Tensión

Podemos apoyará a quien garantice la «unidad»

Aumenta la presión sobre Díaz para que decida si será candidata. “Sería bueno que a la mayor brevedad posible tuviésemos un escenario más o menos claro”, aseguran

La ministra de Trabajo Yolanda Díaz, la presidenta del Congreso de los Diputados Meritxell Batet, el ministro de Presidencia Félix Bolaños y el presidente del Senado Ander Gil a su llegada a la toma de posesión de los cuatro nuevos magistrados del TC
La ministra de Trabajo Yolanda Díaz, la presidenta del Congreso de los Diputados Meritxell Batet, el ministro de Presidencia Félix Bolaños y el presidente del Senado Ander Gil a su llegada a la toma de posesión de los cuatro nuevos magistrados del TC chema Moya EFE

Las relaciones en la izquierda siguen siendo un camino pedregoso que, en teoría, debe acabar en un pacto de convivencia de cara a las próximas elecciones generales. Pero ni la teoría ni la práctica está en marcha y cada vez surgen más dudas sobre que la unidad deje de ser una quimera.

En este camino, Podemos y la plataforma Sumar de Yolanda Díaz son los actores protagonistas que de momento no se entienden y que deben sellar la unidad más tarde que pronto. Como en 2022, los morados siguen mandando mensajes de presión a la vicepresidenta con el fin de que aclare cuanto antes si se presentará como candidata a presidencia del Gobierno y pistas sobre cómo armará la confluencia sobre la que debe arroparse la izquierda del PSOE. De cara a este ciclo electoral, en el cuartel general morado han cambiado de estrategia y han pasado de hablar de Díaz como «la mejor candidata posible» a pedir que sea ella la que defina si quiere ser «la candidata de Podemos, de Unidas Podemos, del conjunto del espacio político».

Pero ahora, incluso, ya ponen en duda que la ministra sea quien garantice la unidad. Y es por eso que llevan desde finales de diciembre deslizando que la unidad estará por encima de todo, incluso es condición por delante del candidato. Ayer mismo, los portavoces de Podemos volvieron a empujar a la líder de Unidas Podemos a que se defina y advirtieron con rotundidad que ellos apoyarán a la candidata que garantice la unidad. «La mejor candidata será la que garantice la unidad», aseguró el dirigente Pablo Fernández. Toda una declaración de intenciones con la que abren la puerta a otra candidatura.

Los morados, que, si bien en privado ven como única opción posible acudir junto a Sumar como aliados electorales, expresan sus dudas ante la indefinición que ven de momento para llegar a un acuerdo. Así, la dirección que dirige la ministra Ione Belarra incide en que es Díaz quien «tiene que pronunciarse» sobre si será la líder o no y apremian a que oficialice su candidatura cuanto antes. «Sería bueno que a la mayor brevedad posible tuviésemos un escenario más o menos claro», confiesan. Se considera en la formación que si este horizonte se concretase de inmediato, ambas partes podrían ponerse a trabajar en las preocupaciones de la ciudadanía y dejar de lado «los asuntos internos» que hasta el día de hoy ocupan titulares y horas de tertulia a la par que causan incertidumbre en el electorado de izquierdas sobre una posible suma, según reconocen en privado dirigentes morados.

En el partido se trabaja, de momento, solo con la previsión de llegar a un acuerdo con la vicepresidenta, aunque ya van dando pistas en público de que no aceptarán un acuerdo a cualquier precio. Buscan un «acuerdo justo» en el que prime el peso de las formaciones políticas, es decir, Podemos debería ser la «nave nodriza» de la confluencia al ser el partido con más crédito electoral, a la par que salvaguardar el protagonismo de estas formaciones a las que Díaz resta importancia por poner en el foco a la ciudadanía y dejar a los partidos como «instrumentos» para conseguir la mejora de las condiciones de la sociedad.

Ante esta presión, los planes de la vicepresidenta no pasan por adelantar su decisión y no será, por lo menos, hasta que termine su proceso de escucha cuando empiece a negociar con el resto de las formaciones. Este momento podría ser después de las elecciones autonómicas y municipales. Aunque, en público, la vicepresidenta ningunea a los morados y cierra la puerta a hablar de coaliciones hasta que se convoquen las generales, lo que alargaría la distancia entre Podemos y Díaz hasta el mes de octubre –que sería cuando se tienen que disolver las Cortes Generales–. Es un plazo que en Podemos no ha sentado bien y que esperan no se cumpla ante la necesidad de organizar el partido a nivel interno con más tiempo. «Postergar esto hasta que se convoquen elecciones generales creo que sería un plazo demasiado largo», lamentó el portavoz Pablo Fernández al ser preguntado por esta posibilidad.

Mientras, en Izquierda Unida la estrategia ante su relación con Sumar es totalmente diferente. Lejos de meter prisas a la vicepresidenta, la dan oxígeno y evitan la presión y la imagen de la bronca constante. Según defiende la dirección Díaz «está manejando muy bien los tiempos» para su proyecto. «Los procesos políticos tienen sus tiempos y tienen sus ritmos», aseguró la portavoz de IU, Sira Rego, que cree que la cuestión sobre su candidatura se resolverá «en su momento». Un tema que preocupa en el PSOE, donde ayer llamaron a la «unidad».