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Más ricas, menos endeudadas

Los depósitos y el efectivo copan el 41,2% del dinero de las familias. En total, 860.755 millones de euros. 1,5% se redujo la deuda de los hogares españoles a lo largo del pasado año

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Las familias españolas han reducido su deuda y aumentado su patrimonio durante los años de crisis. Según se desprende de los últimos datos publicados por el Banco de España, al término del pasado año la riqueza financiera neta alcanzó los 1,32 billones de euros. Se trata de un aumento del 3% con respecto al ejercicio anterior. Y representa el 118,5% del PIB.

Así, la diferencia entre los ahorros y las deudas de los españoles registró un nuevo máximo histórico en 2016, superando de forma sustancial los niveles previos a la crisis, ya que en 2007 rozaba el billón de euros. Los datos de 2016 confirman la tendencia bajista en la evolución del endeudamiento de los hogares, que ha ido reduciéndose progresivamente desde 2010, cuando superó los 951.000 millones. Al cierre del cuarto trimestre se situó en los 770.028 millones de euros, un 1,5% inferior al computado a finales de 2015.

Este dato de riqueza muestra la composición, cantidad y evolución del patrimonio, excluyendo las inversiones no financieras, que en España son básicamente inmobiliarias. Supone una cifra neta, porque a los activos financieros poseídos se les resta el endeudamiento, que fundamentalmente hace referencia a los préstamos.

«Hoy por hoy, hablando de activos financieros netos, los hogares españoles de forma agregada han dejado atrás la crisis». Miguel Ángel Bernal, coordinador del departamento de Investigación del IEB, lo achaca a que, en primer lugar, ya se han pagado parte de los préstamos adquiridos. Y esto es una buena noticia, puesto que la crisis obedece, en gran medida, al tremendo endeudamiento acumulado durante los años previos. Asimismo, destaca el aumento de los activos financieros, algo que se fundamenta en un incremento del ahorro.

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No sólo es que haya familias que estén ganando más dinero y, por ende, incrementando su riqueza, sino que parte del repunte se debe a la mayor exposición a la bolsa. Además, los bajos costes de financiación ayudan mucho, especialmente a quienes estén endeudados a tipo de interés variable.

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Composición del ahorro

«El ahorro de las familias españolas es totalmente irracional». Luis García Langa, director de aulafinanzas.com, considera que o se busca invertir en un mercado «tan arriesgado, con tan poca capacidad de diversificación, complejo y poco líquido como el inmobiliario, o se deja en depósitos que siempre dan una rentabilidad inferior a la inflación».

Los últimos datos del Banco de España muestran que los depósitos continúan siendo el activo estrella para los españoles. De hecho, junto al efectivo, copan el 41% del dinero de las familias. Una prueba, según García, de la poca cultura financiera. Muchas personas pierden horas en la compra del smartphone que mejor se adapte a sus necesidades, pero apenas dedican tiempo, por pereza y falta de formación, a buscar opciones de ahorro e inversión acordes a su situación para la diversificación de su riqueza. «Es tan grande la irracionalidad financiera de las familias españolas que consideran que el valor de los inmuebles sube más que el valor de las empresas y que pueden asumir ese riesgo y no el de invertir en bolsa. Decir eso es decir que los inmuebles de las empresas valen más que su negocio. Y si así fuera ninguna compañía tendría negocios», agrega.

En Fidentiis Gestión piensan que a los españoles les sigue faltando mejorar su nivel de educación financiera y que están sobreexpuestos a depósitos, al ladrillo y, en menor medida, a la renta fija, creyendo erróneamente que ésta nunca baja. No obstante, admiten que los inversores españoles, y sobre todo los «millennials», empiezan a diversificar, a incluir renta variable en sus carteras y a buscar fondos de inversión.

Tras los depósitos, las participaciones en el capital acaparan el 25% de la riqueza financiera de las familias españolas; los fondos de inversión, el 13%; los seguros y los fondos de pensiones, el 17%; y el resto de activos, el 4%.

Según los datos del Banco de España, los españoles tenían a cierre del pasado año 65.789 millones de euros en efectivo y 794.966 millones en depósitos. Por otra parte, a las cifras acumuladas en bolsa y fondos de inversión se suman 292.804 millones de euros en acciones no cotizadas, y otros 84.232 millones en participaciones en el capital.

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Pese al predominio de los depósitos, María Vázquez, fundadora y directora general de GFED -Gestión Fondo Educativo, afirma que a largo plazo donde más rentabilidad pierde un inversor es en el excesivo uso de liquidez que mantiene de forma estructural en su cartera. Y añade que la liquidez a futuro no proporciona rentabilidad, mientras que los bonos y la bolsa permiten a un inversor informado multiplicar varias veces su patrimonio. «Pensar a corto plazo no suele ser un buen compañero de viaje», apostilla.

Vázquez insiste en que el ahorro no debe quedarse sin dar frutos, y en que aunque muchas veces se piense que no hacer nada es una decisión conservadora, dejar el dinero debajo del colchón o en una cuenta sin remunerar es perder capacidad de adquisición a largo plazo. Pone como ejemplo el caso de España, donde quien dejó su dinero sin rentar en los últimos 20 años ha visto como ahora vale un 36% menos debido a la inflación.

