Banca

La digitalización de las finanzas no ha hecho más que empezar

El año 2020 nos ofreció una oportunidad de oro para repensar nuestros modelos de negocios

Los bancos tradicionales deben competir con las nuevas entidades nativas digitales, como los neobancos o las FinTech
Los bancos tradicionales deben competir con las nuevas entidades nativas digitales, como los neobancos o las FinTechDreamstimedreamstime

Estamos inmersos en un aceleramiento inédito del mundo digital. En poco tiempo se han experimentado nuevos modos de entretenimiento, sociabilización y consumo. Uno de los ejemplos más claros que nos dejó el 2020 fue el protagonizado por la plataforma Zoom, que multiplicó por 58 su beneficio neto en el curso pasado. Esta coyuntura ha presentado también una oportunidad hasta ahora desconocida para explotar la aplicación de la digitalización en el mundo financiero.

El sector ha superado en meses las expectativas de desarrollo previstas para un plazo de cinco a siete años. Una de las tareas más complicadas tradicionalmente para las empresas y los negocios financieros ha sido la planificación. Acostumbrados siempre a perseguir la estabilidad, la precisión y la comodidad de unas predicciones relativamente realistas en el corto y medio plazo, vieron cómo la pandemia hizo saltar todo por los aires. En unos entornos cada vez más inciertos, la dirección financiera requiere de nuevos sistemas de toma de decisiones que faciliten una rápida adaptación.

Desde su fundación en 2003, Tesla necesitó 15 años para superar en valor bursátil a las míticas Ford o General Motors, con una presencia histórica en el sector automovilístico. Con una start up, Elon Musk fue capaz de revolucionar por completo el sector automovilístico. “Tesla entró en un mercado donde la competencia era muy elevada, pero lo hizo con un concepto innovador y disruptivo. Ninguna empresa de automóviles había apostado por los coches autónomos y eléctricos con tanto descaro”, señala Jordi Fabregat, director y profesor del Executive Master en Finanzas (EMF) de Esade. La marca ha apostado por las interacciones rápidas con el cliente y por abrazar todo su proceso de producción al más puro estilo Apple.

El año 2020 nos ofreció una oportunidad de oro para repensar nuestros modelos de negocios. De la noche a la mañana se nos reveló como más necesario que nunca tener una visión clara de dónde se encontraba la empresa, hacia dónde queríamos ir y cuáles eran los posibles escenarios que enfrentar. Los expertos advierten de que no se puede esperar a que llegue una crisis para revisar a fondo las hojas de ruta. Por ello, la figura del CFO es ahora más importante que nunca porque el liderazgo es una virtud en tiempos de crisis. Según el informe “Covid-19: How CFOs can thrive in a post-crisis world” elaborado por Accenture, uno de los retos para los CFO en la realidad post-pandemia será la capacidad para evaluar rápidamente las prioridades y los resultados para apoyar a la empresa en periodos de gran volatilidad. El profesor Fabregat reitera que “los directores financieros son clave para que las empresas no solo sobrevivan a la crisis económica provocada por la pandemia, sino que logren crecer en un entorno inestable como el actual”. Y añade: “Esto pasa por integrar el uso de las nuevas tecnologías y explorar las vías de comunicación inmediatas con socios y accionistas”.

La necesidad de asentar ambientes de trabajo y consumo más seguros hará que se virtualice todo aquello que no requiera una presencia física. Por ejemplo, las transacciones bancarias. Un estudio realizado por MasterCard en 19 países concluye que el 82% de los encuestados ven el contacless como un formato más limpio y rápido de pago. La tecnología financiera – Fintech – ha demostrado su resiliencia durante los años 2020 y 2021, para consolidar una tendencia visible desde la crisis de 2008. “Antes de la pandemia había cierta reticencia a la digitalización financiera. En pocos meses, los usuarios han comprobado las ventajas de la banca digital”, apunta Santiago Mínguez, profesor de finanzas de Esade.

En definitiva, el panorama a partir del año 2021 nos proyecta un mundo mucho más digital que nunca. El sector financiero tiene todo a favor para aprovechar las tecnologías emergentes y aplicarlas en las nuevas formas de trabajo, mientras que el progreso alcanzado es óptimo también para reforzar la relación con el cliente y construir una confianza más estrecha con él de cara al futuro inmediato.