El voto de tu vida

La Razón
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Desde que hace unos meses Artur Mas decidiera convocar elecciones de forma irresponsable y sectaria, aquellos que pretenden que Cataluña deje de ser España repiten un mantra: que el 27 de septiembre los catalanes se enfrentan al «voto de su vida». Esta vez, y sin que sirva de precedente, comparto su opinión. Tienen razón, aunque por las causas que menos se imaginan. El próximo 27-S se celebran unas elecciones cruciales que permitirán a muchos ciudadanos expresar su voluntad de que en su tierra se respete la ley y se recupere la normalidad que nunca se debió perder. La normalidad de elegir cada cuatro años a unos gobernantes que se preocupen del bienestar de los ciudadanos y que sean capaces de trabajar por la prosperidad de Cataluña dentro del marco legal y constitucional que les ha permitido crecer durante décadas dentro de un entorno europeo seguro y estable. Claro que es el «voto de su vida»: frente a la irresponsabilidad de unos cuantos, que han jugado con las emociones y las falsas esperanzas, podrán expresar su deseo de que no les compliquen la vida, y de que aquéllos a los que elijan luchen por una Cataluña de prosperidad, emprendimiento, tolerancia, convivencia y respeto escrupuloso a la ley.

Estos días hemos vuelto a oír muchas veces hablar del «problema catalán», pero yo no acepto esta contradicción de términos. Cataluña nunca ha sido ni será un problema para España. Así lo expresaba el gran maestro y jurista García-Pelayo, primer presidente del Tribunal Constitucional, cuando defendía la igualdad de los ciudadanos frente a la diferencia territorial. Claro que tenemos diferencias. Sentimos tradiciones, culturas y lenguas diferentes pero compatibles, y casi me atrevería a decir, inseparables. O nos alejamos de planteamientos radicales, más propios de pancarta y pegatina, o nos quedaremos pasmados viendo pasar el tren del futuro. Nos quedaremos montados en ese viejo tranvía lento, supuestamente romántico, del pasado y que sólo lleva a la estación de origen, o lo que es peor, a una frustante vía muerta o a una peligrosa vía única. No quiero ese tipo de viajes a ninguna parte para mi país. Porque los catalanes también son mi país. Son asunto mío. Asunto de todos. El día 27 va a ser el día del «voto de la vida» de aquellos que nos importan y no podemos quedarnos en la esterilidad del griterío fácil. El ruido lo dejamos para aquéllos que prefieren formar parte de orquestas pasadas de moda. Nosotros, tanto los llamados a votar como los que tendrán que asumir el liderazgo que emane de las urnas, debemos tener responsabilidad y grandeza de miras. Unos y otros podemos construir el futuro de Cataluña con esfuerzo y tolerancia. Juntos, votaremos ese día por seguir manteniendo el país que compartimos.

* Vicesecretario de Comunicación del Partido Popular