Ocho compañías del Ibex 35 logran ya más del 50% de su financiación a través de bonos

Petróleo y energía, así como tecnología y telecomunicaciones son los sectores que lideran las emisiones, según un estudio de Bravo Capital

Un total de ocho compañías del Ibex 35 obtuvieron más del 50% de su financiación en 2015 a través de bonos, según un estudio de Bravo Capital, que también refleja que un 20% de las firmas no financieras que forman parte del selectivo no accedió al mercado de deuda. Asimismo, los bonos representan de media un 20% de la financiación de las compañías de este índice.

En concreto, el podio de las compañías con un porcentaje superior de financiación no bancaria está formado por Telefónica (76%), Gas Natural (65%) y Abertis (67%). Las cinco empresas restantes que se financian en más de un 50% a través de bonos son Repsol (65%), Red Eléctrica Española (59%), Enagas (58%), Iberdrola (52%) y Abengoa (50%). Además, hay un importante número de empresas del Ibex 35 cuyo porcentaje de financiación no bancaria oscila entre el 15% y el 50%. Mientras que Amadeus emite bonos por un porcentaje del 49%, OHL alcanzan un 43%; Dia, un 39%; ACS, un 36%; Ferrovial, un 33%; Indra, un 22%; Grifols, un 18%; Acciona e IAG, un 17% y, FCC, un 15%, lo que indica una alta diversificación de las fuentes de financiación por parte de las grandes empresas del país. Frente a ello, un 20% de las empresas no emite bonos, entre las cuales se incluyen Mediaset e Inditex, con deudas cercanas a cero.

Algunas de las empresas del Ibex que presentan bonos en su estructura financiera, en realidad no han hecho emisiones de bonos, sino que éstos provienen de haber hecho adquisiciones de compañías que habían emitido bonos.

El informe de Bravo Capital refleja un aumento del peso de los bonos en la estructura de deuda de la empresa durante el pasado ejercicio, al crecer dos puntos porcentuales entre 2014 y 2015 en las compañías analizadas, salvo excepciones, como Abengoa, Dia o Amadeus. En el caso de Abengoa, salió del Ibex 35 en noviembre de 2015, después de anunciar un posible pre-concurso de acreedores. Dia, por su parte, ha visto reducido el peso de los bonos de un 68% a un 39% por el aumento de los créditos sindicados, préstamos hipotecarios y bilaterales y papel comercial que la empresa mantiene con los bancos. Amadeus ve aumentado su pasivo corriente un 32%, principalmente debido a deudas con entidades de crédito por arrendamiento financiero y otras.

Cabe destacar positivamente IAG, Sacyr y OHL. Las compañías del sector de la construcción e ingeniería presentan unas altas tasas de crecimiento de los bonos. Así, entre 2014 y 2015, FCC crecieron 17 puntos porcentuales, Sacyr 47, ACS 19 y OHL 8 puntos porcentuales.

El estudio de Bravo Capital pone de manifiesto que las compañías de mayor capitalización del Ibex 35 son las que acaparan una mayor cantidad de bonos y obligaciones. De esta forma, Telefónica, Iberdrola y Gas Natural son las firmas con un mayor importe de bonos emitidos, y están entre las cinco mayores en capitalización bursátil.

Las excepciones son Iberdrola, Endesa, en el caso de este último debido a la desinversión en Latinoamérica, e Inditex, que a pesar de ser la empresa con mayor capitalización del Ibex (tras Banco Santander), tiene una posición neta de caja.

Los sectores de tecnología y telecomunicaciones, así como petróleo y energía continúan siendo los sectores que lideran la emisión de bonos, con el 39% y el 38% de cuota de mercado respectivamente. Esto se debe al carácter intensivo en capital de las actividades que desarrollan. Asimismo, el sector energético español ha sufrido tensiones financieras a lo largo de su historia, lo que ha estimulado la búsqueda de alternativas de financiación.

En el periodo comprendido entre 2014 y 2015, Bravo Capital apreció una mayor participación de las empresas del sector de bienes y servicios de consumo en la emisión de bonos, destacando Dia, Grifols e IAG, algo que se debió al alto apalancamiento financiero con la banca como fuente de financiación principal y a veces única, lo que empujó a la búsqueda de nuevas fuentes de financiación, como el mercado de bonos, que permitan reducir su exposición bancaria.