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Mejor contenida que desatada

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La euforia contenida con la que normalmente este Gobierno ha ido comunicando la mejora de algunos indicadores económicos se está empezando peligrosamente a desatar. Especialmente tras la publicación del último Boletín Económico del Banco, en el que se daba por finalizada la recesión en España. Efectivamente, la estadística nos indica que ya hemos dejado de registrar PIB trimestrales negativos consecutivos, pero ni mucho menos apunta que la crisis haya terminado. Por eso cabe analizar con extrema prudencia los datos que se desprenden de lo que es sólo un boletín económico más, que perderá validez con el siguiente.

La crisis que sacude España es una crisis múltiple y de resoluciones largas e independientes; vivimos una crisis estructural, de empleo, financiera, de productividad, de industria y de consumo, entre muchas otras variables. Por eso no conviene dar por finalizada alguna de estas «subcrisis», en el momento en el que su compañera de viaje repunta ligeramente y esto parece ocurrir cuando analizamos el consumo.Si bien el boletín del regulador bancario apunta a un «pequeño avance» del consumo en los hogares, también especifica que las «desfavorables perspectivas del mercado laboral y el elevado endeudamiento de las familias no permiten prever una recuperación sensible del consumo a corto plazo». Pero hay un dato que impide alejarse de toda euforia: la previsión de paro para los próximos años. El propio cuadro macroeconómico presentado por el Gobierno hace un mes apunta a una tasa del 25,9% para 2014. Sin la mejora de esta estadística, las demás tienen todavía muy poco que hacer.

En España no hay ni un solo dato que se pueda sustentar a medio plazo si el empleo no mejora. Hablar de recuperación del consumo en un contexto de «descenso de la renta disponible, de la pérdida de valor de la riqueza de los hogares y de la persistencia de elevadas ratios de endeudamiento» no es sino empezar a desatar la euforia.

*Director de Eude Finanzas