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Un año negro para la aviación

El ejercicio de 2018 no ha sido, precisamente, bueno para el transporte aéreo. Tras un descenso continuado de las víctimas de accidentes desde 2014 se produjo un repunte –561 muertos– que obliga a intensificar la seguridad.

Un año negro para la aviación
Un año negro para la aviaciónlarazon

El ejercicio de 2018 no ha sido, precisamente, bueno para el transporte aéreo. Tras un descenso continuado de las víctimas de accidentes desde 2014 se produjo un repunte –561 muertos– que obliga a intensificar la seguridad.

El 16 de octubre de 1947, un «Bristol-170» de la compañía francesa «Transport Aeriens Internacionaux» que realizaba la ruta Marsella-Orán (Argelia), se estrelló a la altura de Cartagena con 43 pasajeros y tripulantes abordo. Murieron 41. Un fallo en uno de los dos motores lo tiró al mar cuando trataba de ganar la costa española en busca de un campo de fortuna. El «Bristol» era en aquel momento uno de los aviones de transporte más modernos, un hito de la industria británica –lo emplearon Iberia y Aviaco–que podía transporta hasta media docena de automóviles en su bodega inferior y hasta 40 pasajeros en la superior. Pues bien, se construyeron 214 aparatos y se perdieron en accidentes 68, con 385 ocupantes muertos. Una tasa de siniestralidad habitual en los aparatos de la época que convertía el viaje en avión en una azarosa aventura, que, además, no estaba al alcance de todos los bolsillos. Sí, el desarrollo de la aviación comercial no ha sido un camino de rosas pero la experiencia acumulada lo ha convertido en el medio de transporte más seguro. Hay, pues, que poner en perspectiva el mal dato de 2018, año negro para la aviación, sin duda, en el que fallecieron 561 personas en 18 accidentes, es decir, un 900 por cien más que el año anterior. Es un ejercicio singular, también, porque se registraron tres catástrofes con muchas víctimas y una de ellas, la del «Boeing 737-MAX» de Lion Air, que se estrelló tras despegar de Yakarta (Indonesia) el 29 de octubre, con 189 personas abordo, fue preludio de la crisis de la compañía norteamericana. El Boeing indonesio tenía sólo tres meses de antigüedad, pero otro modelo del mismo fabricante, un «B-737-200», operado por Cubana de aviación, llevaba volando más de 38 años, Se estrelló el 18 de mayo al despegar de La Habana y murieron 112 de sus 113 ocupantes. otro accidente grave fue el del «Il-76», de fabricación rusa y en servicio en el Ejército de Argelia que se estrelló el 11 de abril con 257 personas abordo, todas fallecidas. El aparato llevaba un cuarto de siglo en servicio. La convivencia en los cielos de aviones comerciales que se llevan hasta cincuenta años de diferencia, con tecnologías y sistemas operativos tan dispares, puede parecer extraño, pero lo que determina la seguridad no es la edad del aparato sino que su mantenimiento y la instrucción de los pilotos y operarios de tierra se ajuste a las normas.