Las reformas de Industria no logran frenar el alza del recibo de la luz

Las oscilaciones en el precio de la luz van camino de convertirse en el misterio del Santo Grial. Por un lado, las asociaciones de consumidores afirman que los precios no dejan de subir. Por otro, José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, no ceja en su empeño de resaltar que, aunque los consumidores puedan notar «ligeras» subidas en el precio de la electricidad, a final de año la factura será menor que la del precedente.

Si habitualmente el cálculo ya resultaba un quebradero de cabeza para los consumidores, con la plena entrada en vigor de la nueva metodología desde el pasado 1 de julio –que incluye un nuevo sistema de precios– se hace casi imposible para el común de los mortales poner en claro todos los conceptos que integran la factura final.

Quizá por eso, la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ha establecido una calculadora en su sitio web para echar un cable a los particulares. En su último boletín de indicadores eléctricos, la CNMC calculó una subida anual del 7% desde julio de 2013 a junio de 2014, sólo del concepto energía, para los consumidores con una potencia contratada menor o igual a 10 kilovatios con la tarifa sin ninguna discriminación horaria. Es decir, que la luz subió ligeramente por encima del 3% en un año para 24,7 millones de hogares que disponen de esa tarifa, ya que el peso de la energía en el recibo es del 37,5%. La misma alza que para los hogares con la misma potencia y discriminación horaria en dos tramos (punta y valle), poco más de un millón de consumidores. Sólo los hogares con la tarifa 2.0 DHS, apenas 1.714 consumidores, han logrado ver cómo sus recibos de la luz adelgazan entorno al 6,5%. Esta tarifa, que incluye un tramo supervalle, está destinada a usuarios domésticos con viviendas grandes o con electrodomésicos de gran consumo que concentran su uso en las horas más inusuales de la noche. Está pensada especialmente para la recarga de coches eléctricos. Tampoco los grandes consumos logran campear el temporal.

Mientras tanto, desde Industria se insiste en que, pese a las subidas motivadas por el cambio de estación y el impacto de la menor eolicidad (fuente principal de suministro y la principal variable para modificar el precio de la energía), el recibo de la electricidad bajará de nuevo este año e incluso «por encima del 3,1% que descendió en 2013 y a pesar de la evolución reciente de los precios mayoristas». «Al final de este año esperamos que la disminución en el precio de la electricidad será aún mayor de la que hubo en 2013», reiteró recientemente Soria.

Por su parte, el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, reiteró a principios de semana que, según la previsión de los mercados a futuro, el coste de la electricidad cerrará este año alrededor de un 4% por debajo del ejercicio 2013. «Nuestra estimación es que hasta septiembre, en el acumulado, (el precio) es un 7% inferior, esa reducción se quedará alrededor del 4% para el conjunto del año», afirmó Nadal en su comparecencia en el Congreso de los Diputados.

Denuncias de los consumidores

Las organizaciones de consumidores están en desacuerdo y aseguran que la electricidad no deja de subir. Según Facua, el recibo medio de electricidad para un consumidor medio es en octubre de 80 euros, un 3,3% más que hace un año. A finales de 2013, según los datos de Facua, el recibo medio era de 77,37 euros.

Desde agosto, las tarifas son más altas que cuando mediaba la subasta eliminada por el Gobierno el pasado enero, según Consumidores en Acción. Facua atribuye el alza a los cambios realizados a principios de año que modificaron de manera radical el sistema de fijación del precio de la luz. La OCU también apoya esta tesis. Así, según sus estudios, el pasado mes de septiembre cerró con el segundo precio más alto de la electricidad en los últimos 5 años. El precio más elevado de los últimos diez años se alcanzó en diciembre de 2013 con un valor de 63,64 euros, previo a la supresión de las subastas.

Menos clientes con bono social

El número de beneficiarios acogidos al denominado bono social ha caído un 17,9% desde que se creó en 2009, pasando de 3 millones a 2,46 millones en 2014, según datos de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC). Para acceder al descuento hay que tener contratada una potencia inferior a 3,3 kilovatios o, en el caso de que sea menor de 10 kW, encontrarse en uno de los tres supuestos fijados: ser pensionista con prestaciones mínimas y más de 60 años de edad, ser familia numerosa o vivir en un hogar en el que todos sus integrantes se encuentren en situación de desempleo. El Bono Social supone un descuento del Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC, que sustituyó a la TUR) de un 25%.