Memoria comunista

La izquierda española del periodo republicano veneraba a Stalin

Un buen amigo mío, ilustre profesor universitario, me hizo llegar hace unos días una cita en forma de acertijo, acompañada de una provocadora pregunta: «¿Intuyes quién fue su autor, y a quién se le puede aplicar…?».

La frase rezaba así: «El hecho es que no se puede permitir […] encumbrar a una persona hasta transformarla en superhombre, dotado de características sobrenaturales semejantes a las de un dios. A un hombre de esta naturaleza se le supone dotado de un conocimiento inagotable, de una visión extraordinaria, de un poder de pensamiento que le permite prever todo y también, de un comportamiento infalible». Le respondí que ignoraba quién sería el autor, aunque intuía a quién se le podría aplicar. Su respuesta me dejó estupefacto: «El autor, aunque te parezca sorprendente, es Nikita Krushchev, y la cita es parte de su discurso, contra Stalin, pronunciado en el XX congreso del PCUS en 1956. Me produce una horrible sensación pensar que se pueda aplicar hoy a quien nos gobierna en una democracia».

En efecto, he podido comprobar que esas palabras forman parte del discurso en el que se desenmascaró el culto a la personalidad de Stalin, tres años después de su muerte. Durante el ejercicio tiránico de su poder en la URSS, la izquierda española del periodo republicano le profesaba ese culto y le tenía como guía y profeta de su causa. Conocer ahora quién era para sus camaradas soviéticos, es «memoria democratica» muy necesaria en estos tiempos. Calvo dixit.