Opinión

Deshonrosa censura europea sobre ETA

Hay una enmienda a la totalidad de la política del Gobierno y debería ser suficiente para que se reconsiderara una estrategia contra la verdad que ha maltratado a las víctimas

Editorial La Razón

No ha sido el pasado fin de semana el de la catarsis moral que hubiera supuesto que el Estado de Derecho atendiera las demandas de las víctimas y aplicara las leyes que impiden y en todo caso castigan el enaltecimiento del terrorismo en nuestro país y que se dedicara algún gesto de empatía con un colectivo que padece como ningún otro como el Gobierno ha mandado a los reclusos etarras al País Vasco, ha cedido la competencia de prisiones al PNV y ha extendido la alfombra roja para que las celdas se vacíen. No ha sido en fin el de ese momento en el que la democracia y quienes ostentan la responsabilidad de dignificar la vida pública y, sobre todo, de velar por la justicia y el legado de nuestros caídos en la lucha contra la dictadura de las pistolas, se decidieran a recuperar la dignidad en el cumplimiento del deber. Todo lo contrario. De nuevo, se han sucedido impunes homenajes a los pistoleros en localidades del País Vasco, San Sebastián y Berango, jornada deportiva en un frontón de por medio en la segunda. Esos «ongi etorri», que nos vendieron como abominables en la propaganda oficial, afeados de forma impostada por la izquierda abertzale, pero que se siguen contemplando pasiva y complaciente como peaje obligado de la alianza de socialistas y comunistas con bilduetarras para garantizarse el final de la legislatura. En esta oportunidad, el agravio y la humillación sobrepasó la habitual desgana del Ejecutivo. La Audiencia Nacional permitió el tributo de Berango al preso de ETA Ibai Aginaga sin pedir siquiera informes a la Policía, la Guardia Civil y la Ertzaintza, como reclamaba la Fiscalía. Indisimuladamente, el tribunal se saltó incluso el procedimiento para agilizar el trámite y no «perder» el tiempo. Así estamos. Hay un punto de ensañamiento y crueldad que al menos Europa, como en otros asuntos, está dispuesta a mitigar. Que los grupos de la oposición y el propio colectivo afectado recurrieran a Bruselas por la perniciosa deriva del Ejecutivo en la gestión de la cuestión terrorista ha sido un acierto. Han logrado sumar a instituciones comunitarias a su causa. La delegación de la comisión de peticiones del Parlamento Europeo, que durante tres días mantuvo encuentros con víctimas, miembros de la Justicia, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, insta en su informe a España a procesar a los jefes de ETA como «prescriptores» de los crímenes sin resolver, apuesta por reforzar instrumentos jurídicos y criminalizar los homenajes a etarras que salen de prisión y rechaza beneficios penitenciarios para quienes no colaboren, entre otras recomendaciones. Es una deshonrosa censura que constituye una enmienda a la totalidad de la política del Gobierno y debería ser suficiente para que se reconsiderara una estrategia contra la verdad que ha maltratado a las víctimas. Europa puede brindar una oportunidad para que la democracia rectifique con lealtad. Hacer justicia, preservar la verdad y la integridad. Todo lo que la coalición gobernante ha despreciado en su conducta contumaz e imperdonable contra los mejores de los nuestros.