Subidas de tipos a la vuelta de la esquina

El previsible repunte de la inflación obligará a la Reserva Federal a elevar el precio del dinero a un ritmo superior al esperado. El BCE, en cambio, podría ampliar los estímulos.

El fin del dinero gratis podría estar más cerca de lo que se preveía. La materialización del cuestionado programa económico de Donald Trump incrementaría el gasto público en Estados Unidos, subiría los salarios y bajaría los impuestos, lo que espolearía la demanda interna y dispararía la inflación, propiciando subidas de los tipos de interés más abruptas de las que se descontaban. Un efecto dominó que intensificaría la depreciación del euro e influir ía en la intervención de la política monetaria del BCE.

La Fed subirá los tipos una vez en diciembre y tres veces más en 2017, según los analistas de Goldman Sachs. Del Barómetro de Tipos de la Fed, elaborado por Investing.com, se desprende que las opciones de que se aúpen las tasas en la próxima reunión sobrepasan el 90%. Y la propia presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, admitió el jueves que los tipos podrían subir «relativamente pronto». Si bien es cierto que el BCE tardará mucho más en hacerlo, también lo es que los gestores esperan un repunte de la inflación a nivel global debido al «efecto Trump», por lo que Draghi podría reducir el volumen de compras mensuales de activos a partir de marzo en unos 20.000 millones. No obstante, las medidas proteccionistas que promulga el nuevo inquilino de la Casa Blanca pueden trastocar los planes europeos de política monetaria, ya que sus efectos en el comercio internacional pueden ser muy perjudiciales y contribuir a una recesión de la economía mundial. De hecho, Draghi ya ha advertido de que la recuperación de la zona del euro «depende de la política monetaria expansiva de dinero barato».

Los bancos centrales intentarán neutralizar el «efecto Trump». Japón ha anunciado la compra sin límite de bonos para evitar subir los tipos, mientras que el Banco de México ya los ha incrementado del 4,75%% al 5,25%. En Europa, aunque la finalización del programa de compra de deuda (QE) esté prevista para marzo, la mayoría de los analistas piensa que se ampliará el plazo. Sin embargo, no se descarta una reducción de la compra de bonos, conocida como «tapering», de manera escalonada para evitar un efecto negativo.

Los escenarios de deflación cada vez se encuentran más alejados y los inversores empiezan a descontar subidas de tipos cercanas. Pero hay que distinguir entre los oficiales que marca el BCE y los reales a los que se compra la deuda pública y se presta el dinero. «Durante 2017 es poco probable que suban tipos oficiales, pero incluso antes pueden subir los reales, ya que el mercado se anticipará al freno en los estímulos y a las subidas de tipos oficiales». Luis García Langa, director de aulafinanzas.com, asegura que si el BCE detecta que los niveles de inflación en marzo son positivos debería reducir los estímulos, sin cortarlos de raíz. Y la inflación alcanzó en la eurozona el 0,5% en octubre, su nivel más alto desde junio de 2014. «El paso siguiente sería el de subir tipos de interés y normalizar una situación descontrolada», agrega. Pero Ismael de La Cruz, director de análisis de mercados en WiseTrend.es, cree que en Europa tendremos unos tipos de interés bajos, como mínimo, hasta 2018.

Impacto en los bolsillos

Un aumento en los tipos de interés encarecería la vida a acreedores y ciudadanos, pero beneficiará a los ahorradores. Antes de las elecciones estadounidenses, la mayor parte de los analistas hablaba de la proximidad de un nuevo cambio en la política monetaria, tanto en EE UU como en Europa. Ahora, tras la victoria de Trump, las opiniones han experimentado un giro de 180 grados. En este contexto, Carlos Salvador, profesor de Cunef, piensa que el BCE esperará para retirar progresivamente el programa de compra de deuda y ganar tiempo para analizar cómo evolucionará la economía en los próximos meses.

La tendencia bajista de los tipos de interés puede tener los días contados. Pero aunque se cumpla la profecía de que los americanos repuntarán de manera generalizada, Sergio Míguez, director de Relaciones Institucionales de EFPA España, no ve probable que los tipos de interés de intervención (corto plazo) de la eurozona inicien una senda de subidas que pudiera encarecer el coste de los préstamos al ciudadano.

El porcentaje de gestores que espera más inflación en EE UU es el más alto en 12 años. Y el previsible incremento de los niveles de rentabilidad de la curva soberana de tipos podría contagiarse a las curvas europeas. En consecuencia, «no es recomendable que el inversor tenga demasiados bonos soberanos en cartera. De tenerlos, que sean del vencimiento más corto posible. Este impacto sería el «detonante» de grandes caídas en renta fija, circunstancia que se viene fraguando tras muchos años de subidas continuas en los precios de los bonos». Míguez recuerda que la renta fija no es fija, y que este mercado es ahora mucho más atractivo para los «emisores» que para los «inversores». «El entorno de tipos muy bajos, cercanos a cero o incluso negativos, significa un verdadero reto para la inversión. Por eso, debemos entender el proceso de «normalización» de los tipos en ciernes como una oportunidad, no como una amenaza. Eso sí, de confirmarse los malos augurios habrá que tener mucha paciencia, y acostumbrarse a sufrir, al menos con la renta fija», apostilla.

Cuando suben los tipos de interés suelen bajar las bolsas. Sin embargo, ante las primeras subidas las bolsas suben, porque el mercado interpreta que las alzas se deben a mejoras de la economía y porque las caídas de precios de la renta fija empujan a los inversores a venderla y a buscar otra alternativa que pueden encontrar en la renta variable. El director de aulafinanzas.com revela que este proceso, con tipos de interés tan bajos de partida, puede ser más brusco de lo normal y retroalimentar la caída de precios de la renta fija y la subida de renta variable hasta que la renta fija ofrezca una rentabilidad aceptable.

