacyr– entregará este martes, 31 de mayo, las llaves del tercer juego de esclusas. Tras siete años (se adjudicó en 2009 y se inició en 2011), la ampliación de una infraestructura histórica se podría resumir en cuatro conceptos: más grande, más largo, más moderno y más rentable para el Gobierno panameño, gestor del mismo. Es la mayor obra de ingeniería del último siglo, en la que también han participado la italiana Impregilo, la belga Jan Jan de Nul y la local Cusa.

Según resume la propia Sacyr, «el canal había llegado a su capacidad máxima y, de no ampliarse, perdería su importancia a nivel mundial». Con el nuevo juego de esclusas, la capacidad máxima de tránsito de mercancias pasará de los 330.000 toneladas anuales actuales hasta las 600.000, casi el doble. En un paso que conecta el Atlántico y el Pacífico y que ahorra 25 días de trayecto a los buques mercantes; estas cifras hasta marean. De hecho, el consorcio GUPC calcula que los ingresos aumentarán en 12.500 millones de dólares para el periodo 2015-2025.

Ello será posible gracias a que las nuevas infraestructuras, de 49 metros de ancho en el Pacífico y de 55 metros en el Atlántico, permitirán a los barcos denominados como «Post-Panamax» acceder al lago Gatún, que es el nexo de unión de ambos pasos a nivel. En el actual canal, la capacidad de los buques que pueden transitar por las esclusas se limita a 4.500 contenedores de 6,1 metros (veinte pies) de largo y 2,44 de ancho, mientras que con la ampliación, la cifra máxima es casi el triple y alcanza los 12.500.

Respecto al largo de las esclusas, las nuevas cuentan con 427 metros, frente a los 304,8 metros de las dos anteriores, mientras que la profundidad también varía para poder acoger buques de mayor calado. En concreto, si las originales contaban con 12,8 metros, las nuevas tendrán un fondo máximo de 18,3, para buques de hasta 15,2.

Otra diferencia fundamental de la nueva infraestructura son las tres tinas o piscinas que habrá tanto en las esclusas del Atlántico como del Pacífico. Estos depósitos almacenarán agua con el objetivo de ahorrar hasta un 60%, lo que permitirá al Canal enfrentarse con solvencia a la época seca, que dura aproximadamente tres meses al año (de diciembre a febrero), y a hipotéticos, aunque improbables, periodos de sequía en el país.

La obra, en cifras

Para el proyecto de ampliación del Canal de Panamá se han dragado 7,1 millones de metros cúbicos, con excavaciones por volumen de 62 millones. Los 4,5 millones de metros cúbicos de hormigón utilizados para construir el tercer juego de esclusas equivalen a los que se tendrían que destinar para hacer dos réplicas de la pirámide de Keops, mientras que con las 220.000 toneladas de acero se podrían levantar 22 torres como la Eiffel. También se han utilizado 1,6 millones de toneladas de cemento.

Las 16 compuertas –emparejadas de dos en dos para realizar las labores de mantenimiento de forma alternativa– tienen un peso conjunto de 50.000 toneladas. Las más grandes, de la zona del Pacífico –mareas más altas y mayor riesgo sísmico–, pesan 4.300 toneladas, cuentan con una altura de 33 metros y una longitud de 55 metros. Se recogen y se extienden mediante un completo sistema de poleas.

En el conjunto de los siete años del proyecto, la ampliación del Canal de Panamá ha contado con 10.000 trabajadores de 40 nacionalidades distintas, según destaca el consorcio. Además, un total de 74 empresas españolas han participado junto al grupo liderado por Sacyr en las obras, de sectores muy diversos. Grupo Unidos por el Canal garantiza la durabilidad de la obra durante 100 años, justo la edad que cumplió el Canal original en 2013, por la especial composición, diseño y fabricación del hormigón.

Respecto al coste del proyecto de ampliación del tercer juego de esclusas, Sacyr reconoció esta semana que será «difícil» que el consorcio gane dinero con la obra. De hecho, la compañía que preside Manuel Manrique ya ha provisionado 500 millones de dólares por posibles pérdidas derivadas de la faraónica construcción del Canal, y pretende que las reclamaciones al Ejecutivo panameño se resuelvan antes de 2020. Quedarían, por tanto, cuatro años más de litigios.

El proyecto se licitó por un valor de 3.200 millones de dólares en 2009, y el coste ya ronda los 5.600 millones, un 75% más. De esos 2.400 millones de diferencia, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha reconocido sólo 139 millones por diferencia de precios, mientras que los más de 2.200 millones restantes están en fase de litigio en diversos estadios judiciales.

Sacyr ha explicado esta semana que una parte relevante de estos sobrecostes se deben a fallas en el terreno no previstas, a cambios en la calidad del basalto, a modificaciones normativas del país, y a huelgas y a condiciones geotérmicas de los suelos, entre otras. Además, recuerda la dificultad de ejecutar la obra por razones climáticas, ya que en Panamá la época de lluvias se extiende por un periodo de unos nueve meses, aproximadamente.

Los mercados a los que favorecerá la ampliación del Canal de Panamá serán principalmente el carbón, el petróleo, el gas y los cruceros, según resume el consorcio, que destaca que este tercer juego de esclusas permitirá una mayor intensidad de tráfico y un aumento de la frecuencia de paso.