Una tendencia imparable en la financiación de empresas

Las empresas del Ibex 35, a través de emisiones de bonos, constituyen la punta de lanza de la diversificación en la obtención de recursos

Las empresas del Ibex 35, a través de emisiones de bonos, constituyen la punta de lanza de la diversificación en la obtención de recursos

Ahora que la situación económica comienza a mejorar, sería recomendable que las empresas españolas continuaran su estrategia de diversificación de sus fuentes de financiación para aprovechar mejor sus oportunidades de crecimiento y reducir su alta dependencia del sector bancario. Eso es lo que vienen haciendo las compañías cotizadas en el Ibex 35 desde finales de los 90, empresas que constituyen una punta de lanza en cuanto a la diversificación financiera.

Desde Bravo Capital, hemos estudiado la estructura financiera de las empresas del Ibex 35 y su evolución a lo largo del último año, excluyendo a bancos y aseguradoras. Al cierre de 2014, las empresas del Ibex 35 se financiaron de media en un 31% mediante deuda no bancaria. Pero hay una dispersión importante entre unas empresas y otras. Por un lado, hay nueve compañías del índice que se financian mayoritariamente mediante bonos, entre las que destacan Telefónica (el 75% de su deuda), Dia (68%), y Gas Natural (65%).

En el otro extremo, hay cinco empresas del índice que no han realizado ninguna emisión de bonos hasta la fecha. Aunque hay que puntualizar que algunas de ellas no tienen deuda neta, sino posición neta de caja (Inditex, BME, ...) por lo que una emisión de bonos carecería de sentido.

Bravo Capital calcula que, a lo largo de 2014, la proporción de la deuda no bancaria ha aumentado en cuatro puntos porcentuales entre las empresas del Ibex 35. Es decir, que las grandes empresas han sabido aprovechar las oportunidades brindadas por el mercado de capitales durante 2014, en un entorno de tipos de interés históricamente bajos, la reducción de las primas de riesgo, y el creciente apetitivo de los inversores institucionales, mayoritariamente extranjeros. Resulta muy interesante que varias compañías han emitidos bonos en 2014 después de haber estado muchos años ausentes de este mercado, como es el caso de Dia o de algunas empresas de ingeniería o construcción, como Abengoa, Acciona o Sacyr.

Mayor tamaño, más bonos

Dentro del Ibex 35, las compañías de mayor capitalización son en general las que acaparan una mayor proporción de bonos y obligaciones emitidas. Es el caso de Telefónica, Iberdrola o Gas Natural, que todas ellas se financian mayoritariamente con deuda no bancaria. Esto tiene una doble explicación. Por un lado, porque las empresas más grandes tienen mejor acceso a los mercados de capitales, son bien conocidas por la comunidad inversora y cuentan con una solidez financiera mejor que la media. Por el otro lado, dado el volumen de deuda que manejan estas empresas, ellas son las que más valoran las ventajas de tener una financiación diversificada, reduciendo la dependencia de un tipo de «proveedor financiero» concreto.

La financiación no bancaria está más presente en sectores intensivos en capital, como Energía y Telecomunicaciones, que en parte coincide también con las empresas de mayor capitalización. Por otro lado, en el último año, ha aumentado significativamente el peso de sectores tradicionalmente más ligados a los préstamos bancarios, como son los sectores de Construcción e Ingeniería.

Más allá de las empresas del Ibex-35, las compañías españolas en conjunto dependen en un 80% aproximadamente de los bancos como fuente de financiación, según cálculos de Bravo Capital. Este porcentaje es todavía muy inferior al de otros países de nuestro entorno. Especialmente comparado con EEUU, donde el 85% de la financiación es no bancaria, según datos de un informe reciente de BBH/Prequin.

Organismos internacionales como el FMI, en su reciente informe sobre España, señalan que la financiación no bancaria debería desarrollarse más en nuestro país, como forma de fortalecer el acceso de las Pymes a financiación.

Llama la atención la fuerte dependencia que siguen teniendo las empresas españolas a la financiación bancaria, particularmente después de un periodo de fuerte contracción del crédito de los bancos a las empresas durante la crisis. El stock de crédito empresarial ha caído un 34% en España desde el máximo de mediados de 2009, frente a un descenso medio del 12% en la Eurozona.

Más difícil para las pymes

Antes de la crisis, muchas empresas no percibían la necesidad de diversificar sus fuentes de financiación, dado que el crédito bancario era abundante y a tipos bajos. Esta situación puso a muchas empresas en situación de dificultad cuando los bancos redujeron sus líneas de crédito durante la crisis. Recientemente, los bancos han retomado la concesión de nuevos créditos. Sin embargo, todavía muchas empresas siguen teniendo difícil su acceso al crédito e, incluso para las que sí acceden, la experiencia de la crisis les ha enseñado que no se puede confiar en un único tipo de proveedor para financiar sus proyectos. Por tanto, estamos convencidos de que seguirá aumentando la proporción de deuda no bancaria en el conjunto de la economía.

El proceso de conseguir financiación de inversores, que ya es una realidad creciente para las grandes empresas, no es fácil ni rápido para empresas de tamaño mediano o pequeño. En particular, cuando se trata de mercados públicos de capitales, supone prepararse y hacer cambios internos en la empresa, y aumentar la transparencia de la información ofrecida, un gran cambio cultural generalmente. Para las PYMES, el acceso a los mercados públicos se antoja casi inaccesible, incluso en el MARF, por tamaño o por carecer de un rating público.

Operadores como Bravo Capital son la puerta de acceso a dinero de inversores para muchas empresas que, por el motivo que sea, no acceden a mercados públicos. Este tipo de alternativas son complementarias a la financiación bancaria de las empresas.