Realidad virtual y aprendizaje móvil, pilares de la nueva pedagogía

Algunos expertos creen que la educación presencial es necesaria, pero una educación a distancia, “bien organizada y elaborada con las herramientas correctas, puede ser aún superior”

Ahora ya se hace uso de los simuladores virtuales para aprender
Ahora ya se hace uso de los simuladores virtuales para aprender FOTO: Hospital Pediátrico Bambino Gesù EFE/Hospital Pediátrico Bambino

El nuevo curso comienza en plena era de la “pedagogía digital” en el que los docentes refuerzan el E-Learning (Procesos de enseñanza-aprendizaje que se llevan a cabo a través de Internet) y se enfrentan al desafío que supone gestionar los cambios del sistema escolar.

Luis Toro, Director de Programas Académicos de OBS Business School, cree que con la educación digital, los docentes se enfrentan a entender una nueva filosofía de la educación, la política tecnológica y las aspiraciones futuras en relación con la educación de los estudiantes y la sociedad en general.

Basándose en su reciente informe “E-Learning 2021”, las nuevas tendencias en la formación online y el impacto que las tecnologías disruptivas en la educación, destacan la realidad virtual y aumentada, el big data, el aprendizaje móvil, el blockchain, la inteligencia artificial y el aprendizaje personalizado, pilares de la nueva pedagogía.

Según el informe, la educación digital en España no solo fue impulsada por la pandemia, sino también por factores como: el creciente coste de la educación universitaria, el perfil conductual y psicográfico de los estudiantes y el desarrollo de nuevas tecnologías disruptivas que tienen un impacto directo en las estrategias educativas.

“La educación digital fue un cierto durante la pandemia a nivel general, pero su mayor éxito se ha reflejado en las generaciones nativas digitales, perfiles que optan por formación extra siendo trabajadores y en carreras como la medicina y el negocio”, detalló.

En la medicina, el ejemplo más claro son las prácticas de procedimiento quirúrgico con la realidad virtual denominada “telecirugía” o en el área empresarial con los simuladores virtuales, que le otorgan al alumno un entorno muy parecido al real y sin riesgos.

Los motivos es que los estudiantes que vivieron la etapa de la epidemia, han desarrollado otro tipo de habilidades, como es el compromiso con el estudio, la automotivación o la organización de horarios, ya que carecen de tutores.

El informe de la OBS apunta que una de las características distintivas del estudiante moderno es que aprende “según sea necesario, donde sea y cuando sea”.

Un 56 por ciento lo hace a demanda, un 48 por ciento en las noches y fines de semana, el 41 por ciento en su lugar de trabajo, un 30 por ciento durante los descansos o la hora de comer y un 28 por ciento en el trayecto hacia o desde el lugar de trabajo, además, el 96 por ciento de los estudiantes recurre a su teléfono móvil para hacer búsquedas cuando lo necesita.

En este sentido, Toro reconoció que aunque la educación presencial es necesaria, una educación a distancia, “bien organizada y elaborada con las herramientas correctas, puede ser aún superior”.

Por otro lado, uno de los principales cuestionamientos de la educación virtual es la poca interacción de los alumnos, situación que Toro refuta. Desde su papel como educador a distancia, vio cómo la participación y el debate ha aumentado en la enseñanza virtual, debido a que los alumnos pierden el miedo a intervenir por el hecho de estar lejos.