Sousa: «La banca pedía facturas falsas para financiar Pescanova»

Acusa a las entidades del deterioro de la pesquera. Ocultó deuda «para no perjudicar» a la firma

El expresidente de Pescanova Manuel Fernández de Sousa, a su llegada a la Audiencia Nacional para declarar como imputado por presuntos delitos de falseamiento de información económico-financiera y cuentas anuales.

El ex presidente de Pescanova, Manuel Fernández de Sousa, disparó ayer contra todo y contra todos en la Audiencia Nacional, especialmente contra la banca. Como adelantó ayer LA RAZÓN, Sousa, imputado por el «caso Pescanova», culpó a la banca del elevado endeudamiento de la compañía. Además, aseguró ante el juez Pablo Ruz que las entidades pedían «facturas falsas» para seguir prestando dinero a la sociedad y que todo esto era conocido por la auditora de la empresa, BDO, según fuentes jurídicas. Esta declaración responde al deseo del ex directivo de la pesquera de sentar como imputados a los ex miembros de su consejo, muchos de los cuales son ahora testigos.

En concreto, Sousa acusó a las entidades acreedoras, directamente, de conceder créditos a la compañía «sin pedir garantías» y con el objetivo de ganar «grandes intereses». El sistema utilizado, según reconoció Sousa, era el de «factoring», por el cual Pescanova traspasaba a las entidades deuda pendiente de cobrar a cambio de un interés elevado. «Ninguna entidad puso pegas a este mecanismo», declaró el ex presidente.

Actualmente, la pesquera tiene una deuda de cerca de 1.700 millones de euros sólo con la banca, y el imputado declaró ayer que la práctica de emitir facturas falsas fue una de las peticiones expresas de las entidades para prestar capital a la firma. Según Sousa, estaban «deseando» prestarle dinero a la compañía ante la elevada rentabilidad que ofrecía la pesquera en forma de intereses.

Práctica nociva

Según el informe que KPMG entregó al juez Ruz, Pescanova utilizó 14 sociedades instrumentales para emitir facturas falsas entre 2007 y 2013. La práctica de «factoring» tumbó la situación financiera de Pescanova, cuyo negocio funcionaba bien –ver la cifra de negocio y los resultados de explotación de 2011 y 2012 en el gráfico adjunto–. El coste de los intereses de la deuda fue minando poco a poco la situación patrimonial de la compañía, con un pasivo de 3.674 millones de euros que fue parcialmente ocultado por el ex presidente.

El imputado, acusado de estafa documental, manipulación contable, uso de información privilegiada y evasión fiscal, entre otros delitos, reconoció haber ocultado deuda de la pesquera ante la CNMV «para no perjudicar a la compañía» y para no poner en riesgo el mecanismo de refinanciación. Como consecuencia de la «patada hacia delante» de Sousa, Pescanova pasó de un beneficio de 16,16 millones en 2011 a unas pérdidas de 26,16 millones en 2012.

Sousa también declaró que la auditora de Pescanova, BDO, conocía el estado de las cuentas y la situación patrimonial y financiera de la compañía, ya que trataba directamente con los bancos acreedores de la firma. Durante su extensa declaración, Sousa también defendió que la compañía se ha revalorizado pese a estar suspendida de negociación. «Los accionistas ahora ganarían dinero», indicó en un momento de su comparecencia, por la subida de precios del rodaballo, el salmón y los langostinos, informa Ep.

La acusación preguntó al hijo del ex presidente, Pablo Fernández Andrade, también imputado, si los consejeros de la pesquera pusieron alguna objeción en alguno de los consejos de administración de la misma durante 2012 (hasta seis se celebraron). El imputado fue tajante al señalar que los miembros de la cúpula no formularon ninguna objeción a las mismas hasta «febrero de 2013». Fuentes judiciales aseguraron ayer que «muchos que hoy son testigos saldrán de la audiencia como imputados esta semana». El último en declarar fue el ex consejero Jesús García, que aseguró sentirse «engañado». Las partes abandonaron la Audiencia Nacional a las 21:00 de la noche.

El informe de PwC se retrasa una semana

La consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) presentará la próxima semana el plan de viabilidad de Pescanova. El informe tendría que haber estado listo ayer, como había previsto inicialmente la entidad. Según ha podido saber LA RAZÓN, el tiempo se le ha echado encima y las conclusiones no podrán estar listas, al parecer, hasta mediados de la próxima semana. Este plan de futuro incluirá una quita del 75% para los acreedores de la compañía pesquera con el objetivo de reducir la deuda de la empresa desde 3.400 millones actuales a 800.