La UE lanza un Plan Marshall de 35.000 millones para Grecia

La comisaria europea de Política Regional, Corina Cretu, vista a través del visor de una cámara de televisión, ayer en Bruselas
La comisaria europea de Política Regional, Corina Cretu, vista a través del visor de una cámara de televisión, ayer en Bruselas

Europa sigue dando pasos para poner en marcha las negociaciones sobre el tercer rescate a Grecia, que podría estar listo en octubre. Hasta ese momento, Atenas necesita dinero urgente y la Comisión Europea propuso ayer concederle un crédito puente de 7.000 millones que salga de los fondos de toda la Unión Europea, a pesar de que Reino Unido ha planteado ya serias reservas sobre su utilización. El primer ministro británico, David Cameron, respondía ayer a Bruselas que la solución para Grecia no es un préstamo inmediato sino una quita de la deuda, a pesar de que es una línea roja para los socios de la eurozona.

Por otro lado, la Comisión ofreció ayer a Grecia más opciones para adelantarle el dinero que tenía previsto recibir hasta 2020, dentro del plan de inversiones. En total son 35.000 millones: 20.000 millones de los cuales vendrían de fondos estructurales y 15.000 millones de la Política Agrícola Común. La comisaria europea de Política Regional, Corina Cretu, subrayó que esos recursos «han de permitir la recuperación de Grecia. Queremos ver a Grecia y a los griegos salir de esta situación para mejorar la vida cotidiana, ayudarles a reconstruir su economía». La CE insistió en que no se trata de nueva financiación y que esos recursos estaban ya presupuestados, por lo que «son planes para ayudar a Grecia a maximizar el uso de estos fondos de la UE».

También se contemplan 280 millones para los más vulnerables en Grecia. «Si se gasta bien esta financiación puede trasladarse a la economía real y es una buena base para el cambio», explicaba el vicepresidente de la Comisión, el letón Valdis Dombrovskis.

El préstamo urgente de 7.000 millones está condicionado a la aprobación en el Parlamento griego de la reforma del IVA y las pensiones. Desde un punto de vista técnico, utilizar el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEEF), que propone la Comisión, es la solución más rápida y eficaz para que el dinero pueda estar listo el próximo lunes y que Grecia pueda hacer frente a los vencimientos más inmediatos y los pasados (3.500 millones al Banco Central Europeo y los 1.950 millones que debe al FMI.

No necesita una aprobación parlamentaria y ya ha sido utilizado en otros rescates, con autorización británica, como ha sido el caso de Portugal e Irlanda, aunque desde ese momento se aseguró que no volvería a ser utilizado para un tercer rescate. Políticamente, compromete a toda la UE, no sólo a los países del euro, y concretamente Reino Unido, que ya ha prometido a sus ciudadanos que cambiará las reglas en la UE en su beneficio, no soportará bien esta jugada.

Bruselas ha propuesto que el crédito sólo se otorgue durante tres meses. «Es la única solución posible», defendía en rueda de prensa Dombrovskis. Ciertamente cabría otra solución, que consistiría en préstamos bilaterales de países directamente a Grecia, pero ningún país ha elevado la mano para ofrecerse como el líder de esta segunda opción.

La garantía para que se aceptara que se utilice el MEEF, también por otros países que han planteado impedimentos como Dinamarca, República Checa y Suecia, pasaría por una reserva que les avale ante un posible impago, así como su pronta devolución. El objetivo es que Grecia devuelva el crédito puente una vez reciba el dinero del tercer rescate, que se haría por los próximos tres años con el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). El dinero para comenzar a desembolsar el rescate podría estar listo para octubre, que sería cuando todos los prestamistas del crédito puente recibirían el dinero. En total, Grecia podría recibir hasta 86.000 millones en tres años.

En cuanto al posible aval, Dombrovskis reconocía que se trabaja para encontrar esas garantías a los países que han planteado sus reservas. No dio detalles, aunque podrían utilizarse los beneficios de los fondos griegos en manos del BCE, que en un principio se valoraba como otra opción para el crédito puente.