Semana negra: La mayor crisis de la Justicia

Las críticas del fiscal Navajas y el veto al Rey han puesto en entredicho su credibilidad: «Se ha trasladado la percepción de que se intenta asaltar la Justicia»

Pocas semanas tan convulsas ha vivido la Justicia como esta que termina hoy. De forma especial, no se recuerdan dos días como los pasados lunes y martes, en los que dos noticias soliviantaban de forma específica al mundo fiscal y judicial; dos días en los que los protagonistas fueron el hasta ahora «poco visible» teniente fiscal del Tribunal Supremo, Luis Navajas, y el Gobierno con el veto impuesto a Felipe VI para que no acudiera, por vez primera, a la entrega de despacho a los nuevos jueces en la Escuela Judicial de Barcelona. Ha sido, en palabras de juristas consultados por LA RAZÓN, «la semana negra para la credibilidad de la Justicia», sintetizada en esos dos acontecimientos.

Ha sido, señala otro de los magistrados, «una semana muy desconcertante, porque se ha trasladado a la ciudadanía la percepción de que hay un intento más que evidente de intentar asaltar la Justicia desde varios frentes, que se han concretado con las manifestaciones de Navajas y todo lo relacionado con ausencia de Felipe VI en Barcelona para la entrega de despachos» a los nuevos jueces.

En este punto, comenzaba la semana «más dura en muchos años de la Justicia española» con la entrevista de Carlos Alsina, en su programa «Más de uno» en Onda Cero, al número 2 de la Fiscalía, Luis Navajas, después de que éste informara en contra de admitir a trámite la veintena de querellas contra el Gobierno por la gestión de la pandemia de la Covid-19 y de que vertiera en su informe frases del tenor de que esa gestión del Ejecutivo fue «idónea», que parecían ir más allá de lo meramente jurídico. Comenzaba así lo que algunos juristas han denominado la «semana negra para la credibilidad de la Justicia». Y ello, añade al respecto un magistrado de un tribunal superior de Justicia, porque «lo que se debe transmitir a los ciudadanos es confianza en la Justicia y todo lo sucedido esta semana ni contribuye ni va en la línea de confianza y tranquilidad».

Una entrevista que soliviantó a gran parte de la Carrera fiscal, sobre todo después de que se lanzara a realizar acusaciones tan graves como que dos fiscales de Sala, que intervinieron en el «procés», Consuelo Madrigal –a la que citó de forma expresa en varias ocasiones– y Fidel Cadena –cuyo nombre no salió de su boca pero a nadie escapaba que se refería a él– intentaron coaccionarle para influirle en su informe. Pero si llamativo y grave fue realizar esas acusaciones, más lo fue el que no aportó prueba alguna que las avalase.

Pero detrás de esas palabras no son pocos los que veían la imagen de la fiscal general del Estado, Dolores Delgado, «la jefa». Tal como recuerdan algunos fiscales, «ya advertimos de que se había cruzado una línea roja, que no se podía pasar del Gobierno o del escaño a fiscal general y eso ha empeñado gravemente la apariencia de imparcialidad que debe regir nuestra actuación».

Pero la «semana negra» no había hecho más que comenzar y apenas 24 horas después saltaba alarma: Felipe VI, por vez primera desde que accedió a la Jefatura del Estado en 2014, no acudiría a la entrega de despachos a los jueces de la última promoción que se celebró ayer en Barcelona. El motivo real es que no se podía garantizar su «seguridad», una excusa que no era creíble desde gran parte de la Carrera judicial y en su órgano de Gobierno, el Consejo General del Poder Judicial.

De hecho, se veía una clara intencionalidad política del Gobierno detrás de todo ello: «Casualidades en política no parece que existan, se producen en plenas negociaciones con partidos independentistas para los Presupuestos Generales del Estado y ya sabemos que a esos partidos les incomoda mucho que el Rey vaya a Cataluña», afirman al respecto fuentes próximas al CGPJ.