Fondos de inversión

Pese a que el 43,5% de los ahorros en España se concentre en depósitos, los partícipes en fondos de inversión superan los ocho millones. Y si bien el importe invertido en fondos de renta fija ha subido casi un 12% en 2016, un alza de tipos haría caer los precios de los bonos, por lo que esta categoría de fondos «originaría pérdidas de dinero a los partícipes». Juan Gómez Bada, director de Inversiones de Avantage Fund, explica que las bajadas serían mayores cuanto más larga sea la duración de los activos en los que invierta el fondo.

El alza de tipos provocaría pérdidas puntuales en las bolsas, porque se preverían mayores costes financieros para las empresas. Sin embargo, si las subidas no fueran muy rápidas o se acompañaran de un incremento significativo de la inflación, el valor de las acciones y, por ende, de los fondos de renta variable, se recuperaría.

La rentabilidad de los depósitos depende del nivel de tipos que fija el BCE, y no parece probable que, a pesar de lo que haga la Fed en su próxima reunión, Draghi vaya a modificar su política monetaria en el corto plazo. Míguez admite que cuando suban los tipos de interés los depósitos bancarios experimentarán mejoras en sus niveles de rendimiento, por lo que «un proceso de normalización de tipos podría facilitar la vida a los ahorradores más tradicionales y conservadores».

Si la rentabilidad que ofrecen los depósitos bancarios no llega al 0,5% , tras producirse una subida de tipos los clientes con mayor aversión al riesgo podrían volver a decantarse por ellos. No obstante, el volumen dependería de su rendimiento relativo a otros activos similares, como las letras y los bonos. Y es que cuando los tipos hayan subido, lo razonable sería que los depósitos ofrecieran un rendimiento inferior, por lo que es complicado que su volumen vuelva a ser tan elevado como años atrás. También subirían las remuneraciones de las letras del tesoro de países solventes. Pero si suben los tipos es porque aumenta la inflación, por lo que los ahorradores podrían perder poder adquisitivo.

Mercados

La subida de tipos en Europa lastraría la cotización de aquellas empresas altamente endeudadas, ya que el alza incrementaría sus costes de financiación e impactaría en sus cuentas de resultados. Sin embargo, podría suponer un revulsivo para el sector bancario, que pesa casi un 50% en el selectivo español. Y es que el entorno de tipos cero ha estrechado sustancialmente la rentabilidad del sector, y una subida empezaría a reactivar sus márgenes de beneficio. Además, el BCE penaliza el dinero depositado en sus cuentas, por lo que cuando comience a subir los tipos aliviaría los resultados de las entidades. «Una subida de tipos les daría un balón de oxígeno y, teniendo en cuenta el alto peso del sector en el Ibex, el impulso podría ser positivo», asegura Victoria Torre, analista de Self Bank. Asimismo, las aseguradoras también se beneficiarían, ya que invierten las primas que reciben y en el entorno actual de tipos resulta complicado lograr rentabilidad. Fuentes consultadas calculan que el precio objetivo para el Ibex sería de 9.850 puntos.

La previsión de que suban los tipos estadounidenses se ha traducido en un cambio de rumbo de los inversores, que han trasladado posiciones de renta fija a otros activos. Esta semana se han visto ventas importantes de deuda, que tienen como consecuencia una bajada de su precio y el consiguiente repunte de su rentabilidad. Por ello, la prima de riesgo escalaría si el aumento de la deuda española fuera superior al de la alemana, pero si evolucionaran al compás el efecto sería neutro. Un rango entre los 120 y 130 puntos básicos podría ser razonable.

Las actuales políticas expansivas han adulterado el precio de ciertos activos. De hecho, el bono español a 10 años llegó a tocar mínimos en el 0,86% pese a la escalada de tensiones en Cataluña o a la repetición de las elecciones generales. La insólita entrada del euribor en negativo o del «bund» alemán dibujan un escenario anómalo y difícil de gestionar que «ha hecho que los inversores tomen decisiones que en otro contexto no hubieran tomado», admite Torre.

Hipotecas

El Euribor entró en negativo por primera vez en la historia debido a la política monetaria del BCE. Pero un alza en los tipos aumentaría las referencias interbancarias y, por tanto, los índices de referencia del mercado hipotecario. Este incremento se trasladaría de forma paulatina a las hipotecas a tipo de interés variable, aunque el encarecimiento de las cuotas mensuales dependería del incremento de tipos y de las particularidades del préstamo. Y pese a que las hipotecas a tipo fijo no se verían afectadas, se alterarían las condiciones de los nuevos préstamos, que recogerían el aumento del precio del dinero. Lorena Mullor, gerente de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), asevera que el impacto de una subida de tipos en el mercado hipotecario dependería de las condiciones particulares de cada préstamo, del momento en que se revisa y, sobre todo, del incremento en los tipos.

«Las posibles subidas se harían de forma paulatina. Por tanto, las cuotas hipotecarias podrían ir sufriendo incrementos moderados en sucesivas revisiones, permitiendo una mejor adaptación del prestatario». Mullor reconoce ser consciente del riesgo de tipo de interés latente a futuro en el mercado hipotecario. No obstante, considera que en el corto y medio plazo «los tipos seguirán registrando valores muy bajos, lo que ayudará a mantener las cuotas de los préstamos vivos en niveles asequibles y continuará impulsando la contratación de nuevas hipotecas».