José María Múgica
José María MúgicaPedro MartínezLa Razón
José María Múgica, hijo de Fernando Múgica, asesinado por ETA en 1996

Hay que romper con los herederos de quienes llevaban las armas

Ve necesario que se explique al servicio de quién está la política de acercamientos de presos de la banda terrorista

Han pasado 25 años del asesinato del abogado y dirigente del PSOE, Fernando Múgica. Dos etarras le descerrajaron un tiro en la nuca, por la espalda, cuando caminaba por San Sebastián. Su hijo, José María Múgica, se cruzó con ellos segundos después de ver caer a su padre al suelo y se encaró a ellos. Uno de los etarras, le encañonó con el arma y en ese momento ya no pudo hacer nada más.

–¿Qué le parece la escenificación de destruir 1.400 armas de ETA?

–A mí, más que la escenografía, me importa el fondo. Se produce una escenografía de destrucción de armas del terrorismo, pero, ¿qué ocurre con los más de 300 asesinatos sin resolver? Es un esfuerzo central que hay que llevar a cabo. La escenografía de destrucción de armas no tiene que hacernos perder de vista que sus herederos hoy están a la luz del día, con el mismo proyecto totalitario y hay que combatirlo. Esos herederos -EH Bildu- jamás pueden asociarse con nadie que quiera mantener una decencia democrática elemental. Hay que romper toda relación y acuerdos con los herederos del terrorismo y hay que combatirles. No hay que descuidar las consecuencias que eso debería de tener: combatir a los herederos políticos de aquellos que llevaban las armas que se van a destruir, porque si no, será insuficiente.

–¿Cree que es un paso más para blanquear a Bildu?

–Lo que hay que hacer es romper cualquier tipo de relación con los herederos del terrorismo, es una exigencia fundamental, por el bien de nuestro sistema democrático. Porque ellos proclaman que quieren romper nuestro sistema de libertades. Se tiene que producir una ruptura absoluta por el bien de nuestro sistema democrático. De lo contrario, se ofrece una perspectiva de normalización de lo anormal y de blanqueamiento de lo terrible. Si se normaliza lo anormal por la vía de los acuerdos, la consecuencia es que lo anormal acaba siendo regla. Hay que mantener la firmeza democrática. Es imprescindible.

–¿Cree que sería mejor conservar esas armas en un museo de la memoria?

–No tengo criterio sobre eso en concreto. Lo que creo es que hace falta un enorme esfuerzo, desde los poderes públicos y, sobre todo, desde el Gobierno de la nación, para promover la memoria de lo que fue el combate contra el terrorismo. Fueron 40 años de sangre y fuego, años de destrucción. La memoria es un elemento fundamental, es saber lo que nunca tiene que ocurrir. Y hay que saber combatir ese proyecto de odio o destrucción. Ese proyecto totalitario que mantienen los herederos del terrorismo.

–¿Qué le parecen los acercamientos de cada viernes de presos de ETA al País Vasco? –Su tío fue un hombre clave en esa política de dispersión–

–Es absolutamente necesario que se explique por qué se hace esa política y al servicio de qué se están haciendo esos acercamientos. No lo están explicando. Como se suele decir: Cuando uno no puede explicar lo que hace, quizá es mejor que no lo haga. Esta es una reflexión elemental.

–El PSOE cuenta con hasta 12 militantes asesinados en sus filas. ¿Qué es lo que más le ha decepcionado?

La búsqueda de acuerdos con quienes nunca se deberían alcanzar, con gente a la que se debe combatir democráticamente. Se ha ido en la dirección contraria al normalizar lo terrible. Es muy decepcionante porque debilita nuestro sistema democrático. Un demócrata tiene que saber dónde quiere estar. Hay que combatir a quien trae un proyecto de odio y de persecución. Eso se hace en Europa y en otros países como Alemania, Francia. Por favor, que en España se actúe igual.

–Con la cesión de prisiones, ¿llegará la impunidad?

–No quiero hacer un juicio de intenciones. ¿Qué se está buscando, una sucesión de, posteriormente beneficios para los terroristas? Eso es lo inquietante, que no se explica.

–¿Cómo valora que se trate de eliminar también el delito de humillación a las víctimas?

Me parece una barbaridad. Una sociedad se tiene que defender. Y un mecanismo es no permitir y castigar ese tipo de conductas. La libertad de expresión no puede ser un absoluto en virtud del cual toda barbaridad, toda humillación, y todo enaltecimiento del crimen esté permitido. La sociedad no se puede desarmar ante los agresores, esto es una locura.

–¿Le preocupa que alguno de los autores de crímenes sin resolver esté en las instituciones?

–No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que hay gente condenada por cometer crímenes, empezando por Otegi. Eso sí lo sabemos. Ya lo que no sabemos, porque la justicia no lo ha determinado, si alguno de los que están también participaron en aquellos crímenes. Sí sabemos que fueron condenados por crímenes terroristas y es esa gente la que mantiene ese mismo discurso de vocación de destruir nuestro sistema democrático, porque eso lo dicen todos los días. Por tanto, ¿cómo se explica que una fuerza democrática llegue acuerdos con los que nos quieren destruir? No tiene explicación que valga. Debilita nuestro sistema democrático.

–Hay jóvenes que no conocen lo que hizo ETA, ni a sus víctimas ¿Hay riesgo de que vuelva a ocurrir?

La memoria es fundamental, sin ella o con el cultivo deliberado de la desmemoria, de mirar para otro lado, las sociedades democráticas se empobrecen. Si no se sabe de dónde se viene es difícil saber hacia dónde se va. Es como cuando se pierde la memoria de un móvil. Si memoria, la sociedad perderá su fuerza para defenderse a sí misma de los agresores y de su proyecto totalitario.