Telefónica anuncia que ha encontrado el rumbo digital

La operadora saca músculo con 350 millones de clientes tras 45.000 millones de inversión en cinco años.

La operadora saca músculo con 350 millones de clientes tras 45.000 millones de inversión en cinco años.

El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, aseguró ayer que la operadora ha logrado la transformación tecnológica necesaria para afrontar con éxito la revolución digital. Tras realizar un importante esfuerzo inversor en el último quinquenio de más de 45.000 millones de euros, a un ritmo del 16%-17% de los ingresos anuales, «Telefónica es hoy incomparablemente más fuerte que hace cinco años», aseguró Álvarez-Pallete durante su intervención en la junta general de accionistas de la compañía, celebrada en Madrid. El presidente de la multinacional española explicó que el esfuerzo comienza a dar sus frutos y que la compañía cuenta con 350 millones de clientes distribuidos en 17 países, con más de 1,5 millones de kilómetros de fibra desplegada, una cobertura 4G superior al 70% y un nivel de digitalización de más del 60% de los procesos de la operadora.

La compañía, que ha invertido una media de unos 9.000 millones de euros al año, comienza a ver los frutos de este esfuerzo tanto en la captación y fidelización de clientes como en la creciente confianza de los mercados. «Es un nivel muy elevado, posiblemente el más alto de nuestra historia, pero lo justifica nuestro nivel de ambición y los resultados que estamos obteniendo», subrayó.

Esta estrategia coloca a la operadora en una posición preferente para capturar la ola de servicios digitales que acompañan a la conectividad. En este sentido, hizo hincapié en la inversión destinada a la construcción de las nuevas redes, necesarias para liderar el futuro del sector. «Esa es la razón por la que llevamos más de tres años creciendo de forma orgánica en las principales magnitudes. Esta evolución muestra algo que me gustaría compartir con ustedes: mi seguridad de que Telefónica ha encontrado su rumbo», remarcó Álvarez-Pallete.

En plena revolución digital, el presidente de la operadora anunció que este rumbo tiene tres exigencias. «La primera pasa por transformar aún más la oferta hacia lo digital. La segunda consiste en transformar las plataforma, en invertir en nuevas redes y en adaptar la oferta. La tercera se basa en adaptar la cultura de la compañía, para trabajar de forma más ágil y sencilla, y avanzar así más rápido en el proceso de transformación».

Asimismo, Álvarez-Pallete aprovechó su intervención para advertir de que el «impacto negativo de la regulación» sigue «drenando» crecimiento en el sector de las telecomunicaciones, para el que reclamó «respeto» por su importancia «vital» para la economía. A este respecto, se refirió al impacto de la regulación como uno de los factores que penalizan la cotización de la acción de la operadora, que encadena ya más de dos semanas por debajo de los 8 euros en el Ibex 35 de la bolsa de Madrid. Ayer, los títulos cayeron levemente hasta los 7,58 euros, aunque no han vuelto al mínimo anual marcado en febrero, 7,47 euros. La fluctuación de las divisas de los países en los que opera y la evolución bursátil del sector también están incidiendo negativamente en la cotización.

Incentivos para directivos

Sobre la retribución al accionista, la junta general aprobó la propuesta del consejo de administración de articular un plan de incentivos a largo plazo para alrededor de 1.050 directivos del grupo consistente en la entrega de acciones de la compañía, cuyo importe máximo será de 250 millones de euros, así como el resto de puntos del orden del día. El plan de incentivos a largo plazo consiste en la entrega a los directivos invitados a participar en un determinado número de acciones de Telefónica en concepto de retribución variable y en función del cumplimiento de los objetivos establecidos para los ciclos en los que se divide.

La compañía explicó que el propósito de este paquete es «fomentar el compromiso» de los consejeros ejecutivos y los directivos del grupo con su plan estratégico, vinculando su retribución a la creación de valor para el accionista y al logro sostenible de objetivos estratégicos, además de retener a los directivos que ocupan puestos clave. El plan tendrá una duración total de cinco años y se dividirá en tres ciclos de tres años de duración cada uno de ellos, independientes entre sí. El primer ciclo comenzó el 1 de enero de 2018 y las acciones se entregarán en 2021, el segundo se iniciará el 1 de enero de 2019 y los títulos se repartirán en 2022 y el tercero comenzará el 1 de enero de 2020 y la entrega de las acciones tendrá lugar en 2023.