Sánchez da a ERC otra mesa de diálogo para sacar los Presupuestos

Los republicanos viran del «no» a las cuentas al «ya veremos» y advierten al presidente de que su apoyo es incompatible con los de Inés Arrimadas

La reunión entre Gabriel Rufián y el presidente del Gobierno fue cordial. Los dos se conocen desde hace tiempo, tienen una relación fluida, y han mantenido múltiples contactos, no siempre satisfactorios. Los recelos son mutuos y no hay confianza. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no se fía de ERC. Hay elecciones en Cataluña y los republicanos miran de reojo los movimientos de Junts per Catalunya.

Apoyar los Presupuestos podría convertirse en un arma arrojadiza contra los republicanos, aunque ERC ha virado. Del «no» rotundo de hace un mes, cuando LA RAZÓN publicó un encuentro con Oriol Junqueras, al «ya veremos» actual. Además, hay que tener en cuenta que el tablero político catalán en Madrid se mueve. La bronca interna en la derecha independentista ha roto el grupo parlamentario por la mitad. El PDeCAT podría ser proclive a dejar el bloqueo lo que ha llevado a Laura Borràs, la representante de Puigdemont, a no cerrarse en banda en una posible negociación.

La desconfianza, la bronca más bien, en el mundo independentista se visualizó en la reunión en La Moncloa. Sánchez y Rufián se enteraron del cambio de gobierno en Cataluña en plena reunión. Rufián no tenía ni idea, pero tampoco conocían los planes del President los miembros de su gabinete. Ni siquiera el vicepresidente Pere Aragonés. De hecho, no los conocían ni siquiera los propios afectados.

Rufián tampoco se confía con Sánchez. De hecho, en la reunión le ha trasladado un nítido mensaje «el apoyo de ERC a los presupuestos es incompatible con un acuerdo con Ciudadanos». Desde ERC explican el motivo por las diferencias insalvables en el tema nacional y porque un presupuesto de izquierdas no puede ser apoyado por la derecha liberal. Esta posición es apriorística, porque de momento María Jesús Montero no ha enseñado sus trabajos presupuestarios a ninguna formación política. Los republicanos abogan por tejer un escenario que les permita entrar en la negociación presupuestaria. Y este escenario, requiere de la ausencia de Ciudadanos.

También, Rufián reclamó el cumplimiento de los acuerdos. Antes de hablar de presupuestos, los republicanos quieren que el presidente Sánchez convoque la mesa de diálogo, un acuerdo que permitió al presidente tener el apoyo de ERC para llegar a La Moncloa. Sánchez ya lo avanzó el lunes de esta semana en una entrevista en la Cadena SER. Está dispuesto a convocarla. ERC se lo ha recordado y la fecha en la segunda quincena de septiembre, justo después de la Diada.

Los republicanos quieren que se convoque, Sánchez quiere convocarla, pero en ERC son conscientes que es un arma de doble filo. En palabras de un alto dirigente republicano, «la mesa se convocará porque ERC y Sánchez quieren. No lo veo mal, es posible que se celebre, pero depende más de nosotros que de ellos», en clara referencia a las diferencias en el bando independentista.

Unas diferencias que se han mostrado en la remodelación del Gobierno catalán. Fuentes de la dirección de ERC no ocultaban su enfado «sería conveniente gobernar pensando en el control de la pandemia y sus efectos, y no gobernar pensando en el control del partido y sus cargos».

Rufían acudió ayer por primera vez de manera oficial a La Moncloa y se dejó fotografiar en su interior con el Presidente. Decidió, no obstante, comparecer desde el Congreso de los Diputados, a diferencia de Casado y Arrimadas. También a diferencia de los líderes del PP y Cs, el republicano se llevó ayer una muestra pública de grandilocuentes halagos por parte de la portavoz del Congreso. Quizás para disimular las diferencias que a día de hoy les separan, María Jesús Montero destacó de la reunión con los independentistas que «fue francamente positiva y productiva y que ojalá el diálogo con las formaciones que hicieron posible la investidura sea fluido». Unas palabras que muy poco tienen que ver con las que ayer, también, le volvió a dedicar a los populares a los que volvió a acusar de «obstruir y querer desgastar el gobierno de coalición».

Con ese asombroso optimismos de unir a Ciudadanos y ERC en la misma negociación, la portavoz del gobierno insistió ayer en «no va a elegir a unos sobre otros, va a trabajar con todos» y reiteró «que no se produzcan vetos cruzados». Con un mes de septiembre intenso en Cataluña con la celebración de la Diada y la convocatoria de una concentración en las calles por parte de los independentistas, el Ejecutivo volvió a subrayar ayer que quieren impulsar «el diálogo en Cataluña desde el inicio de la legislatura y retomar esa agenda del reencuentro que se acordó con el Govern», dando a entender que de nuevo lo situará en la agenda política desde el inicio del nuevo curso.