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Los autónomos no pueden ahorrar

Más del 40% tienen una tasa de ahorro negativa. Según un informe de Fedea, casi el 20% no cubre los gastos del hogar con sus ingresos. 1,2 millones de autónomos estaría en esta situación.

Más del 40% tienen una tasa de ahorro negativa. Según un informe de Fedea, casi el 20% no cubre los gastos del hogar con sus ingresos. 1,2 millones de autónomos estaría en esta situación.

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El pasado mes de mayo, en su informe anual de 2018, el Banco de España se mostraba sorprendido por la caída de la tasa de ahorro de los hogares vulnerables. Para la entidad, resulta llamativo que muchos hayan empezado a endeudarse más rápido de lo que su situación financiera aconsejaría. La réplica al regulador se la dio la ministra de Economía, Nadia Calviño, con un argumento tan simple como contundente: si muchos hogares tienen dificultades para llegar a fin de mes, difícilmente podrán ahorrar. Que se lo digan a los autónomos. Según un estudio publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), el 40% de los trabajadores por cuenta propia tienen una tasa de ahorro negativa. Dicho en plata, casi la mitad de los autónomos españoles gastan más de lo que ingresan.

El estudio, titulado «Capacidad económica y pautas de cotización y formación de pensiones de los trabajadores autónomos en España: evidencia empírica en el intervalo 2008/2017», dibuja un panorama bastante sombrío sobre el ahorro de los trabajadores por cuenta propia. El trabajo toma como referencia la información de renta, gasto y consumo de la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) que elaboró el Banco de España en el año 2014, la más reciente disponible. Según estos datos, la renta disponible mediana de los autónomos –el término medio entre la mayor y la menor– es de 16.000 euros anuales. La consecuencia de tan discretos ingresos es que un 20% de ellos no es capaz de cubrir los gastos anuales del hogar con sus ingresos corrientes. El valor medio del ahorro total de estos hogares apenas alcanza los 2.000 euros al año.

En el otro extremo, el 10% de los trabajadores por cuenta propia con mayores recursos triplica los recursos netos del autónomo mediano. Según el estudio, la capacidad económica aumenta considerablemente en el rango de edades que preceden a la jubilación. Los autónomos de entre 50 y 60 años de edad suman una renta mediana de 18.000 euros anuales, con un ahorro que roza los 5.000 euros al año. Los que superan los 60 años de edad se acercan a unos recursos medianos que rozan los 20.000 euros.

El perfil obtenido por el estudio es considerablemente más frágil en el grupo de edad comprendido entre los 41 y los 50 años. La renta mediana disponible en este grupo apenas alcanza los 13.000 euros al año, con más del 20% de esta población en tasas negativas y un ahorro mediano que apenas alcanza los 1.400 euros anuales.

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El autor del informe, Alfonso R. Sánchez Martín, profesor de Cunef y de Fedea, también calcula el ahorro efectivo inferido a partir de los niveles de consumo proporcionados por los hogares en la encuesta del Banco de España. Y el resultado es igual de negativo. Más del 40% de los autónomos tienen cifras de ahorro negativo. El porcentaje es todavía mayor cuando pone la lupa en el colectivo de trabajadores de entre 41 y 50 años.

Tan escasa capacidad de ahorro podría derivar de una tendencia para cotizar por las bases elevadas. Pero nada más lejos de la realidad. Según el estudio, el 83% de los afiliados al Régimen Especial de Autónomos (RETA) durante el intervalo 2008-2017 cotizó por la base mínima, con ligeras fluctuaciones en el tiempo. Y, con todo, aunque siendo el mínimo, «supone un gran esfuerzo para un grupo muy amplio de autónomos, especialmente en edades tempranas», concluye el trabajo.

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La cotización por la base mínima va decreciendo conforme avanza la edad. Es muy elevada hasta los 50 años. A partir de entonces, se observa una caída apreciable, manteniendo una pauta ligeramente decreciente hasta la jubilación. Según una encuesta realizada por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) para Fundación Mapfre, en el caso de los trabajadores por cuenta propia menores de 25 años, el 85,1% cotiza por la mínima. La explicación está en que la jubilación se percibe como más lejana y la sensación de que se va a sufrir cualquier contratiempo también se ve muy alejada en el tiempo.

El mismo trabajo concluye que el 38,2% de los autónomos escoge la base mínima de cotización (944,4 euros, apenas 44 euros superior al Salario Mínimo Interprofesional) porque no tiene ingresos suficientes. Si los resultados del sondeo, realizado a más de 1.800 trabajadores por cuenta propia, se trasladan a la realidad del sector, resulta que más de 1,2 millones de autónomos estarían en esta situación.