Yanis Varufakis: Un arma secreta de doble filo

Perfil / Yanis Varufakis. Ministro de Finanzas

«Nuestra arma secreta». Así definió un miembro del Gobierno griego a Yanis Varufakis, el ministro de Finanzas de Grecia que ha revolucionado la forma de hacer política en el Eurogrupo, aunque sin demasiado éxito. Bien es cierto que Varufakis ha caído como una bomba en Bruselas, lo que ha servido a Atenas para volver a «ser escuchada».

Sin embargo, la efectividad de esa «estrategia» parece discutible. Antes de convertirse en el ministro más controvertido de Europa, Varufakis fue profesor de Económicas en las mejores universidades del mundo, desde Texas hasta Sydney. Precisamente, algunos ministros de la eurozona le han acusado de ir dando lecciones de Economía en las reuniones, según fuentes cercanas a Bruselas, algo que ha potenciado la animadversión de sus socios.

Tampoco han sentado nada bien sus formas. Por ejemplo, entrar a un Eurogrupo con retraso y con un cámara siguiéndole, mientras él caminaba con el cuello de la americana subido y el resto de colegas le esperaban sentados. Filtrar documentos de trabajo durante los encuentros, sus gestos en las ruedas de prensa conjuntas, o usar Twitter como canal para hacer públicas sus críticas más desafiantes a los socios han dinamitado la confianza de éstos hacia el Gobierno izquierdista, aunque también han permitido «salvar» la imagen de Alexis Tsipras, que se erigió como la mayor «amenaza» para los acreedores durante la campaña.

El juego de la negociación

Uno de sus muchos libros sobre Economía, dedicados a reformar el capitalismo, se titula la «Teoría del juego», que aplicado en Política consiste en tensar las negociaciones hasta su punto máximo, como una partida de póquer. Pese a que Varufakis siempre ha negado que «las negociaciones sean un juego», apeló a la «creatividad» financiera para resolver la crisis de la deuda.

Su vida privada tampoco ha pasado inadvertida. Muchas críticas ha despertado que un «marxista» declarado viva en el piso de sus suegros ricos situado a los pies del Acrópolis.

Sin quererlo, Varufakis se ha convertido en un icono mediático y acumula seguidores en toda Europa, menos en la sala de Bruselas, donde más le conviene a Grecia.