Podemos y Díaz dejan que sea IU quien se desgaste por la debacle en Andalucía

Suman dos días sin declaraciones públicas y sin ofrecer explicaciones sobre los malos resultados de la izquierda en el sur

El diputado de Unidas Podemos, Juan Antonio Delgado (i), la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (c), el ministro de Consumo, Alberto Garzón y las candidatas a la Junta de Andalucía, Inma Nieto (2i) y Esperanza Gómez, durante el acto electoral que "Por Andalucía" celebra hoy martes en la localidad sevillana de Dos Hermanas
El diputado de Unidas Podemos, Juan Antonio Delgado (i), la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (c), el ministro de Consumo, Alberto Garzón y las candidatas a la Junta de Andalucía, Inma Nieto (2i) y Esperanza Gómez, durante el acto electoral que "Por Andalucía" celebra hoy martes en la localidad sevillana de Dos Hermanas FOTO: Jose Manuel Vidal EFE

Segunda jornada consecutiva en la que parte de la izquierda sigue escondiéndose para evitar dar explicaciones sobre el batacazo de Por Andalucía en las urnas del pasado domingo.

Los resultados de la izquierda dejan claro que el primer intento de “sumar” naufragó y que a pesar de los alegatos a la unidad, las partes no estaban preparadas para ello. Una candidatura creada a apenas dos semanas de las elecciones autonómicas y que se inició con el “incidente” -según IU- de la negociación para la alianza. Por Andalucía solo logró cinco escaños y Adelante Andalucía, -la candidatura rival e idéntica- dos. La izquierda se dejaba diez escaños respecto a 2018. Los andaluces penalizaron esta división.

Ante el batacazo, los morados evitaron hacer ninguna reflexión el día posterior, ni tampoco lo ha hecho hoy. Los lunes, Podemos reúne a su Ejecutiva nacional y posteriormente atiende a los medios de comunicación para valorar la actualidad política. Ningún portavoz salió a los micrófonos, se abstuvieron, además, de hacer valoraciones en las redes sociales sobre los resultados. Un único tuit de la líder de Podemos y ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra tildando de “mala noticia” la mayoría absoluta del Partido Popular. Otro de la vicepresidenta Yolanda Díaz.

Este martes, el silencio fue todavía más claro. No hubo intervención del portavoz de Podemos en el Congreso de los Diputados, Pablo Echenique, que habitualmente atiende a los medios antes de la junta de portavoces. Sí lo hizo la portavoz de los comunes, Aina Vidal, pero de nuevo ningún portavoz de Podemos. En el cuartel general morado se defiende esta estrategia silente. Creen que debe ser Izquierda Unida quien ofrezca las reflexiones que dejan el domingo electoral, así como que asuma en carnes propias los malos resultados. Autocrítica, piden. A su juicio, es este partido quien debe dar las explicaciones pertinentes al ser la candidata de IU y el espacio líder en la confluencia de Por Andalucía.

La vicepresidenta Yolanda Díaz, artífice de la alianza para desencallar en el último minuto la negociación por el candidato, también ha seguido esta misma estrategia. Limitar sus reacciones y tomar distancia con el primer mini frente amplio, previo a su proyecto de escucha. Tan solo aseguró, esa misma noche electoral que, “es una noche difícil para las personas progresistas”. Pidió “abrir un nuevo tiempo que mire al futuro”. La vicepresidenta fue interpelada por los periodistas en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Cero reacciones. Por ser una sala institucional, argumentó. Sí prometió dar un detalle pormenorizado sobre los resultados andaluces, en otro formato, fuera de Moncloa, pero ello todavía no ha llegado.

Ambas partes dejan así a Izquierda Unida en solitario los análisis posteriores a los resultados. Dejan, a fin de cuentas, que sea quien se desgaste por la debacle, después de una campaña en la que los morados denuncian haber tenido las manos atadas para participar en la misma. Ni recursos técnicos ni consejos políticos, así como organización para el transcurso de la campaña. Ello unido al hecho de que Podemos no apareciera en la papeleta electoral, es una de las causas por las que en Podemos creen que no hubo un mejor resultado. Los andaluces que querían votarnos, dicen en Podemos, no sabían qué papeleta coger. Ese análisis fue captado desde el minuto uno por los morados en la dirección nacional, que hasta mandaron circulares a su militancia en Andalucía e hicieron llamamientos en redes sociales para aclarar qué papeleta debían introducir en las urnas sus votantes. Desde Podemos se cfree que se les “invisibilizaron” y ello, en vez de sumar, perjudicó a Izquierda Unida, que se quedó con un solo escaño de su propiedad, el de la candidata a presidenta de la Junta, Inma Nieto.

Desde IU han admitido parte de estos reproches sobre el desarrollo de la campaña electoral. Admiten que la guerra interna con Podemos, así como la división de la izquierda con Teresa Rodríguez, restó al supuesto proyecto de unidad. “Con esto aprendemos lo que no debemos hacer”, reconoció la portavoz de IU, Sira Rego que tildó de “incidentando” los comienzos de la alianza, algo que imposibilitó el despliegue total del proyecto.