A400M: un avión que vale por dos

La nueva aeronave de transporte del Ejército del Aire ofrece el doble de carga, de alcance y de autonomía que el «Hércules». La segunda unidad llegará antes de final de año

La nueva aeronave de transporte del Ejército del Aire ofrece el doble de carga, de alcance y de autonomía que el «Hércules». La segunda unidad llegará antes de final de año.

Una mole de 80 toneladas comienza a ganar velocidad en la pista de la base aérea de Zaragoza impulsada por 14 ruedas. Sus cuatro motores rugen y giran sin parar y, en pocos segundos está en el aire. Es el nuevo avión de transporte del Ejército del Aire: el Airbus A400M, una «bestia» –o un oso pardo, como le bautizó la compañía– que llegó al Ala 31 el pasado mes de diciembre. Cada nueva salida es una prueba más para poner a punto esta aeronave, que tendrá un hermano antes de fin de año, cuando llegará la segunda de las 27 unidades adquiridas por España (el Ejército sólo se quedará 14). De momento, con sólo uno, sus nuevos propietarios ya dicen de él que «abre una etapa ilusionante». Y lo dicen cuando sólo ha sumado algo más de 100 horas de vuelo y casi con los plásticos protectores sin quitar, pues apenas lleva seis meses en la unidad.

«Ganamos velocidad, alcance, autonomía y capacidad de carga», dice sonriente el coronel Andrés Gamboa, jefe del Ala 31, para quien su llegada a esta unidad «es como pasar de la máquina de escribir al ordenador». Lo compara con los actuales «Hércules» y sus 43 años de servicio, el avión de transporte más grande que hasta ahora tenían las Fuerzas Armadas y a los que irá sustituyendo el A400M progresivamente. Y la palabra «doble» es la que más repite, porque «es como dos “Hércules” en alcance, autonomía y capacidad de carga». Como ejemplo, cuenta como recientemente voló desde Zaragoza a Washington en menos de 10 horas, «cuando con los otros hubiésemos tardado tres días con dos pernoctas».

Tardó en llegar a España por los retrasos derivados de los fallos durante su fabricación, aunque su aterrizaje tampoco ha estado exento de problemas: hubo que cambiar la caja de engranaje del motor y, a día de hoy, no es posible el salto simultáneo de dos paracaidistas por sus dos puertas laterales, pues el rebufo podría hacer que chocasen en la cola. Un fallo de diseño que ya se está intentando solucionar. Sin embargo, el coronel Gamboa asegura que está prácticamente operativa «al 100%». LA RAZÓN pudo comprobarlo con un grupo de periodistas en una especie de puesta de largo.

Por fuera ya impresiona con sus 45,1 metros de longitud, sus 42,1 de envergadura, sus 17,4 metros de altura (equivalente a un edificio de cinco plantas) o sus cuatro enormes motores, pero es una vez dentro cuando uno se da cuenta de las capacidades de este avión, pues cuenta con una bodega de carga de 17,7 metros de largo, cuatro de ancho y 3,85 de alto. Puede llevar en su interior hasta 120 efectivos con todo su equipo en las diferentes configuraciones de sus asientos. O dos carros de combate. O dos helicópteros de ataque. O nueve palés y 54 militares. O un helicóptero «Chinook»... Un sinfín de posibilidades pudiendo lanzar paracaidistas a grandes alturas o cargamentos a no más de 5 metros.

También supera a su antecesor en velocidad, con sus 900 kilómetros por hora frente a los 540 del «Hércules», y en alcance, pues el Ala 31 pasa de los 3.800 kilómetros a 8.700, como un Madrid-Moscú de ida y vuelta. En definitiva, «su incorporación supone un salto cualitativo y cuantitativo», como aseguró el jefe de la división de logística del Estado Mayor del Aire, general de brigada José Luis Pardo, quien también definió su llegada como «todo un reto».

De momento hay ya dos tripulaciones instruidas (con 4 pilotos) y poco a poco más efectivos irán haciendo la transición de un avión a otro por medio de cursos de tres meses en Sevilla (en la fábrica de Airbus) y que continuarán en Zaragoza. Uno de los que ya lo pilotan es el capitán Pablo Guerrero, quien considera que supone «un cambio de filosofía, porque es muchísimo más moderno» e implica «mucho trabajo en tierra para tener el vuelo preparado. «El piloto gestiona más la cabina que volar el avión». El A400M está realizando ya operaciones de transporte nacional o colaboración en maniobras. Con las siguientes unidades contará ya con la capacidad de reabastecimiento en vuelo o con medios de defensa como el sistema antimisiles o el alertador de amenazas.