Méndez se va sin autocrítica y sin admitir ilegalidades

Tras 22 años como líder de UGT, el veterano sindicalista se despide con un discurso contra el «autoritario» Gobierno del PP: «Por suerte, la mayoría absoluta ha muerto»

Cándido Méndez, a su llegada al salón plenario del 42º Congreso de UGT que arrancó ayer en Madrid

Tras 22 años como líder de UGT, el veterano sindicalista se despide con un discurso contra el «autoritario» Gobierno del PP: «Por suerte, la mayoría absoluta ha muerto»

Con pocos puños en alto y la internacional entonada como salmo de misa de sábado por la tarde arrancó el 42º Congreso de UGT, el que pone fin a 22 años de mandato de Cándido Méndez. Un mandato marcado por los últimos escándalos que han salpicado a la segunda organización sindical de clase española, por los ERE en Andalucía y los sindicalistas gastando en copas y puros con las «tarjetas black» de los consejos de administración de empresas públicas. Aún así, Méndez estuvo arropado a diestra y siniestra. Pedro Sánchez, líder del PSOE y frustrado presidente del Gobierno, llegó tarde y apenas dos personas gritaron tímidamente eso de «presidente». Por gritar algo. Saludó y se sentó al lado de Juan Rosell, presidente de la patronal CEOE. Luego llegaron el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Congreso de los Diputados, Patxi López, y la ministra de Empleo, Fátima Báñez, entre murmullos y algún que otro pito.

Entre medias se defendió el derecho a quemar neumáticos y coaccionar a otros trabajadores de los 300 sindicalistas encausados por la Justicia al extralimitarse en sus «derechos de huelga» como piqueteros hasta que José Ignacio Fernández «Toxo», líder de Comisiones Obreras, el otro sindicato de clase, subió al atril para despedirse de su compañero de huelgas generales y desvelos. Y poco a poco se les fue borrando la sonrisa a la ministra Báñez y al buen empresario Rosell.

Bajo la máxima de que «los derechos no se heredan, se defienden», «Toxo» comenzó con los ataques al Gobierno, a la reforma laboral y hasta a quienes ponen palos a un pacto de Gobierno entre las izquierdas para formar un nuevo Ejecutivo. «La mochila que traíamos hoy está medio vacía. Por eso cobra más fuerza la lucha sindical» en un país que «está dejando atrás la recesión», reconoció al menos «Toxo». Y antes de ceder la palabra a Méndez y de arrear más al Gobierno en funciones aclaró que «sería bueno que no hubiese que repetir las elecciones». «Los partidos políticos tenéis que mirar más a los ojos de la gente que sufre los efectos del desempleo y la pobreza», dijo mirando al líder del PSOE.

Ya con el auditorio caliente, Cándido Méndez arrancó su última intervención pública como secretario general «con los mismos temblores en las piernas» de siempre pese a llevar 22 años de discursos. «El sindicalismo es como el aire que respiramos, prácticamente nadie lo nota salvo cuando falta», dijo, para ensalzar la plena vigencia del sindicalismo. «Nuestra lucha sigue siendo la de la dignidad de los seres humanos», añadió.

Con escasa autocrítica en toda su intervención, pasando de puntillas por los escándalos que han salpicado sus últimos años al frente del sindicato socialista, Méndez prefirió detenerse en el carácter «nacional» de UGT frente a los planteamientos tibios en el asunto catalán de alguno de los candidatos a sucederle. «Hace 128 años que se creó la UGT en Barcelona, vinculada a la solidaridad y alejada de los populismos. Pablo Iglesias eligió el nombre de Unión General de Trabajadores de España y no la otra opción, Federación de Trabajadores», remarcó antes de reivindicar su «derecho al aburrimiento» tras haber pasado en estos más de cuatro lustros por etapas «muy complicadas».

Sin embargo, prefirió ceñirse al mantra del ataque al Gobierno en funciones antes que entonar el acto de contricción. «He vivido crisis, pero ésta es en la que más hemos sufrido porque no estábamos preparados. Creímos que siempre íbamos a ir en la dirección positiva y el impacto ha sido brutal, tanto en los recortes de los derechos laborales como en los salarios» argumentó.

«Sin querer menospreciar» a Báñez, allí presente, arreció en la carga al afirmar que el Gobierno presidido por Rajoy ha tenido «una tendencia autoritaria muy fuerte y medidas ultraconservadoras que han ido más allá de las que exigía Bruselas», lo que forzó dos huelgas generales en 2012, en pleno pico de la destrucción de empleo. Por suerte, según Méndez, «ahora la mayoría absoluta ha muerto» y se abre una etapa «idílica» donde primará «el diálogo y la transacción».

El veterano sindicalista se permitió también dar algunos consejos para formar Gobierno. «Con políticas populistas no se llega a un buen destino, tampoco si nos fragmentamos. No se puede empezar descalificando a alguien con quien se quiere dialogar. Por eso hay partidos que están en edad de desaprender hábitos y otros que deben aprenderlos».

Tras declararse ferviente defensor de la Constitución –«me siento protegido por ella, es magnífica, y cualquier modificación debe hacerse dentro de las leyes»–, y pedir otra vez la derogación de la reforma laboral, admitió de pasada que se ha perdido afiliación «por nuestros errores» y que aunque ha habido actitudes reprobables y poco transparentes, no se ha incurrido en ninguna «ilegalidad».

Báñez apoya el servicio de UGT a la economía

La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, anticipó ayer que «UGT va hacer un gran servicio a la política social y económica en España». En declaraciones en el marco 42 Congreso Confederal del sindicato, que prevé sentar las bases de una profunda renovación interna, la ministra de Empleo señaló que «UGT es uno de los sindicatos más importantes del país». Báñez deseó «que gane el mejor para el bien de los trabajadores españoles».