Ministerio de Justicia

Constitucionalistas avisan: «La vía Podemos es muy peligrosa»

Valoran como una «irresponsabilidad» plantear un debate de esta naturaleza

Sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados
El ministro de Justicia, Juan Carlos CampoEUROPA PRESS/E. Parra. POOLEuropa Press

Estupor, asombro, irresponsabilidad...estos son algunos de los calificativos con los que describen reconocidos juristas las palabras pronunciadas por el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, el pasado miércoles en el Congreso. Quizás porque las pronunció precisamente él, uno de los ministros más sensatos del macrogobierno de coalición, que huye de los escándalos, es todavía si cabe más llamativo escucharle poner la legislatura patas arriba. «Crisis constituyente», así le respondió a la diputada de ERC María Carvalho para después reafirmarse: «estamos en un debate constituyente». Si fue o no un lapsus lo tendrá que aclarar el notario Mayor del reino que en medio de una pandemia, una crisis económica sin parangón y una crisis social abre el melón de otra crisis: la del régimen del 78, ese mantra tan veces repetido por Pablo Iglesias y Podemos.

La catedrática de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona, Teresa Freixes, no esconde su sorpresa ante las palabras pronunciadas por Campo. «Si era consciente es de una irresponsabilidad total porque sabe que ese asunto ahora mismo no se puede abordar. En su opinión, llevamos años hablando de la posibilidad de reformas puntuales de temas concretos de la Constitución –ya sea el Senado o la Corona– que están pendientes y que, dice, «ojalá se hubieran hecho en su preciso momento, pero ahora desde luego es imposible». A la catedrática le sorprende que el ministro de Justicia, tan templado, sea el protagonista de esta polémica. «Hasta ahora era uno de los ministros que parecía más sensato». De hecho, opina que las presiones de los socios que apoyan el «Gobierno Frankenstein» justificaría las palabras del ministro de Justicia. «Me deja perpleja que pueda ser sensible a presiones de sus socios de Gobierno». Visiblemente molesta con el clima de crispación entre la clase política, Freixes insiste en que la receta para el avance no implica cambios constitucionales sino «mejores prácticas políticas como el consenso» e insiste en que no se puede hacer una reforma «de media España contra la otra media España» ya que las reformas constitucionales necesitan «un contexto de calma y grandes consensos» para llevarlas a cabo con «toda normalidad y sin provocar hecatombes».

El catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras se muestra desconcertado y confundido por las palabras de Juan Carlos Campo. «No se qué quiere decir con crisis constituyente. Si se interpreta que debemos hacer una revisión total de la Constitución para adoptar otro modelo, creo que no hay razón alguna y sería altamente perjudicial, más todavía en estos momentos». Además, insiste en que abordar cuestiones que afecta al modelo Constitucional como pueden ser la Monarquía parlamentaria, el Estado de la autonomías o el Estado Social, «ni es urgente, ni prioritario».

El historiador y escritor César Vidal se detiene en si el ministro sufrió un lapsus o no. «Una cosa es que confundiera constitucional con constituyente (lo cual es muy grave en un ministro de Justicia) o que, efectivamente, se les escapó que hay un proceso constituyente bajo cuerda y que por supuesto de ese proceso estén al corriente ERC, PSOE y Podemos, y al resto de los españoles nos lo están ocultando». En su opinión, «sería muy grave porque significaría que van a saltar por encima de los mecanismos legales de la reforma de la Constitución para entrar en un proceso constituyente directamente que esa siempre ha sido la posición de Pablo Iglesias». Según explica no tendrían problemas ni necesitarían mayorías para iniciarlo porque al ser un proceso constituyente nuevo, bastaría con «una votación en las Cortes que decidiera que se va a votar una nueva Constitución y que las Cortes fueran constituyentes». En su opinión, «es muy perverso pero no es imposible».

Al igual que el resto de los expertos consultados coincide en subrayar que con 27.000 muertos por coronavirus por la pandemia, «este país está en una situación muy delicada, sobre todo desde un punto de vista económico y social, como para iniciar un proceso constituyente» y añade «es un trágala de la izquierda y los nacionalistas. Es algo tremendo». De hecho, considera que este mecanismo es más factible que la reforma que propuso Pedro Sánchez durante su etapa en la oposición cuando llegó a declarar que su intención era modificar el artículo 2 de la Constitución para reconocer el carácter «plurinacional» de España. «Aquello era complicado porque se necesitaba fuertes mayorías y consenso, así que finalmente,adoptan la vía que defendió Pablo Iglesias, que es muy malvada pero no es imposible», concluye el historiador.