Elecciones catalanas

Nervios en ERC por el «desgaste» que marcan las encuestas

Aragonés ha pasado del pacto fiscal al referéndum en solo dos semanas y hasta ahora no ha tomado la iniciativa

Aragonès afirma que combatir la violencia machista "es cosa de todos" tras el asesinato en Bellcaire (Gerona)
Aragonès afirma que combatir la violencia machista "es cosa de todos" tras el asesinato en Bellcaire (Gerona)Europa Press

Pere Aragonés ha presentado esta semana su propuesta de referéndum pactado sobre la independencia de Cataluña. Su objetivo es salir al paso y tratar de quitarle la bandera independentista a Junts + Puigdemont per Catalunya que puso en la lista de temas a negociar con Sánchez la consulta independentista. No es la primera vez que el referéndum está presente. La primera vez fue en 2019 cuando el Gobierno catalán, presidido por Joaquim Torra, lo exigió en la Mesa de Diálogo, y en 2021 ya con Aragonés como presidente.

Los nervios electorales parece que han jugado una mala pasada a los republicanos porque en estos días no se han referido a sus acuerdos para negociar el referéndum con el PSOE, anteriores a los firmados por Puigdemont. Quizás porque los resultados de esta negociación son nulos. ¿Nervios? Las encuestas no pueden ser peores y no parece que con el paso de los días mejoren. Aragonés ha pasado del pacto fiscal al referéndum en solo dos semanas. «Es un bandazo peligroso», asume un analista político, «motivado por el desgaste de las encuestas».

Según las tres últimas encuestas publicadas, ERC se sitúa en tercera posición detrás de Junts y de un disparado PSC, con un electorado independentista noqueado y asentado en una alta abstención, o peor, que utilizará el voto de castigo contra «el autonomismo» de ERC y de Junts en favor de la ultraderechista Aliança Catalana y del «cuarto espacio» independentista liderado por Clara Ponsatí y su Alhora. Además, estos grupos quieren arrebatar a republicanos y posconvergentes su supremacía en el mundo soberanista como la inmigración con un discurso xenófobo que afecta directamente a Junts, pero también a ERC. Y se suma otro problema. A los déficits de los gobiernos independentistas que el líder del PSC explota en todas sus intervenciones, se suma que el lenguaje envuelto en la estelada de Aragonés y Puigdemont está reactivando al electorado no independentista, como apuntan las empresas demoscópicas.

En este escenario, se explica el cambio de debate político que ha desplegado Aragonés. Su propuesta de pacto fiscal tuvo un impacto casi irrelevante. No es asunto de debate político más allá de las reacciones de los primeros días. Los malos augurios demoscópicos demandaban un cambio de timón para tomar la iniciativa. Aragonés no la ha tenido en ningún momento y siempre Puigdemont e Illa le han tomado la delantera posicionando las elecciones en «cosa de dos», dejando a ERC como convidada de piedra. Sin embargo, también Puigdemont está dando muestras de debilidad y no acudirá a ningún debate electoral de candidatos, según ha podido saber LA RAZÓN. Ante la negativa del resto de candidatos a realizar debates fuera de Cataluña, el candidato de Junts quedaría relegado al plasma y, por ende, del debate en favor de Illa e incluso Alejandro Fernández.

Recupera la propuesta para sumar puntos en el electorado independentista

Por eso, Aragonés ha tirado de pasado y ha recuperado la propuesta de ERC sobre el referéndum para recuperar puntos en el desolado electorado independentista y a riesgo de animar a los contrarios, pero de su propuesta solo queda la pregunta binaria de sí o no a la independencia, descafeinando la primera propuesta de ERC sobre la consulta soberanista que bebe de las fuentes del 1 de octubre. Tratan de levantar una seña de identidad para esconder la mala gestión, y su falta de gestión, al frente del Govern de la Generalitat. Para muestra un botón. El conseller de Medi Ambient, David Mascort, dijo en una entrevista la pasada semana que si llovía se levantarían las restricciones. «Ni ha llovido lo suficiente, ni era necesaria esa afirmación, a todas luces electoralista», apunta un empresario agrícola.

El 28 de enero de 2023, ERC celebraba su 29 congreso nacional en Lleida. Por 632 votos a favor, 7 en contra y 14 abstenciones se aprobó la ponencia política de 36 páginas. En ella, se incluía el referéndum y más cosas que ahora han decaído. Hace solo un año, los republicanos defendían la «vía Montenegro», utilizada en este país de los Balcanes con el visto bueno de la Unión Europea. En ella se incluían dos condiciones: 50% de participación mínima y 55% del voto afirmativo. En la propuesta presentada por Aragonés ambas condiciones desaparecían y el presidente catalán se esforzaba mucho en hablar de la «vía escocesa», que no tiene porcentajes mínimos, y se «olvidaba» de la «vía canadiense».

Por si fuera poco, y de forma camuflada en el texto se reconoce que el Parlament no tiene las competencias de desconexión sino que para tomar el camino de la negociación, de igual a igual entre Cataluña y España copiada de Quebec, «es necesario acudir al ordenamiento jurídico estatal».

Aragonés no encuentra el tono de la campaña, y Puigdemont tampoco aunque recuperó un cierto fuelle cuando presentó su candidatura, «pero queda mucha campaña y se le puede atragantar», dice un analista político sobre el expresidente. Y añade que «Aragonés lo tiene peor porque no encuentra su espacio». Ambos miran de reojo la amenaza entre sus filas con dos nuevas candidaturas independentistas y el músculo que lucen tanto Salvador Illa como Alejandro Fernández con un electorado más movilizado que el independentista.