Patrimonio inmobiliario

En torno al 27% de las inversiones de los españoles está en activos financieros, mientras que el 73% restante se encuentra en activos no financieros. Primordialmente, en ladrillo. En EE UU, en cambio, sólo un 30% de las inversiones está en casas y activos no financieros. En España, aproximadamente, el 84% de las familias es propietaria de una vivienda habitual y el 40%, de un segundo inmueble. De hecho, los datos más recientes estiman que la riqueza inmobiliaria de las familias alcanza los 4,57 billones de euros, notoriamente superior a la riqueza financiera. Sin embargo, el valor de la riqueza inmobiliaria ha sufrido una merma considerable en los últimos años como consecuencia de la crisis, pues en 2008 llegó a estar valorada en 6,28 billones. «El valor tocó fondo hace dos años y ahora está subiendo. Es previsible que lo siga haciendo varios años más», augura José Luis Ruiz Bartolomé.

El consultor inmobiliario y director de Chamberí Asset Management piensa que el español es, por lo general, mal ahorrador, ya que sólo a través de la hipoteca adquiere un compromiso firme de ir detrayendo mes a mes una parte de sus ingresos para destinarlos al ahorro. «Al llegar a la jubilación tiene su casa pagada, de cuyo valor puede disponer bien para gastos de salud o asistencia, bien para redondear una pensión justita, bien como la herencia que dejar a sus hijos». Ruiz Bartolomé tiene la impresión de que los españoles volverán a confiar en la vivienda como instrumento de ahorro, pues «al final y a pesar de lo ocurrido en la crisis, es difícil encontrar un activo más fiable. Invertir en activos financieros implica depositar la confianza en gestores de empresas de las que no se sabe casi nada, o que tienen muy poca liquidez o tamaño. Cada poco tiempo el mercado financiero recibe fuertes sacudidas por coyuntura macro económica internacional, de la que el inversor pequeño no tiene ni idea. La vivienda la puedes ver y tocar, no se la va a llevar nadie». De forma paralela, admite que las crisis pueden restar valor a los inmuebles, pero recuerda que ahora mismo hay una expectativa realista de subida de precio, así como una rentabilidad por alquiler próxima al 4 ó 5%. Por ello, en los próximos dos años prevé un aumento de la propensión a la compra de vivienda por parte de las familias.

Riesgo de pobreza

La riqueza financiera de las familias españolas ha recuperado los niveles previos a la crisis. Pero aun cuatro de cada diez personas en España; o lo que es lo mismo, unos 20 millones de personas sufren, en uno u otro grado, situaciones de pobreza. Al menos, según el Informe sobre el Estado Social de la Nación 2017, publicado el mes pasado por la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, y del que también se desprende que la renta media de los hogares españoles se ha reducido un 13% desde 2009, que casi 700.000 hogares –cuatro de cada 100– no tienen ningún ingreso, que más de uno de cada tres hogares tienen dificultades para llegar a final de mes o que la mala alimentación por motivos económicos afecta a más de un millón de personas.

En España, según algunas estadísticas, un 6,4% de la población es «oficialmente pobre», considerando como tal a quienes reciben rentas inferiores al 60% de la media, indicador que se utiliza en la UE para medir la pobreza. Es decir, en nuestro país casi tres millones de personas (2,97) están bajo el umbral de la pobreza.

En este sentido, la última encuesta de condiciones de vida elaborada por el INE señala que casi un 30% de los españoles estaría en riesgo de pobreza y exclusión social. Y es que mientras que los ingresos medios por hogar se redujeron 62 euros en 2014, los ingresos medios por persona aumentaron 28 euros. Los hogares españoles tuvieron unos ingresos medios anuales de 26.092 euros en 2014, lo que supuso una reducción del 0,2% respecto al año anterior. En cambio, el ingreso medio por persona en 2014 alcanzó los 10.419 euros, cifra un 0,3% superior a la registrada el año precedente. Así, y teniendo en cuenta los datos de ingresos en 2014, el porcentaje de población en riesgo de pobreza se situó en el 22,1%, frente al 22,2% del año anterior –con datos de ingresos de hace cuatro años–.

De los últimos datos publicados por el INE también cabe destacar la disminución de 1,3 puntos de la tasa de pobreza entre los menores de 16 años. No obstante, la tasa de riesgo de pobreza para este colectivo se situó en el 28,8%; 6,7 puntos superior por encima de la del conjunto de la población. De igual modo, fue reseñable el aumento de 0,9 puntos del riesgo de pobreza entre los mayores de 65 años.

Falta de formación

Los expertos consultados consideran que la composición de los ahorros de las familias españolas presenta una excesiva concentración en liquidez y depósitos. Pero más que tratarse de ahorradores conservadores, Vázquez opina que mantener casi la mitad del dinero en activos que a duras penas mantendrán su poder adquisitivo con el paso del tiempo es fruto de la falta de formación.

García, por su parte, piensa que aunque los españoles se definan como conservadores son irracionales. «No saben distinguir entre riesgo de liquidez, riesgo a largo plazo, riesgo a corto plazo... Y por ese motivo es fácil colocarles preferentes, hacerles pensar que el inmueble siempre sube, que el depósito es el ahorro más fiable o que los fondos de renta fija no tienen riesgo». El director de aulafinanzas.com reconoce que las familias están empezando a buscar alternativas a los depósitos, pero no porque lo crean necesario, sino porque consideran que la rentabilidad asociada a los productos más tradicionales no es aceptable. Sin embargo, advierte de que puede que sea peor el remedio que la enfermedad. «Parte de estos ahorros se están derivando a malos fondos de inversión de renta fija en un momento donde estos activos, especialmente los de emisiones a largo plazo, son poco recomendables», puntualiza.